Libro: Cómo hablar bien en público e influir en los hombres de negocios Autor: Dale Carnegie Real...

Get Started. It's Free
or sign up with your email address
Rocket clouds
Libro: Cómo hablar bien en público e influir en los hombres de negocios Autor: Dale Carnegie Realizado: Nicolas Vanegas by Mind Map: Libro: Cómo hablar bien en público e influir en los hombres de negocios Autor: Dale Carnegie Realizado: Nicolas Vanegas

1. El desarrollo del valor y de la confianza en uno mismo

1.1. 1. Comenzar con vivo deseo y tenacidad

1.1.1. Si nos proponemos con empeño persistente a lograr nuestro fin, y lo hacemos con la misma energía con la que el perro de presa de lanza en persecución del gato, entonces nada en el mundo podrá derrotarnos.

1.1.2. Pensemos en la satisfacción y placer que resultará del ejercicio de este nuevo poder.

1.1.3. Cuando julio César cruzó el canal de la mancha y desembarco con su legiones, y les mostró sus embarcaciones ardiendo en llamas, lo cual solo les dejaba una opción: avanzar y conquistar. Eso, precisamente,es lo que hicieron.

1.2. 2. Conocer a cabalidad el tema que vamos a tratar

1.2.1. A menos que se haya meditado sobre el tema del discurso, que se haya planeado, y que se sepa qué se va a decir, no puede sentirse el orador muy tranquilo para afrontar un auditorio.

1.3. 3. Proceder con confianza

1.3.1. William James "La acción parece venir después del sentimiento, pero en realidad ambos están estrechamente ligados; y regulando la acción que está bajo el dominio directo de la voluntad,podemos indirectamente regular el sentimiento, que no lo está. Por tanto, para sentir valor,procedemos como si fuéramos valientes,encaminemos toda nuestra voluntad hacia este fin, y lo más probable será que un arranque de entusiasmo reemplace cualquier sensación de temor".

1.4. 4. ¡Practicar! ¡Practicar! ¡Practicar!

1.4.1. El temor nace de la falta de confianza; y la falta de confianza es el resultado de no conocer nuestra propia capacidad; y este a su vez es causado por la falta de experiencia. Recordemos una serie de experiencias felices, y nuestra pusilanimidad desaparecerá.

1.4.2. El modo más seguro de aprender a nadar es lanzándose al agua.

2. La confianza en sí mismo durante la preparación

2.1. La verdadera preparación consiste en extraer algo de nosotros mismos, en reunir y ordenar nuestros propios pensamientos, en fomentar y nutrir nuestras propias convicciones.

2.2. Escribamos todo lo que se nos ocurra respecto de dicha disertación y su argumento. Escribamos qué vimos en el texto cuando lo elegimos. Escribamos todas las ideas asociadas que se nos ocurran entonces.

2.3. No incurramos en el error tan común de querer abarcar muchos aspectos en una conferencia corta, que quien mucho abarca poco aprieta y todo se le suelta. Tomemos uno o dos puntos de vista e intentemos de desarrollarlos adecuadamente.

2.4. Hagamos una narración interesante, una pintura vivida basada en las propias experiencias. La historia real e íntima de una persona-cuando se cuenta con sencillez y sin asomo de las ínfulas que tanto irritan- es sumamente interesante. Es un material que rara vez fracasa.

2.5. Mientras nos preparamos, analicemos nuestro auditorio. Meditemos sobre sus necesidades y sus deseos. Esto, suele aportarnos la mitad del éxito.

2.6. La manera de desarrollar un buen poder de reserva consiste en saber mucho más de cuanto podamos emplear; en tener un depósito desbordante de información.

3. Cómo preparaban sus discursos algunos oradores famosos

3.1. Plan para estructurar:

3.1.1. 1. Plantear algo que esta mal

3.1.2. 2. Ganémonos la confianza del auditorio

3.1.3. 3. Digamos lo que tenemos que decir; aleccionemos respecto al mérito de nuestra proposición.

3.1.4. 4. Toque los resortes que hacen actuar a los seres humanos.

3.2. Cada vez que hablamos, predisponemos la actitud de nuestros oyentes hacia lo que decimos. Si nos sentimos lánguidos ellos se sentirán lánguidos. El entusiasmo es uno de los factores más importantes -si no el más importante de todos- en el discurso.

3.3. El genuino orador , no es el que mejor discurre, ni el que más ideas lúcidas y precisas lleva al espíritu de sus oyentes, sino que mueve, arrebata y subyuga, sin que sepa cómo ni por qué.

3.4. La esencia de un buen discurso es que el orador exponga algo que fervientemente desee decir.

3.5. Pongamos en contacto nuestra cabeza con nuestro corazón. El auditorio quiere, no que le demos solamente datos, sino que le revelemos nuestra actitud hacia esos datos.

3.6. Interesémonos en el auditorio.

4. El secreto de la buena locución

4.1. Hay algo, aparte las simples palabras, que es decisivo en el discurso. Me refiero al sabor con que uno las dice. "No importa tanto lo que decimos, sino cómo lo decimos".

4.2. No imitemos a otros. Si hablamos espontáneamente, hablaremos de manera diferente a la de todos los oradores del mundo. Pongamos en la alocución nuestra propia individualidad, nuestras propias características.

4.3. Pongamos el corazón en nuestro discurso. La sinceridad verdadera y emotiva mejorará más un discurso que todas las reglas que hay bajo la capa del cielo.

4.4. 4 aspectos que no pueden hacer falta en un buen discurso de oratoria.

4.4.1. 1. Acentuar las palabras importantes de una frase

4.4.2. 2. Cambiar los tonos de voz de arriba a abajo.

4.4.3. 3. Variar la velocidad de lo que decimos.

4.4.4. 4. Hacer pausas antes y después de los conceptos importantes.

5. Porte y personalidad en la triubuna

5.1. No hagamos nada que pueda reducir nuestra energía. La energía es magnética. La gente se apiña alrededor del orador entusiasta.

5.2. Vistamos pulcra y elegantemente. La conciencia de estar bien vestidos eleva ante nuestros propios ojos el buen concepto nuestras personas.

5.3. Sonriamos. Presentémonos ante el auditorio en una actitud que le indique nuestra alegría de verlo y hablarle.

5.4. Asegurémonos de que el aire se mantenga fresco.

5.5. Inundemos de luces la sala. Hablemos en un lugar donde la luz nos alumbre de frente en el rostro, para que se puedan apreciar nuestros gestos.

5.6. No nos ubiquemos tras los muebles.

5.7. No tratemos de aprender el arte de los ademanes en ningún libro. Nuestros impulsos son nuestro mejor maestro. Dejémoslos fluir. La espontaneidad, la vida y la naturalidad son sus requisitos indispensables, y no la supuesta gracia afectada ni la acomodación a antiguas venias estereotipadas.

6. Cómo iniciar un discurso

6.1. La introducción debe ser breve; constará a lo sumo de una o dos frases; a menudo se prescindirá de ella. Entremos en el corazón de nuestro tema con el menor número posible de palabras. Nadie se opondrá.

6.2. Maneras de atraer la atención de la audiencia:

6.2.1. 1. Despertando la curiosidad( la creada con canción de navidad de Dickens.

6.2.2. 2. Narrando un anécdota interesante.

6.2.3. 3. Comenzando con un ejemplo determinante.

6.2.4. 4. Atrayendo la atención a algún objeto. ( La moneda entre el pulgar y el indice).

6.2.5. 5. Haciendo una pregunta. (algúno de ustedes se ha encontrado una moneda cómo esta?)

6.2.6. 6. Comenzando con una cita certera.

6.2.7. 7. Mostrando cómo el el tema afecta los intereses supremos del auditorio.( La probabilidad de vida que les queda...)

6.2.8. 8. Empecemos con afirmaciones sorprendentes. (La administración de nuestro código penal es una vergüenza).

6.3. No hagamos muy formal el comienzo. No parezcamos trascendentales. Hagámoslo aparecer desembarazado, inevitable, fruto de la casualidad.

7. Cómo evitar que el auditorio se duerma

7.1. Cada vez que hablamos, predisponemos la actitud de nuestros oyentes hacia lo que decimos. Si nos sentimos lánguidos, ellos se sentirán lánguidos. El entusiasmo es uno de los factores más importantes de todos - si no el más importante de todos - en el discurso.

7.2. El genuino orador, no es el que mejor discurren ni que más ideas lúcidas y precisas lleva al espíritu de sus oyentes, sino el que mueve, arrebata y subyuga, sin que sepa cómo ni por qué.

7.3. La esencia de un buen discurso es que el orador exponga algo que fervientemente desea decir.

7.4. Pongamos en contacto nuestra cabeza con nuestro corazón. El auditorio quiere, no que le demos solamente datos, si no que le revelemos nuestra actitud hacia esos datos.

7.5. Cualquiera que sea el lenguaje que empleemos, nunca lograremos decir sino lo que somos. Lo más importante en un discurso no son las palabras, sino el espíritu del hombre que hay detrás de esas palabras.

7.6. No debilitemos nuestro discurso con "palabras comadreja" tales como yo creo que, tengo para mí, es mi humilde opinión, etc.

7.7. Interesémonos en el auditorio

8. Elementos indispensable para hablar exitosamente

8.1. Quizá nunca logremos deshacernos de cierta ansiedad nerviosa que se apodera poco antes de comenzar, varios grandes oradores experimentaron esta ansiedad antes de comenzar, pero luego de unos segundo se disipaba.

8.2. Los hombres que han triunfado no han sido, pro regla general, hombres de dotes extraordinarios. Sólo tenían en su haber persistencia y pertinaz determinación. No desfallecieron. Y llegaron.

8.3. Pensemos en tener éxito en nuestros estudios. Esto nos obligará a hacer las cosas necesarias para originar el éxito.

9. Como ganar de inmediato la voluntad del auditorio

9.1. Comencemos por un punto en común. Logremos que todos estén de acuerdo con nosotros desde el principio-

9.2. Traigamos sobre el tapete algún problema pertinente y hagamos que nos sigan en la búsqueda de una solución... "el mejor argumento es aquel que parece una explicación".

10. Cómo terminar un discurso

10.1. El final de un discurso es realmente la parte más estratégica. Lo que se dice de último tiene mayor probabilidad de quedar en la memoria.

10.2. No terminemos diciendo: "Bueno, esto es todo cuanto tenía que decir". Terminemos sin decir que vamos a terminar.

10.3. Modalidades para terminar:

10.3.1. 1. Resumir, repetir y bosquejar brevemente los principales puntos.

10.3.2. 2. Exhortar a la acción

10.3.3. 3. Brindar una galantería sincera al auditorio.

10.3.4. 4. Citar algunos versos apropiados.

10.3.5. 5. Producir el clímax o entonación gradualizada hasta terminar.

10.4. Busquemos una buena conclusión y un buen comienzo, y luego, no los presentemos tan distantes. Terminemos siempre antes de lo que el auditorio desea. "El punto de hartazgo llega muy poco después de haberse alcanzado la cumbre de la popularidad".

11. Como hacerse entender claramente

11.1. Si queremos dar una idea clara de Alaska, no digamos la superficie que tiene en millas cuadradas; nombremos los países conocidos que cabrían en ella. Refiramos la cantidad de habitantes que tiene en relación con lo que tiene la ciudad donde estamos hablando.

11.2. Recurramos al sentido de la vista. Usemos cuadros, láminas, dibujos, siempre que nos sea posible. Seamos precisos. No digamos perro si queremos decir un danés pintojo y rabón que renquea con la pata izquierda.

11.3. Repitamos las ideas más importantes. Pero no usemos las mismas palabras y frases. Variemos la enunciación de tal modo que el público no caiga en cuenta de la repetición.

12. Inculcación y convencimiento

12.1. Todas las ideas, conceptos y conclusiones que entran en la mente, son considerados ciertos a no ser que les infunda una idea antagónica. Nuestro problema, entonces, cuando el propósito de nuestro discurso es impresionar y convencer, es doble: primero: expresar nuestras propias ideas; segundo: impedir que surjan en el ánimo de los oyentes ideas opuestas.

12.2. Convenzámonos a nosotros mismos antes de querer convencer a otros. Hablemos con entusiasmo contagioso.

12.3. Usemos ejemplos generales

12.4. Citemos casos concretos(ejemplo: muchos autores famosos empezaron con poco éxito. De Walt Disney dijeron que no tenía imaginación).

12.5. Usemos comparaciones gráficas. Las impresiones auditivas se borran más fácilmente. Las visuales se empotran como una bala de cañón. (Ejemplo: la hilera de casas ardiendo entre Nueva York y Chicago.

12.6. Citemos a alguien con suficiente autoridad para ratificar lo que se dice.

13. Cómo despertar el interés del auditorio

13.1. Nos interesan los datos extraordinarios sobre cosas ordinarias.

13.2. Nuestro principal interés somos nosotros mismos.

13.3. La persona que hace hablar a otros sobre sí mismos y sobre las cosas que les interesan, y los escucha con gran atención, será tenido por muy agradable conversador aunque hable poco.

13.4. La bendita chismografía, los cuentos que tratan de otras personas, siempre atraen y retienen la atención.

13.5. El interés es contagioso. Si el orador lo siente, el auditorio no podrá menos que sentirlo también. Pero esto no se consigue mediante la observación impensada de simples preceptos.

14. Cómo incitar a la acción

14.1. Ganamos la confianza del auditorio, mereciéndola por la sinceridad, por una presentación adecuada, por estar capacitados, para del tema, por decir lo que la experiencia nos ha enseñado.

14.2. Digamos lo que tenemos que decir, eduquemos al auditorio sobre lo méritos de nuestra propuesta, respondamos a sus objeciones.

14.3. Explotemos los deseos que hacen actuar a los hombres: el deseo del lucro, de conservación, de placeres, el orgullo, los sentimientos, los afectos y los ideales religiosos, tales como la justicia, la piedad, el perdón, el amor.

15. El lenguaje correcto

15.1. Sólo tentemos cuatro contactos con la gente. Nos aprecian y clasifican por lo que hacemos,por lo que parecemos, por lo que decimos y por la manera en la que lo decimos. Muy a menudo nos juzgan por la manera de expresarnos.

15.2. Tengamos siempre un diccionario cuando léemos. Busquemos cualquier palabra que desconozcamos e intentemos aplicarla para guardarla en la memoria.

15.3. No empleemos comparaciones demasiado trilladas. Tratemos de ser originales. Creemos símiles propios. Tengamos el valor de innovar.

16. Ejercicio vocal

16.1. La correcta respiración

16.1.1. Respiración diafragmatica: no movemos los hombros y se expanden las costillas, crece es el abdomen.

16.1.2. Hagamos reposar todo nuestro peso sobre los tacones. Apoyemos una mano sobre la cabeza. Ahora tratemos de apartar la mano del cabello, sin levantar los talones. Hagámoslo, no con los músculos del brazo. sino tratando de conservar la máxima altura que nos sea posible. Ahora debemos mantenernos erguidos, el abdomen para adentro, la corbata y el pecho altos, la nuca pegada al cuello de la camisa. ¿Hemos levantado los hombros? En ese caso, relajémoslos, bajémoslos. Es el pecho el que debe estar alto no los hombros.Sin bajar el pecho exhalemos.

16.2. El reposo absoluto

16.2.1. Relajémonos y sintámonos en reposo. No hay que hacer nada. Hay que no hacer. No es un esfuerzo que se requiera. Pongamos el brazo horizontal hacia adelante y relajémoslo ¿cayó como péndulo y oscilo? Si no, no estamos relajados. Haga esto en las noches antes de practicar la respiración.

16.3. Relajación de la garganta

16.3.1. Pensamos en un bostezo. Sintámonos a punto de bostezar. Se comienza, ya lo sabemos, con una profunda inspiración; lo cierto es que la necesidad de más oxigeno es lo que provoca el bostezo. Al inspirar, y antes de que se produzca el bostezo, la garganta esta abierta y relajada. Y en vez de bostezar hablas.

16.4. Dominio de la respiración

16.4.1. Inspiremos profundamente. Comencemos a bostezar mientras bebemos el aire, profundamente. Ahora antes de desembocar en el bostezo, comencemos a cantar a. Cantémosla por un buen rato, hasta que nos parezca que no tenemos más aire en los pulmones. NO debe afectar la garganta. Luego sigamos con las otras notas: u,o,a,e,i.

16.5. La punta de la lengua

16.5.1. Uno de los mejores métodos para desarrollar fuerza y actividad en la punta de la lengua consiste en gorjear la r. Imitemos el sonido de una ametralladora lejana. No es sólo una sucesión de erres lo que necesitamos, es un gorjeo. Ahora comencemos a bostezar, respirando profundamente, sintiendo esta actividad en medio de la tráquea. Antes de que se produzca el bostezo, comencemos a gorjear la erre. Gorjeémosla tan largamente como nos permita el alientos.

16.6. Tonos vivos y atrayentes

16.6.1. 1. Desarrollar la resonancia nasal: Inspiremos profundamente, y observemos la sensación libre, suelta, expansiva de la nariz al entrar el aire.Repitamos las palabras que siguen. Graduemos su tono en la nariz. Insistamos en el sonido nd, de cada palabra. Dejeos que resuenen en la cavidad nadal: - Cantando -Trayendo -Atuendo -Horrendo -Pendón -Vitando -Amando -Bando - Péndulo -Esconde

16.6.2. 2. Por alguna razón, la práctica de la voz en falsete aumenta la vivacidad de los timbres naturales. ¿Cómo se logra el falsete? Quizá lo logremos así: subamos de tono hasta lo más alto que nos sea posible. hasta que la voz se confunda con un chillido. Lee en falsete: - Madre, yo al oro humillo: Él es mi amante y mi amado, Pues de puro enamorado, De continuo anda amarillo; que pues, doblón o sencillo, Hace todo cuanto quiero, Poderoso caballero, Es don Dinero.

16.6.3. 3. Sentir el gozo al habla nuestros oyentes deben notar nuestro gozo al hablar. Impregnarnos del espíritu que lo animo a escribir Canción de la Primavera Pablo Piferrar.

16.7. Repaso

16.7.1. 1. Relajemos la quijada, dejando que se abra libremente. Sintamos el comienzo de un bostezo en la garganta. Empecemos a respirar jadeantemente, haciendo que al aire entre y salga en corta cantidad por la boca. Aumentamos rapidez hasta que produzcamos el típico sonido del perro jadeante.

16.7.2. 2. Tratemos ahora de dominar, por medio del diafragma, la fuga del aire. Acerquemos una vela encendida a la boca. Tratemos de vaciar los pulmones con tanta lentitud y suavidad, que la llama no se menee ni un milímetro, así esté pegada a la boca. Es menester que practiquemos esto hasta poder espirar firmemente durante treinta o cuarenta segundos sin que tiemble la llama de la vela.

16.8. Relajamiento de la mandíbula

16.8.1. 1. Inclinemos la cabeza sobre el pecho hasta que la barba nos toque la camisa. Levantemos toda la cabeza, excepto la mandíbula inferior. Si relajamos completamente la cabeza, la fuerza de la gravedad nos la mantendrá caída del mismo modo las manos relajadas se nos mantienen pegadas a los muslos.

16.8.2. 2. Sentémonos con la mandíbula relajada, la boca abierta y el mirar perdido, como alelados, hasta que la mandíbula nos parezca un peso extraño al resto de la cabeza.

16.8.3. 3. Apoyemos los dedos a un centímetro por delante de los oídos, donde la mandíbula inferior este enquiciada. Abramos la boca. Mastiquemos. Notemos el movimiento debajo de los dedos. Cerremos la boca nuevamente, y dejemos caer nuevamente la mandíbula. Si lo hemos hecho correctamente, no notaremos con los dedos el movimiento que notamos antes.

16.8.4. 4.Cuando tratamos de escuchar una conversación a distancia, y no la podemos escuchar nítidamente, ¿qué hacemos? . Inconscientemente inspiramos profundamente, abrimos la boca y escuchamos con atención ,¿verdad?. Imaginémonos haber escuchado en esas circunstancias. Imaginemos que hemos pescado alguna especie de esa conversación que nos ha causado profundo asombro. ¿Qué hacemos? Dilatamos y erguimos el tronco, hacemos una inspiración mayor y abrimos inconscientemente la garganta. Digamos ahora: "Oh, ¿sabes qué dijo?" ¿Verdad que la voz sale libre y cómodamente?

16.9. Flexibilidad de los labios

16.9.1. Sea la palabra sopa. Al decir so, redondeemos los labios y pongámoslos salientes. Al decir pa, recojámoslos tanto como nos sea posible. Exageremos el movimiento Hagamos una especie de sonrisa. Supongamos que posamos para fotografiarnos. Repitámoslo ahora rápidamente: sopa, sopa, sopa. Repitamos varios veces las siguientes frases, exagerando el movimiento de los labios: Grande para dama soy. Detente, sombra de mi bien esquivo. Que tu forma fantástica ceñía. Íbamos por el pálido sendero hacia aquella quimérica comarca.

16.10. La resonancia

16.10.1. El tarareo, correctamente ejecutado, desarrolla la resonancia de la voz. El tarareo de la mayoría de las personas parece un maullido, porque la mandíbula, los labios, la lengua y las membranas vocales están dolorosamente rígidas. Desde luego, los órganos de la voz deben estar en la misma posición para tararear que para producir un buen tono: debe haber completa relajación de los músculos descansando o durmiendo; los labios deben estar ligeramente unidos. Así la vibración del tono no será sofocada por los músculos, ni obligada a salir por la nariz a causa de la tensión: por el contrario, resonarán dentro de las cavidades nasales. y los sonidos saldrán armoniosos y bellos.

16.10.2. Ejercicio #1. Inspirar profundamente. Espirar gradualmente con un suave sonido silbante que forme consonantes. Repetir, y sin dejar de silbar , cerrar repentinamente los labios sin interrumpir la corriente de aire, que se desviará hacia la nariz, resolviéndose en una m nasal.

16.10.3. Ejercicio #2. Inspirar profundamente. Canturrear la m. Sin interrumpir el canturreo, transformarla en n abriendo los labios y pegando al paladar la punta de la lengua. Intercalar la m con la n varias veces, manteniendo siempre la resonancia, como con la palabra mínimo repetida continuamente. Observar dónde se percibe la sensación del aire que vibra.

16.10.4. Ejercicio #3. Variar el ejercicio # 2 mediante la introducción de la vocal i entre ambas consonantes, como moni-miniminimini. Notar la clara resonancia de la vocal al frente de la caja bucal, mientras el canturreo continúa interrumpidamente por la nariz. Esta canturreo durante la enunciación de la vocal es importante. Sintámoslo al mismo tiempo que lo escuchamos.

16.10.5. Ejercicio # 4. Repitamos el ejercicio # 3, y sin interrumpir el flujo de resonancia, cambiemos la i en a: mini-mana, lo cual nos dará un límpido sonido de a, nacido al frente de la boca por detrás de los dientes superiores, al tiempo que escuchamos el canturreo en las cavidades de la cabeza.

16.10.6. Ejercicio #5. Repitamos lentamente mini mana, varias veces, sin interrumpir el flujo de resonancia en las cavidades nasales.

16.11. Resonancia nasal

16.11.1. Repite Ding-Dong, Sing-Song, Hong-Kong, recalcando el sonido ng, haciéndolo retumbar por la nariz, para desarrollar la resonancia nasal. La resonancia nasal presta vivacidad y atracción,, y es sobremanera deseada para quien tenga que hablar a grandes concurrencias. Recalcar mp,nd,ng,nc,n final en la siguiente poesía: Al sonante bramido Del piélago feroz que el viento ensaña Lanzando atrás del Tura la corriente; en medio al denegrido cerco de nubes que de sirio empaña. Cual velo funeral la reja frente; cuando el cárabo oscuro. Ayes despide entre la breña inculta, en el mar de occidente se sepulta; a los mustios reflejos con que en las ondas alteradas tiembla de moribunda luna al rayo frío, daré del mundo y de los hombres lejos libre rienda al dolor del pecho mío.

16.12. Cómo lograr que nos oigan a distancia

16.12.1. 1. No miremos al piso. Esto es de principiantes. El auditorio se fastidia con esto. Destruye le vínculo, la comunicación la sensación de dar y tomar entre los oradores y el público. Hace también que el tono baje demasiado, lo cual impide que flote por sobre el auditorio.

16.12.2. 2. El aire contenido es la fuerza matriz de la voz. Sin dominarlo adecuadamente, nada se logra.

16.12.3. 3. Pronunciemos las bocales con claridad.La vibración de las vocales es lo que llega lejos. No debemos descuidarlas. Es menester enunciarlas con naturalidad, con holgura, con exactitud.

16.12.4. 4. El timbre de la voz debe variar, subir y bajar cómo una escala.

16.12.5. 5. Para que nos oigan a distancia es menester tener volumen. No confundamos esto con hablar a gritos. Quien hable con poco interés y convencimiento, no será escuchado.

16.13. Hablemos con nitidez

16.13.1. Los sonidos más fáciles son las consonantes que se pronuncian cerrando los labios: p, b, v y m. He aquí alguna reglas. Apretemos los labios fuertemente para pronunciar estos sonidos. Más fuertemente de lo que estamos acostumbrados a hacer, y por mayor tiempo. Mucha gente apenas junta los labios. Como ejercicio, exageremos el sonido casi como si fuera doble: Cama-Camma; Capa-Cappa; Cabo-Cabbo. Usa todo el labio superior lee: Se preparan para aparecer problemas prohibitivos.; Móviles millones de memeces manifiestas

16.13.2. 1. t,d,z,n,ch y j: Apretamos con fuerza contra el cielo de la boca.Forzarla y oprimirla con fuerza. Para hacer con rapidez usemos solo la punta, medio centímetro aproximadamente, no levantemos toda la lengua. Y toquemos con la punta del cielo de la boca, no más ni menos inmediatamente detrás de los dientes. _Lolita Gálvez teje un tejido de lino: Alegres llegan doce gitanas por las montañas y por los llanos. Tra, tre, tro, tru y bra, bre, bro, bru; Luí, Luí, Luí, Luí, Luí, Luí.