Autoritarismo

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Autoritarismo por Mind Map: Autoritarismo

1. Origen Y fundamento

1.1. El término autoritarismo se convirtió en un concepto especializado y fundamental de la política comparada desde que en la década de 1960 fuera usado y connotado por Juan Linz (1975, 2009) para caracterizar al franquismo y diferenciarlo de distintas experiencias políticas europeas y soviéticas nombradas o no como totalitarismos: estalinismo, fascismo, nazismo. Hasta América Latina dicho concepto viaja y se afirma debido al interés por estudiar las formas sorpresivas de acceso al poder político (golpes de Estado), y las formas opresivas del ejercicio del poder político (Estado o régimen burocrático-autoritario, regímenes militares, dictaduras, nuevos autoritarismos). Como registro analítico novedoso, emerge con la explicación del golpe de Estado ocurrido en Argentina en 1966, hecho al que se ha comparado con el de Brasil en 1964 (O’Donnell, 1972, 2009). Posteriormente, el término autoritarismo se robustece con la observación de los regímenes militares que se producen en el Cono Sur a partir de los años setenta y con los llamados regímenes autoritarios que, abordados como nuevos autoritarismos (Collier, 1985), afianzan la comparación dentro y entre áreas geográficas: Europa mediterránea, Cono Sur y Europa del Este. Por lo que el cambio político asociado a las rupturas institucionales primero, y seguidamente a la construcción de un orden a partir del horizonte de expectativas provisto por las llamadas transiciones a la democracia, tiene el poder de configurar temáticamente a la ciencia política como un saber relativamente diferenciado, modelando así a la política comparada

2. Elementos ideológicos

2.1. El autoritarismo, como estructura social, ha estado presente en el sistema político mexicano desde sus inicios. Actualmente, México ha avanzado hacia formas de organización social y política más democráticas. Sin embargo, aún persisten muchos elementos de la cultura antidemocrática. El autoritarismo ha sido asociado a ideologías políticas y todavía se presentan discusiones sobre su ubicación en el panorama ideológico, esto es, si se trata de una particularidad de la “derecha” o si también está presente entre quienes sustentan valores de “izquierda”. La hipótesis central de este estudio es que, a pesar de los avances institucionales hacia una mayor democratización -elecciones libres y abiertas, alternancia de grupos políticos en elecciones regionales, mayores opciones y pluralidad entre los partidos políticos- muchas actitudes y valores ideológicos favorables al autoritarismo aún persisten entre la población mexicana. Se aplicó un cuestionario con una escala de autoritarismo a una muestra poblacional de la zona metropolitana de Monterrey (México), donde se recogieron 629 cuestionarios.

3. Prácticas antidemocráticas

3.1. Existe una diferencia importante entre, por un lado, las estructuras y prácticas iliberales, que son difusas pero arraigadas y pueden producir una democracia de baja intensidad sin llevar a un régimen autoritario, y, por el otro, las prácticas que son claramente antidemocráticas, es decir, que desafían al régimen democrático. Las prácticas o desviaciones antidemocráticas son más precisas y también pueden existir en democracias arraigadas. Lo que distingue a las democracias de alta calidad es que tienen la capacidad de aislar este potencial antidemocrático y de quitarle poder, tanto en términos organizativos a través de la aplicación de la ley, como en términos discursivos. Pero si las estructuras y prácticas iliberales se diseminan, tanto desde arriba como desde abajo, las barreras contra las prácticas abiertamente antidemocráticas pueden verse erosionadas. En estos casos, los oponentes de la democracia pueden cobrar mayor peso, desarrollar alianzas y salir de su aislamiento. Y en ese caso, el iliberalismo subnacional podría socavar la democracia a nivel nacional o poner fin a un intento de transición a la democracia, como ocurrió en Rusia. La literatura sobre las calidades democráticas contribuye a mostrar que, en lugar de una opción binaria, lo que existe es una cuesta resbaladiza, una zona gris: más allá de ciertas prácticas que son claramente antidemocráticas y otras que son claramente iliberales hay un abanico de situaciones intermedias. La implicancia de esto es que es necesario contextualizar nuestras evaluaciones y acumular una diversidad de indicadores y fuentes de evidencia multidimensionales para poder elaborar un juicio equilibrado. La desventaja de este método es que da lugar a interpretaciones contrapuestas.

4. Autoritarismo y democracia en la actualidad

4.1. En el actual panorama de América Latina se observa con inquietud que el autoritarismo de viejo cuño ha emergido en algunos países para ahogar los ideales democráticos de los pueblos. Sin contar el socialismo fosilizado de los Castro en Cuba, encontramos a Maduro en Venezuela, Morales en Bolivia, Ortega en Nicaragua; todos ellos gobernantes autoritarios que bajo el membrete de “presidentes constitucionales” ejercen por décadas una dictadura entre tropical y bufa gracias al truco de la reelección indefinida. En esta misma comparsa puso a danzar a los ecuatorianos Rafael Correa gracias a la obsecuencia de sus secuaces. No hay caudillo autoritario que no acapare todas las funciones del Estado. Envejecer en el poder, ejercer sin límite el mando de la República, enriquecer a una corrupta camarilla: he aquí la dichosa democracia de los amigos de Correa, sus compadres del socialismo del siglo XXI. El concepto moderno de democracia surgió a finales del siglo XVIII como una expresión política de la idea de igualdad entre los hombres y su aplicación en los ámbitos de la vida social. Tocqueville, hacia 1830, partió de este concepto cuando analizó los efectos de la aplicación de este principio en la naciente república norteamericana, sobre todo la relación de los ciudadanos frente a las instituciones. Es lamentable constatar que, en el transcurso de estos dos últimos siglos, el ideal democrático se haya envilecido para justificar formas de gobierno que, en la práctica, contrarían sus saludables principios. La pasión por la violencia y la proclividad a la tiranía engendraron, por igual, los totalitarismos y los autoritarismos.

5. Grupos sociales

5.1. Los grupos sociales son conjuntos de personas que se juntan e interactúan debido a valores, normas, creencias y/o intereses sociales comunes. Desde los inicios de la humanidad han existido grupos sociales. Para formar un grupo social es preciso un mínimo de dos personas no teniendo un límite máximo de integrantes. El sociólogo Georg Simmel (1858-1918) se dedicaba a la investigación de la dinámica de grupos pequeños clasificándolas en: Dríadas: compuesto por dos integrantes, es extremadamente frágil ya que si uno de los miembros deja el grupo, el grupo se deshace. Triadas: grupo social formado por tres personas cuya dinámica es más flexible que las dríadas. La interacción social entre los miembros de un grupo social se define por la comunicación que existe entre ellos y no por la proximidad. Las redes sociales, en este sentido, ha ayudado a ampliar los grupos sociales más allá de las fronteras físicas.

6. Revolución y terrorismo

6.1. El terrorismo revolucionario de izquierdas del período 1970-1990 muestra gran variación en cuanto a su nivel de violencia. A partir de una base de datos elaborada por el autor con todas las víctimas mortales de este tipo de terrorismo, se presenta un índice nuevo de impacto del terrorismo calculado en los 21 países desarrollados. Para explicar la variación en este índice, se argumenta que el terrorismo surge azarosamente, pero que su supervivencia y desarrollo depende de factores económicos y políticos. Mediante un análisis estadístico, se observa que el terrorismo revolucionario es especialmente fuerte en países que han atravesado algún período autoritario en el siglo XX, con alta población, y con alta participación en manifestaciones de protesta. Palabras claves: terrorismo, movilización política, dictadura.