1. Estas consideraciones parecen sugerir que el poder político es conside-rado como un poder de hecho, por tanto como una especie de Macht, en tanto que para definir un poder político no es necesario el recubrimiento de valor otorgado por alguna forma de legitimidad.
1.1. Suficiente el doble requisito de ser coactivo y exclusivo
1.1.1. No debe escaparle a nadie que de esta manera no se ha hecho otra cosa que caracterizar el poder político como el poder (del) más fuerte.
1.1.2. Hace respetar sus propios manda-tos como normas vinculantes dentro de un determinado contexto social; mientras que cualquier otro poder coactivo «más débil» logra a lo más hacerse valer ocasionalmente en ámbitos circunscritos
2. Resulta difícil imaginar dónde se lo puede encontrar, sino, una vez más, en alguna forma de autorización.
2.1. No estamos dispuestos a aceptar esta representación demoníaca de la política, si sostenemos que ésa empobrece o deforma los lineamientos de la vida política,
2.2. Como se presentan en la experiencia común, si juzgamos que la simple reducción del poder político a puro poder de hecho,
2.3. Los contractualistas clásicos, de Hobbes a Kant, con la. fictio del nacimiento del poder político por la autorización universal, no pretendían ofrecer indicaciones sobre la génesis histórica efectiva de los estados, sino mostrar bajo qué condiciones un Estado, o mejor, un poder político, puede ser considerado como legítimo.
3. La importancia del factor tiempo, de la duración de los regímenes que llamamos políticos, sobre la cual reclamó nuestra atención la última objeción «realista».
3.1. No se reconoce como poder político efectivo el de cualquier camarilla golpista que haya obtenido un éxito efímero.
3.2. Para reconocer un nuevo régimen, para atribuir la calificación de poder político al poder adquirido por un nuevo sujeto, la comunidad internacional, compuesta por los otros sujetos de poder político, aguarda a ver si ese régimen dura.
3.3. Legítimo de la fuerza, pero ni siquiera parece suficiente el monopolio de la fuerza de hecho: o, por lo menos, parece que este monopolio debe presentar-se como legalizado
3.4. Se trata, entonces, de ver si el fundamento de la estabilidad de un poder, que parece ser un requisito esencial, reside en una cierta justificabilidad para los asociados, como pretende la perspectiva contractualista, y si no basta para producirla el simple conocimiento, de los asociados, de la exclusividad efectiva de ese poder: la conciencia difusa de que un cierto grupo es capaz de detentar de manera e
4. Ambigüedad que se nos presenta con toda su desconcertante evidencia cuando hacemos un experimento mental.
4.1. ¿Cómo representar de manera emblemática el mundo de la política a alguien que no tuviese ni la más mínima noción de ella?
4.1.1. Un escenario conflictivo: hablaríamos, entonces, de «lucha política», de contraposiciones y alianzas, de tácticas y estrategias, de victorias y derrotas.
4.1.2. Esta es, en general, la idea «realista» de la política, aquella ilustrada por maestros de una muy antigua y variada tradición de pensamiento, de Trasímaco a Maquia-velo, a Marx, a Cari Schmitt.
4.1.3. «La política es la continuación de la guerra con otros medios».
5. No es que toda la política se resuelva en relaciones de poder, en las actividades relacionadas con el mandato y la obediencia.
5.1. Todo lo que es «político» en sentido adecuado se refiere a relaciones de poder: acciones y relaciones políticas, sujetos o instituciones políticas se constituyen «en vista» del poder, teniendo como punto de referencia ese extraño fenómeno humano del mandato y la obediencia.
5.2. Toda la vida social se encuentra entrecruzada por relaciones de poder, no todo poder en cuanto tal es político.
5.3. La noción de poder es una noción genérica, que requiere ser especificada: ¿Qué poder es propiamente «político»? Más justamente, ¿Qué «puede» el poder político?, ¿de qué es «poder»?
5.3.1. 1) Los términos de la relación, o sea la naturaleza de los sujetos activo y pasivo
5.3.2. 2) El medio utilizado,
5.3.3. 3) El fin o el objetivo perseguido la definición weberiana del poder político aísla el segundo aspecto