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Visita por Mind Map: Visita

1. 2. «Bendito sea el Señor, Dios de Israel, que ha visitado y liberado a su pueblo». Lc 1, 68

2. 3. Dios, movido por su amor (Lc 1,78) y queriendo realizar sus promesas, ha venido en Jesús a salvar a los suyos, satisfaciendo así su espera y respondiendo su ruego.

2.1. Prometer, palabra clave del amor de Dios, dando ya la fe de "esperar" que venga el don y hacer la acción de gracias y el reconocer en el don el corazón del dador.

2.1.1. san Pablo, para mostrar que la base de la vida cristiana es la fe, muestra que la esencia de las Escrituras y del designio de Dios consiste en la promesa al padre Abraham y cumplida en jesucristo.

2.1.2. San Pedro, en Pentecostés caracteriza el don del Espírutu Santo y la aparación de la Iglesia como la "promesa".

3. 1. La historia de salvación se presenta frecuentemente en la Biblia como una sucesión de «visitas» de Yahveh a su pueblo. Dios, que tomó la iniciativa de la Alianza, interviene a menudo en forma extraordinaria en la vida de su pueblo para bendecirlo o castigarlo, pero siempre para salvarlo.

3.1. Intervenciones que Preparan y anuncian el día del Señor por excelencia, la venida de Dios mismo en Jesús y su retorno en la gloria para un último juicio y una salvación definitiva

4. 4. El Precursor es presentado a la luz de los oráculos de los profetas como el que viene a preparar los corazones para la venida, para la manifestación de Dios en Jesús.

5. 5. Jesús por su parte insistirá en el carácter salvífico de esta visita y en su aspecto universal. Pero si bien esta visita es ofrecida a todos, será acogida por los corazones puros que la reconocerán: «un gran profeta ha surgido entre nosotros y Dios ha visitado a su pueblo».

6. 6. No todos lo comprenden así. Porque, a pesar de los milagros, la visita de Dios en Jesús no es fulgurante, deslumbradora: puede ser rehusada.

7. 7. Tal es el aspecto dramático de la visita subrayado por san Juan: «Vino a los suyos y los suyos no le recibieron». Este desconocimiento culpable transformará la gracia en amenaza de castigo. ¡Ay de los que no saben reconocer el «tiempo de la visita»! ¡Ay de Jerusalén! ¡Ay de las ciudades del lago!

7.1. Esta negativa de los judíos, contraria a la actitud de los paganos es presentada como el coronamiento trágico de una larga serie de repulsas, de desprecio de las visitas de Yahveh a través de todo el AT: el castigo será terrible para los que no hayan acogido al hijo del rey, enviado por su padre para «percibir los frutos» de la viña.

7.2. La ruina de Jerusalén, fin del mundo judío y signo fulgurante del juicio de Dios, será su pródromo visible, visita terrible del Hijo del hombre que anuncia su última venida en la gloria

8. 8. Antes de esta última visita, anticipada en la «jubilosa entrada» de Jesús el domingo de ramos, la acción de Jesús se prosigue en la Iglesia por la misión de los apóstoles y por el envío del Espíritu

8.1. El Señor mismo no cesa de intervenir en la vida de la Iglesia; el Apocalipsis lo muestra pronto a castigar a las comunidades de Asia si no se convierten

8.2. Pero si nosotros debemos ir juntos al encuentro de Jesús «que viene» 1Tes 4,17 Mt 25,6, cada discípulo es invitado personalmente a acoger la visita de Jesús: «He aquí que estoy a la puerta y llamo...»

8.2.1. Deberá por tanto velar Mt 24,42ss 25,1-13 y orar hasta el día, desconocido para todos, en que Jesús «se aparezca por segunda vez, a los que lo aguardan, para darles la salvación»