1. El conocimiento precientífico
1.1. Al estar en los límites de la ciencia moderna, el conocimiento precientífico es un híbrido informacional que no siempre desemboca hacia el conocimiento científico propiamente dicho. El conocimiento precientífico podrían identificarse dos subespecies: el conocimiento pseudocientífico y el conocimiento protocientífico. No hay una separación tajante entre estas dos subclasificaciones arbitrarias, pues están amparadas por alto grado de credulidad y de especulación entre sus adeptos.
1.1.1. 2.1.- Conocimiento pseudocientífico
1.1.1.1. Todo campo de conocimiento que no sea científico, pero se anuncia como tal es pseudocientífico o falsa ciencia La pseudociencia se distingue por basarse en un cuerpo de creencias y prácticas cuyos cultivadores desean, ingenua o maliciosamente, dar como ciencia, aunque no comparte con ésta ni el planteamiento, ni las técnicas, ni el cuerpo de conocimientos Se les podrían sumar, entre otras, la parapsicología (nombre moderno del espiritismo), la ufología y teorías de la conspiración que se basan en la creencia de que los gobiernos mundiales ocultan de manera intencional información a sus gobernados. De entrada, la pseudociencia Por ello, y de acuerdo con lo anterior, la clara ausencia de rigurosidad y de fundamentación probada es otra característica de este tipo de conocimiento.
1.1.1.2. 2.2.- conocimiento protocientífico
1.1.1.2.1. La protociencia posee un rango mayor que el conocimiento pseudocientífico y se caracteriza por su condición embrionaria de ciencia que puede tener un objeto serio de estudio tomado de forma cuidadosa, pero sin un corpus ni un objeto teorético ni experimental claro, lo que no le permite llegar a cuajar en aquella.La diferencia entre la ciencia y la protociencia es una cuestión de grado, la diferencia entre protociencia y pseudociencia es cualitativa" El uso de herramientas o conceptos científicos de forma asistemática o sin un corpus teorético caracteriza a las protociencias. Si se consideran las prácticas de las agencias encuestadoras, y los informes oficiales de las instituciones tan plagados de numeralias, todo ello produce la sensación de algo respetable y hasta sincero, pero no hay que perder de vista que se puede estar sinceramente equivocado