Cerebelo: desempeña un papel muy importante en el control de la postura y los movimientos volunta...

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Cerebelo: desempeña un papel muy importante en el control de la postura y los movimientos voluntarios. Influye de forma inconsciente en la contracción suave de los músculos voluntarios y coordina cuidadosamente sus acciones, junto con la relajación de los antagonistas. Cada hemisferio cerebeloso controla movimientos musculares en el mismo lado del cuerpo. El cerebelo no tiene conexión directa con las motoneuronas inferiores, sino que ejerce su control a través de la corteza cerebral y el tallo cerebral. por Mind Map: Cerebelo: desempeña un papel muy importante en el control de la postura y los movimientos voluntarios. Influye de forma inconsciente en la contracción suave de los músculos voluntarios y coordina cuidadosamente sus acciones, junto con la relajación de los antagonistas. Cada hemisferio cerebeloso controla movimientos musculares en el mismo lado del cuerpo. El cerebelo no tiene conexión directa con las motoneuronas inferiores, sino que ejerce su control a través de la corteza cerebral y el tallo cerebral.

1. Localización: El cerebelo está situado en el interior de la fosa craneal posterior, por detrás del puente y la médula oblongada.

2. Cómo está formado:

2.1. Dos hemisferios: Hemisferio Derecho y Hemisferio Izquierdo.

2.2. Se divide en tres lóbulos principales: anterior, medio y floculonodular. El lóbulo anterior puede observarse en la superficie superior del cerebelo, y está separado del lóbulo medio por una fisura en forma de V amplia, la fisura prima. El lóbulo medio (conocido a veces como lóbulo posterior) es la parte más grande del cerebelo, y está situado entre la fisura uvulonodular y la fisura primaria. El lóbulo floculonodular se halla situado posterior a la fisura uvulonodular. Una fisura horizontal profunda a lo largo del margen del cerebelo separa las superficies superior e inferior; no tiene significado morfológico ni funcional.

2.3. Vermis. Es la porción media del cerebelo que conecta al hemisferio derecho con el hemisferio izquierdo.

2.4. Pedúnculos Cerebelosos Superiores: Conecta al cerebelo con el mesencéfalo.

2.5. Pedúnculos Cerebelosos Medios: Conecta al cerebelo con el puente.

2.6. Pedúnculos Cerebelosos Inferiores: conecta al cerebelo con la médula oblongada.

2.6.1. Los pedúnculos están compuestos por grandes fascículos de fibras nerviosas que conectan el cerebelo con el resto del sistema nervioso. (Mesencéfalo, puente y médula oblongada).

2.7. Corteza: La capa superficial de cada hemisferio cerebeloso recibe la denominación de corteza y está compuesta de sustancia gris. La corteza cerebelosa está moldeada en pliegues, o folias, separados por unas fisuras transversales muy próximas entre sí. Una sección del cerebelo paralela al plano medio divide las folias en ángulo recto, y al corte tiene un aspecto ramificado, el llamado árbol de la vida

2.7.1. La sustancia gris de la corteza tiene una estructura uniforme en toda su extensión. Se puede dividir en tres capas: a) capa externa o molecular, b) capa media o de células de Purkinje y c) capa interna o granulosa.

2.8. Núcleo Dentado: En el interior del cerebelo se encuentran ciertas masas de sustancia gris, incluidas en la sustancia blanca, y la mayor de ellas recibe la denominación de núcleo dentado.

2.9. Cuarto Ventrículo: La médula oblongada, el puente y el cerebelo rodean una cavidad rellena de líquido cefalorraquídeo, denominada cuarto ventrículo. Éste se conecta por arriba con el tercer ventrículo por el acueducto cerebral; por abajo se continúa con el conducto del epéndimo de la médula espinal. Se comunica con el espacio subaracnoideo a través de tres aberturas en la parte inferior del techo. A través de estas aberturas, el líquido cefalorraquídeo del interior del sistema nervioso central puede penetrar en el espacio subaracnoideo.

3. Filogenética:

3.1. El Arquicerebelo. Es la porción filogenéticamente más antigua y se corresponde con el lóbulo floculonodular. Surge durante el desarrollo filogenético al mismo tiempo que el aparato vestibular del oído interno. La mayoría de aferencias que recibe provienen de los núcleos vestibulares y se corresponde en gran medida con el vestíbulocerebelo. Tiene una función de equilibrio.

3.2. El Paleocerebelo. Es más moderno que el arqueocerebelo y está integrado por la pirámide, la úvula, el lobulillo central con las alas, el culmen y el lobulillo cuadrangular. La mayoría de las aferencias que recibe provienen de la médula espinal y tiene cierta correspondencia con el espinocerebelo. Tiene una función de control postural.

3.3. El Neocerebelo. Es la parte más moderna y está formado por la totalidad del lóbulo posterior a excepción de la pirámide y la úvula. La mayoría de las aferencias que recibe provienen de la corteza cerebral a través de los núcleos del puente y se identifica con el cerebrocerebelo. Tiene una función de coordinación motora (movimientos voluntarios).

4. Conexiones cerebelosas: Al cerebelo llegan aferencias de todas las vías motoras y de todas las sensitivas, incluyendo la olfatoria​ y de él parten eferencias para controlar todas las vías motoras descendentes. Las eferencias no suelen hacer sinapsis directamente sobre las motoneuronas de la vía final común excepto en las de los músculos extrínsecos del globo ocular. Las eferencias normalmente actúan sobre los núcleos motores del tronco del encéfalo. El número de fibras aferentes cerebelosas es más de 40 veces superior al de fibras eferentes. Todas las conexiones del cerebelo pasan por los pedúnculos. A continuación se expondrán las principales conexiones que establece el cerebelo ordenadas siguiendo su división funcional. Hay que tener en cuenta que las fibras aferentes, al contrario que las eferentes, no terminan sobre la corteza cerebelosa siguiendo de manera estricta la división funcional.

4.1. Aferencias del vestíbulocerebelo

4.1.1. Mayoritariamente provienen del sistema vestibular mediante dos tractos: el vestibulocerebeloso directo o de Edinger y el vestíbulocerebeloso indirecto. También recibe algunas fibras del tracto corticopónticocerebeloso que provienen de la corteza visual del lóbulo occipital (fibras occipitopónticocerebelosas).

4.1.1.1. El tracto vestibulocerebeloso directo o de Edinger está formado por los axones de las neuronas localizadas en el ganglio vestibular o de Scarpa, que llegan preferentemente al nódulo y algunas a la banda vermiana. No pasa por los núcleos vestibulares, no se decusa en su trayecto y entra directamente por el pedúnculo inferior. Transmite información sobre la posición de la cabeza y las aceleraciones lineales y angulares que sufre el cuerpo.

4.1.1.2. El tracto vestibulocerebeloso indirecto está formado por los axones de las neuronas asentadas en los núcleos vestibulares superior y medial, que van a terminar en los flóculos y, en menor medida, en la banda vermiana. No se decusa en su trayecto y entra por el pedúnculo inferior. Transmite información sobre la posición de la cabeza y las aceleraciones lineales y angulares que sufre el cuerpo.

4.2. Eferencias del vestíbulocerebelo

4.2.1. Los principales tractos de fibras que parten del vestíbulocerebelo son: el cerebelovestibular, el floculooculomotor y el uncinado de Russell.

4.2.1.1. El tracto floculoculomotor se origina en los flóculos, se decusa en pleno cerebelo, sale por el pedúnculo superior y asciende por el tronco del encéfalo hasta llegar al núcleo del nervio oculomotor (o motor ocular común). Controla los movimientos del globo ocular.

4.2.1.2. El tracto cerebelovestibular está formado por fibras directas y cruzadas que se origina en los flóculos y que salen del cerebelo por el pedúnculo inferior para alcanzar los núcleos vestibulares medial y lateral. Regula la actividad de los tractos vestibuloespinales medial y lateral.

4.2.1.3. El tracto uncinado de Russell se origina en los flóculos, se cruza y se dirige cranealmente hacia el pedúnculo cerebeloso superior. Pero antes de alcanzar ese pedúnculo, cambia bruscamente de dirección formando una especie de gancho y termina saliendo por el inferior. Acaba en los núcleos vestibulares. En su trayecto en el cerebelo emite colaterales que salen por el pedúnculo superior y alcanzan los núcleos de los nervios motores oculares, la formación reticular y el hipotálamo. Controla los movimientos del globo ocular y la actividad de los tractos vestíbuloespinales.

4.3. Aferencias del espinocerebelo

4.3.1. Las aferencias del espinocerebelo proceden de tres zonas del neuroeje: la médula espinal, el bulbo raquídeo y el mesencéfalo.

4.3.1.1. A nivel de la médula espinal las aferencias llegan por medio de los tractos espinocerebelosos posterior y anterior. Estos tractos son capaces de transmitir impulsos nerviosos más rápido que cualquier otra vía del SNC alcanzando una velocidad de 120 m/s (metros por segundo). Esta rapidez es necesaria para que llegue al cerebelo la información sobre los cambios ocurridos en los grupos musculares periféricos y poder coordinarlos a tiempo.

4.3.1.2. El tracto espinocerebeloso anterior (ventral) o de Gowers se origina en la médula, en neuronas que se asientan en la zona lateral de la base del asta posterior, entre los últimos segmentos lumbares y los sacrococcígeos. Algunas de sus fibras cruzan la comisura gris para ascender por el cordón lateral del lado contrario, donde se sitúa próximo a la superficie medular. Las pocas fibras que no se cruzan ascienden por el cordón lateral del mismo lado. Todas sus fibras atraviesan el bulbo y el puente, y llegan hasta la zona más caudal del mesencéfalo donde cambian bruscamente de dirección para entrar al cerebelo por el pedúnculo superior. Alcanza el vermis y las bandas paravermianas de ambos lados. Transmite información propioceptiva inconsciente y exterioceptiva de la extremidad inferior.

4.3.1.3. El tracto espinocerebeloso posterior (dorsal) o de Flechsing está formado por axones de neuronas cuyo soma se localiza en la columna torácica o núcleo de Stilling-Clarke. Asciende por el cordón lateral pegado a la superficie y justo por detrás del tracto espinocerebeloso anterior. Al alcanzar el bulbo penetra en el cerebelo por el pedúnculo inferior y llega hasta el vermis y la banda paravermiana del mismo lado de su origen. Transmite información propioceptiva inconsciente y exteroceptiva procedente del tronco y la extremidad inferior.

4.3.1.4. A nivel del bulbo raquídeo las aferencias llegan por medio de los tractos cuneocerebeloso, olivocerebeloso y reticulocerebeloso.

4.3.1.5. El tracto cuneocerebeloso está formado por los axones de las neuronas que asientan en el núcleo cuneiforme accesorio (fibras arqueadas externas posteriores). Asciende por el bulbo raquídeo sin decusarse y mezclado con el tracto espinocerebeloso posterior. Entra por el pedúnculo cerebeloso inferior y acaba en el vermis y en la banda paravermiana del mismo lado. Transmite la sensibilidad propioceptiva inconsciente y exteroceptiva de la mitad superior del cuerpo.

4.3.1.6. El tracto olivocerebeloso es la conexión más importante que se establece entre bulbo raquídeo y cerebelo. Está formado por axones de las neuronas del núcleo olivar inferior y de los núcleos olivares accesorios. Estos núcleos reciben información somatoestésica, visual y de la corteza cerebral además de recibir aferencias vestibulares y del propio cerebelo. Al poco de originarse, el tracto olivocerebeloso se decusa totalmente y entra en el cerebelo por el pedúnculo inferior. Termina proporcionando fibras trepadoras para toda la corteza cerebelosa. Transmite al cerebelo la información recibida por los núcleos olivares.

4.3.1.7. El tracto reticulocerebeloso está formado por axones de neuronas localizadas en la formación reticular bulbar y póntica. Parte de las fibras se cruzan y otra parte van directas. Entra por el pedúnculo cerebeloso inferior y alcanza principalmente el espinocerebelo aunque también manda algunas fibras para el cerebrocerebelo. Transmite información compleja, tanto de la periferia como de la corteza cerebral y otras partes del sistema nervioso central.

4.3.1.8. A nivel del mesencéfalo las aferencias llegan por medio de los tractos tectocerebeloso, trigeminocerebeloso y rubrocerebeloso.

4.3.1.9. El tracto tectocerebeloso está formado por los axones de las neuronas de los tubérculo cuadrigéminos superiores e inferiores. Entran en el cerebelo a través del pedúnculo superior del mismo lado y terminan en la parte media del vermis. Transmite información visual y acústica proveniente de la corteza cerebral.

4.3.1.10. El tracto trigeminocerebeloso está formado por axones de neuronas del núcleo mesencefálico del nervio trigémino que entran al cerebelo a través del pedúnculo superior sin decusarse por el camino. Terminan en el vermis y en la banda vermiana del mismo lado de su origen. Transmite información propioceptiva del macizo craneofacial.

4.3.1.11. El tracto rubrocerebeloso está formado por axones de neuronas asentadas la porción parvocelular del núcleo rojo que se decusan en su totalidad antes de alcanzar el cerebelo por el pedúnculo superior.

4.4. Eferencias del espinocerebelo

4.4.1. Las principales referencias que parten del espinocerebelo son: el tracto interpuestorreticular, el tracto interpuestoolivar, el tracto interpuestotectal y el tracto interpuestorrúbrico.

4.4.2. El tracto interpuestorreticular se origina en el núcleo interpuesto, sus fibras se decusan parcialmente y salen del cerebelo por los pedúnculos inferiores para alcanzar los núcleos de la formación reticular.

4.4.3. El tracto interpuestoolivar sale por el pedúnculo cerebeloso superior, se decusa en su totalidad a nivel del mesencéfalo y desciende por el tronco del encéfalo para alcanzar el núcleo olivar inferior.

4.4.4. El tracto interpuestotectal se decusa parcialmente antes de salir por el pedúnculo cerebeloso superior y ascender por el tronco del encéfalo hasta alcanzar los tubérculos cuadrigéminos superior e inferiores.

4.4.5. El tracto interpuestorrúbrico es la eferencia más importante del espinocerebelo y principal vía de descarga del núcleo interpuesto. Las fibras que lo conforman salen del cerebelo por el pedúnculo superior, se decusan en su totalidad en el mesencéfalo y alcanzan el núcleo rojo contralateral. Desde el núcleo rojo parten axones hacia el núcleo ventral intermedio del tálamo que, a su vez, envía axones para la corteza cerebral motora y sensorial. Controla la actividad de las vías motoras que descienden hasta la médula espinal.

4.5. Aferencias del cerebrocerebelo

4.5.1. Todas las aferencias que recibe el cerebrocerebelo forman parte del tracto corticoponticocerebeloso. Este tracto se origina en una amplia zona de la corteza cerebral que abarca los lóbulos frontal, parietal, occipital y temporal, y antes de entrar en el cerebelo hace sinapsis en los núcleos del puente.

4.5.1.1. La mayoría de las fibras que van desde la corteza hacia los núcleos del puente son colaterales de axones que se dirigen hacia otras zonas del encéfalo o hacia la médula espinal y cuyo cuerpo neuronal se sitúa en la capa V del cortex cerebral. Estas fibras se pueden dividir, según su origen, en: frontopónticas, parietopónticas, occipitopónticas y temporopónticas.

4.5.1.1.1. Las fibras frontopónticas se originan en las cortezas motora y premotora, y pasan por el brazo anterior de la cápsula interna. En el mesencéfalo, discurren por la base de los pedúnculos cerebrales medialmente al tracto corticonuclear. Terminan en los núcleos del puente más mediales.

4.5.1.1.2. Las fibras parietopónticas se originan en las áreas somatosensitivas primaria y secundaria y en áreas visuales. Pasan por el brazo posterior de la cápsula interna y luego por la base de los pedúnculos cereberales lateralmente al tracto corticoespinal. Terminan en los núcleos del puente más laterales.

4.5.1.1.3. Las fibras occipitopónticas se originan en áreas secundarias relacionadas con el procesamiento de estímulos visuales del movimiento (corriente magnocelular de la vía óptica). Pasan por la porción retrolenticular de la cápsula interna y luego por la base de los pedúnculos cereberales lateralmente al tracto corticoespinal. Terminan en los núcleos del puente más laterales.

4.5.1.1.4. Las fibras temporopónticas pasan por la porción sublenticular de la cápsula interna y a nivel del mesencéfalo se colocan lateralmente al tracto corticoespinal. Termina en los núcleos del puente más laterales.

4.5.1.1.5. Las fibras que van desde los núcleos del puente al cerebelo (fibras pontocerebelosas) siguen un trayecto horizontal por la protuberancia, se decusan y entran por el pedúnculo medio. Terminan en la corteza de los hemisferios y en el núcleo globoso.

4.6. Eferencias del cerebrocerebelo

4.6.1. La mayoría de las eferencias del cerebrocerebelo salen por el tracto dentadotalámico. Este tracto está formado por los axones de las neuronas localizadas en el núcleo dentado, que salen del cerebelo por el pedúnculo superior. Se decusan en la porción caudal del mesencéfalo (decusación de Wernekink) y terminan en el núcleo ventral intermedio del tálamo. Desde el tálamo parten fibras tálamocorticales que alcanzan las misma áreas de la corteza cerebral de las que partieron las aferencias corticoponticocerebelosas.

4.6.1.1. Existe un grupo de fibras denominadas dentadorrúbricas, que partiendo del núcleo dentado salen por el pedúnculo cerebeloso superior, se decusan y alcanzan el núcleo rojo contralateral.

4.7. Aferencias procedentes de los sistemas monoaminérgicos

4.7.1. El cerebelo, al igual que otras partes del SNC, recibe fibras de los sistemas neuroquímicos moduladores. Concretamente de dos de los sistemas monoaminérgicos: el noradrenégico y el serotoninérgico.

4.7.1.1. El sistema noradrenérgico manda el tracto caeruleocerebeloso desde el grupo A6 (que coincide con el locus caeruleus) hacia el cerebelo. Este tracto penetra por el pedúnculo superior y termina distribuido por todos los núcleos y la corteza. Sus fibras no se comportan como fibras musgosas ni como trepadoras sino como proyecciones difusas.

4.7.1.1.1. El tracto serotoninérgico cerebeloso se origina en los grupos B5 y B6, entra por el pedúnculo medio y termina distribuido por todos los núcleos y la corteza. Sus fibras acaban en proyecciones difusas.

5. Lesiones y Trastornos: Cada hemisferio cerebeloso está conectado por vías nerviosas principalmente con el mismo lado del cuerpo; así pues, una lesión en un hemisferio cerebeloso da lugar a signos y síntomas limitados al mismo lado del cuerpo.

5.1. Signos y síntomas de la enfermedad cerebelosa: Aunque se ha destacado la importancia del cerebelo en el mantenimiento del tono muscular y la coordinación del movimiento, conviene recordar que los síntomas y signos de la lesión aguda difieren de los producidos por lesiones crónicas. Las lesiones agudas producen síntomas y signos intensos y súbitos, pero existen indicios clínicos considerables para aceptar que los pacientes pueden recuperarse por completo después de lesiones cerebelosas grandes. Esto sugiere la posibilidad de que otras áreas del sistema nervioso central compensen la pérdida de función cerebelosa. Las lesiones crónicas, como los tumores con crecimiento lento, producen síntomas y signos mucho menos intensos que los de las lesiones agudas. La razón radica en que otras áreas del sistema nervioso central disponen de tiempo para compensar la pérdida de función cerebelosa. Los síntomas y signos siguientes son característicos de disfunción cerebelosa.

5.1.1. Hipotonía: Los músculos pierden elasticidad a la palpación. Está disminuida la resistencia a los movimientos pasivos de las articulaciones. La agitación del miembro produce movimientos excesivos en las articulaciones terminales. La alteración es atribuible a la pérdida de la influencia cerebelosa sobre el reflejo de estiramiento simple.

5.1.2. Cambios posturales y alteración de la marcha: La cabeza se halla con frecuencia rotada y flexionada, y el hombro del lado de la lesión se encuentra más bajo que el del lado normal. El paciente adopta una base de sustentación amplia cuando está de pie, y muchas veces mantiene las piernas rígidas para compensar la pérdida de tono muscular. Al caminar, la persona se tambalea y se desvía hacia el lado afectado.

5.1.3. Trastornos del movimiento voluntario (ataxia): Los músculos se contraen de forma irregular y débil. Se produce temblor al intentar movimientos finos, como abrocharse la ropa, escribir o afeitarse. Los grupos musculares no trabajan de forma armoniosa y se produce descomposición del movimiento. Cuando se le pide al paciente que se toque la punta de la nariz con el dedo índice, el movimiento no es coordinado de modo adecuado y el dedo se pasa de la nariz o choca con ella. Se puede realizar una prueba similar en los miembros inferiores si se pide al paciente que coloque el talón de un pie sobre la espinilla de la pierna opuesta.

5.1.4. Disdiadococinesia: Es la incapacidad de realizar movimientos alternantes de forma regular y rápida. Se pide al paciente que prone y supine los antebrazos con rapidez. En el lado de la lesión cerebelosa los movimientos son lentos, entrecortados e incompletos.

5.1.5. Trastornos de los reflejos El movimiento producido por los reflejos tendinosos tiende a continuar durante un período más largo de lo normal. El reflejo rotuliano pendular, por ejemplo, se produce después de percutir el tendón rotuliano. En condiciones normales, se produce movimiento, pero es autolimitado por los reflejos de estiramiento de agonistas y antagonistas. En la enfermedad cerebelosa, debido a la pérdida de influencia de los reflejos de estiramiento, el movimiento continúa como una serie de movimientos de flexión y extensión en la articulación de la rodilla; es decir, la pierna se mueve como un péndulo.

5.1.6. Trastornos del movimiento ocular: El nistagmo, en esencia una ataxia de los músculos oculares, se caracteriza por la oscilación rítmica de los ojos. Se observa con más facilidad al desviar los ojos en una dirección horizontal. La oscilación rítmica de los ojos puede producirse a la misma velocidad en ambas direcciones (nistagmo pendular) o con más rapidez en una dirección que en la otra (nistagmo en sacudidas). En el segundo caso, los movimientos consisten en una fase lenta de dirección contraria al objeto visual, seguida por una fase rápida hacia la diana. La fase rápida se utiliza para describir la forma del nistagmo. Por ejemplo, se dice que un paciente tiene nistagmo hacia la izquierda si la fase rápida se produce hacia la izquierda y la lenta hacia la derecha. El movimiento del nistagmo puede confinarse a un plano, y puede ser horizontal o vertical, o puede producirse en muchos planos y entonces se conoce como nistagmo rotatorio. La postura de los músculos oculares depende principalmente del funcionamiento normal de dos grupos de vías aferentes. La primera vía es la visual, por la que el ojo mira hacia el objeto de interés, y la segunda vía es mucho más complicada, con participación de los laberintos, los núcleos vestibulares y el cerebelo.

5.1.7. Trastornos del habla: La disartria se produce en la enfermedad cerebelosa debido a la ataxia de los músculos de la laringe. La articulación de las palabras es entrecortada, y las sílabas suelen pronunciarse separadas unas de otras. El habla tiende a ser explosiva, con las sílabas muchas veces balbuceantes. En las lesiones cerebelosas no existe parálisis ni cambios sensitivos. Aunque puede existir hipotonía muscular e incoordinación, el trastorno no se limita a músculos o grupos musculares específicos; por el contrario, se altera una extremidad entera o la mitad completa del cuerpo. Cuando están afectados ambos hemisferios, pueden encontrar trastornos de la acción muscular en todo el cuerpo. Aunque las contracciones musculares pueden ser débiles y el paciente se puede cansar con facilidad, no existe atrofia de los músculos.

6. La función esencial del cerebelo es coordinar mediante una acción sinérgica toda la actividad muscular refleja y voluntaria. Así pues, el cerebelo gradúa y armoniza el tono muscular y mantiene la postura corporal normal. Permite que los movimientos voluntarios, como la marcha, sean suaves, con precisión y economía del esfuerzo. Aunque el cerebelo desempeña un papel importante en la actividad muscular esquelética, no es capaz de iniciar el movimiento voluntario.

6.1. Funciones: El cerebelo recibe información aferente respecto al movimiento voluntario desde la corteza cerebral y desde los músculos, los tendones y las articulaciones. También recibe información referente al equilibrio desde el nervio vestibular y, posiblemente, información relacionada con la visión a través del fascículo tectocerebeloso. Toda esta información es introducida en los circuitos cerebelosos corticales por las fibras musgosas y las fibras trepadoras, y converge en las células de Purkinje. Los axones de las células de Purkinje se proyectan con pocas excepciones en los núcleos cerebelosos profundos. La eferencia del vermis se proyecta en el núcleo del fastigio, las regiones intermedias de la corteza se proyectan en los núcleos globoso y emboliforme, y la salida de la parte lateral del hemisferio cerebeloso se proyecta en el núcleo dentado. Los axones de unas pocas células de Purkinje salen directamente del cerebelo y terminan en el núcleo vestibular lateral del tallo cerebral. Actualmente se cree que los axones de Purkinje ejercen una influencia inhibidora sobre las neuronas de los núcleos cerebelosos y los núcleos vestibulares laterales. La eferencia cerebelosa es conducida a los sitios de origen de las vías descendentes que influyen en la actividad motora en el nivel espinal segmentario. A este respecto, el cerebelo no tiene conexiones neuronales di rectas con las motoneuronas inferiores, pero ejerce su influencia indirectamente a través de la corteza cerebral y el tallo cerebral. Los fisiólogos han postulado que el cerebelo funciona como coordinador de los movimientos precisos mediante la comparación continua de la salida del área motora de la corteza cerebral con la información propioceptiva recibida del sitio de acción muscular; de este modo, el cerebelo es capaz de introducir los ajustes necesarios al influir en la actividad de las motoneuronas inferiores. Esto se consigue mediante el control del tiempo y la secuencia de activación de las motoneuronas β y γ. También se cree que el cerebelo puede enviar información retrógrada a la corteza cerebral motora para inhibir los músculos agonistas y estimular los antagonistas, con lo que limita la extensión del movimiento voluntario.

7. Síndromes Cerebelosos

7.1. Síndrome del vermis: La causa más habitual del síndrome del vermis es el meduloblastoma del vermis en los niños. La afectación del lóbulo floculonodular conduce a signos y síntomas relacionados con el sistema vestibular. Puesto que el vermis es un órgano impar e influye en las estructuras de la línea media, la incoordinación muscular afecta a la cabeza y al tronco y no a los miembros. Existe cierta tendencia a la caída hacia delante o hacia atrás. Se aprecia dificultad para mantener la cabeza firme y en posición vertical. También puede observarse dificultad para mantener el tronco derecho.

7.1.1. La causa más frecuentes es el meduloblastoma del vermis en niños.

7.2. Síndrome del hemisferio cerebeloso Los tumores del hemisferio cerebeloso pueden ser la causa del síndrome de hemisferio cerebeloso. Los síntomas y signos suelen ser unilaterales y afectar a los músculos del lado del hemisferio cerebeloso enfermo. Están alterados los movimientos de los miembros, en especial de los brazos. Son frecuentes la oscilación y la caída hacia el lado de la lesión. La disartria y el nistagmo también representan manifestaciones habituales. Los trastornos de la parte lateral de los hemisferios cerebelosos producen retrasos en el inicio de los movimientos e incapacidad para mover todos los segmentos de los miembros juntos de una forma coordinada, con tendencia a movilizar las articulaciones de una en una.

7.2.1. La causa más frecuente puede ser un tumor o una isquemia en un hesmisferio del cerebelo.

8. Enfermedades comunes que afectan al cerebro

8.1. Una de las anomalías más habituales que afectan a la función cerebelosa es la intoxicación alcohólica aguda. Se produce como resultado de la acción del alcohol sobre los receptores GABA en las neuronas cerebelosas. Los siguientes procesos afectan con frecuencia al cerebelo: agenesia o hipoplasia congénita, traumatismo, infecciones, tumores, esclerosis múltiple, alteraciones vasculares, como la trombosis de las arterias cerebelosas, y la intoxicación por metales pesados. Las numerosas manifestaciones de la enfermedad cerebelosa pueden reducirse a dos defectos básicos: la hipotonía y la pérdida de la influencia del cerebelo sobre las actividades de la corteza cerebral.

9. Tratamientos: En la actualidad no existen tratamientos farmacológicos disponibles que permitan reducir sustancialmente la discapacidad motora causada por la degeneración del cerebelo. Así, la neurorrehabilitación se ha convertido en una alternativa esencial para lograr la mejoría de las funciones motoras en estos pacientes, teniendo en cuenta la multiplicidad de factores que influyen en la recuperación.

9.1. Para la mayoría de los pacientes con ataxia, la fisioterapia es el factor esencial del proceso de rehabilitación. Un fisioterapeuta a través de su conocimiento utiliza los ejercicios y la manipulación física del cuerpo del paciente con la intención de restaurar el movimiento, el equilibrio y la coordinación.

9.1.1. La rehabilitación debe partir de un enfoque sistémico, en el que se combinan de forma integral, sistematizada, intensiva y adecuadamente dosificados, los métodos, procedimientos y técnicas terapéuticas que posibiliten la mayor recuperación del individuo y una mejor calidad de vida, en el menor plazo posible

9.1.2. Según las necesidades de cada individuo la fisioterapia propicia que el paciente reeduque actividades motoras, como caminar, sentarse, ponerse de pie, acostarse, y el proceso de cambiar de un tipo de movimiento a otro, así como minimizar las repercusiones personales, familiares y sociales, hasta un nivel lo más parecido posible a la situación premórbida.

9.1.2.1. La posibilidad de recuperación motora se da desde el mismo momento en el que se produce la lesión, de ahí que los primeros meses son esenciales en la posterior evolución del paciente, lo que destaca el carácter preventivo de la fisioterapia durante una fase temprana. Aun estando la evolución clínica influenciada por multitud de factores, la aplicación de una adecuada terapia que comprenda las características individuales derivadas de la lesión, permitirá a los pacientes, en la mayoría de los casos, reaprender las actividades motoras y mejorar su calidad de vida.