1. La persona, corporal y psíquica, tiene un comportamiento con las cosas. En este comportamiento, la persona capta la realidad, la realidad le afecta y responde ante ella. Hablamos así de inteligencia, voluntad y afectividad.
2. La autoprotección, la consideraremos como la capacidad de auto distanciarse para verse distinto de como se viene siendo.
2.1. Es ser consciente de las posibilidades de ser, activar y utilizar la tensión entre el ser y el deber ser. Desde la personalidad neurótica el hombre cree que es así y no puede ser de otro modo, No logra contemplar su ser como posibilidad de ser diferente.
2.1.1. La autoprotección actualizada es el más amoroso acto de confianza en la persona humana como ser que no está determinado por lo que lo condiciona, que es amo y señor de su mundo hasta que deje de existir.
2.1.1.1. En palabras de Martin Buber, no solo hay que aceptar incondicionalmente al hombre en su aquí y ahora, sino confirmarlo con todas sus posibilidades de realización como proyecto de ser.
2.1.1.2. amor
3. El gran móvil del ser humano es el amor, cuando se es libre de responder el amor con el amor, pero con una capacidad de abertura al mundo o a Dios. .
3.1. La persona tiene siempre el impulso y la intención de ir-a-más, eso es trascender. significa pasar de un ámbito a otro, atravesando el límite que los separa.
3.1.1. “Lo que tiene dominio sobre sus actos, es libre al actuar, y es libre aquel que es causa de sí mismo, luego es libre sólo la naturaleza intelectual”. Así, es digna de amarse a sí misma.
3.2. Esto es la oportunidad de ser plenamente, y en libertad, y no ser arrastrado por el destino ciego, sino dueño y señor de su vivir, con capacidad de reafirmarse ante la realidad
3.2.1. 4) Sentido existencial La tarea de la vida es descubrirlo y, luego, comprometerse con él. Se trata de un sentido personal pero no subjetivo, es decir, no depende de la imaginación, o de la voluntad o de la inteligencia personal. No lo inventa uno, sino que lo descubre.
3.2.1.1. Ese sentido se puede encontrar, en una triple dirección: a) Desde la creatividad. b) Desde las experiencias de la relación con otros c) Desde la respuesta a lo que nos acontece. d) Desde la experiencia del sufrimiento y el dolor.
3.2.1.1.1. Los propios dones y capacidades nos llaman, nos reclaman su puesta en acción. Y esta es tarea de cada persona. Este es el primer compromiso que el ser humano tiene que asumir: estos dones y estas capacidades deben ser acogidas, alentadas, valoradas y puestas en juego, lo que se nos ha dado, acompañado y orientado por los otros que aparecen en nuestra vida dando respuesta a los acontecimientos que nos van ocurriendo y a las tareas que nos proponen, y asumiendo las limitaciones, fracasos, dolores y sufrimientos de la vida.
4. La consistencia del ser personal: Cada uno de nosotros somos una constelación de dones, de capacidades, de potencias
4.1. La persona consiste en un conjunto de capacidades pero, No se trata de capacidades 'flotantes' sino capacidades-de-esta-persona. Estos dones son bien dones naturales o dones adquiridos. que hay en cada uno dan lugar a una 'orientación esencial de la acción' de un modo estrictamente personal y original.
4.1.1. cada persona aspira a ejercer lo que descubre como esencial y definidor de ella misma. es lo que se puede llamar la vocación.
4.1.1.1. La vocación: La vocación es la forma en que se concreta para cada uno la llamada a ser plenamente persona.
4.1.1.2. La vocación es una llamada silenciosa a unificar la vida y darla-de-sí en una dirección determinada.
5. Apertura intencional: La apertura de la persona es la que permite su intencionalidad: la persona está radicalmente orientada hacia otros.
5.1. Toda acción humana está referida a un objeto distinto de sí: en este sentido decimos que las acciones humanas son intencionales: todo en él está referido a algo que no es él.
5.1.1. Este deseo de otro, se manifiesta en cada una de las dimensiones humanas: en la intelección, en la voluntad, en la afectividad y en fin, en su personalidad.
5.2. la intencionalidad humana, su versión o su proyección hacia otras personas no es ciega sino que tiene un sentido bien concreto: la donación
5.2.1. La persona sólo puede crecer en apertura y referencia donativa a otros.
6. La persona, llamada a la plenitud En toda persona, de una forma u otra, por un camino u otro, existe en ella un deseo de plenitud, de dar-de-sí, Este deseo es más de todos sus deseos particulares, de los deseos naturales y los promovidos socialmente.
6.1. Es un deseo de de ir más allá de sí misma y sobrepasarse. Y este deseo se desea aún sin tener clara la conciencia de él
6.1.1. Este Deseo lanza a la persona a la búsqueda de aquello que le puede dar un sentido. Pero lo que la persona busca siempre es plenitud, vivir unificada y equilibradamente todas sus dimensiones: corporal, intelectual y afectiva. La persona descubre que es lo que es y la circunstancia en la que está le va reclamando hacerse cargo de su vida.
7. La estructura de la persona: La persona, estructuralmente, es un sistema de notas, de capacidades o propiedades de la unidad, una estructura, un sistema. Y esto es así porque cada nota es nota-de todas las demás, Cada nota califica y tiñe a todo el sistema.
7.1. La sustantividad humana es una unidad primaria de dos subsistemas: 'psique' y 'organismo'. Cada uno de estos subsistemas no son suficientes por si mismo. juntos forman una persona. Por ello, todas las notas de la sustantividad humana, sean psíquicas u orgánicas, son notas-de todas las demás.
8. Apertura intencional al otro: Ser persona es estar abierto y orientado a la realidad y, de modo especial, a otras personas.
8.1. Físicamente, el yo está necesariamente abierto respectivamente a otros para permitir un encuentro con ellas.
8.1.1. - Como cosa, es decir, como medio o instrumento para mis fines.
8.1.2. - Como socio, colaborando con él en función de una necesidad mutua pero tratándolo de modo impersonal, sin importarme él como persona.
8.1.3. - Como persona, como fin en sí, como alguien al que acojo y al que me doy para que sea quien está llamado a ser.
9. Si la vinculación a los otros es personal, la relación que se estableció es una relación comunitaria.
9.1. en tanto que son impulsantes, posibilitantes y apoyo para el crecimiento personal. Se trata de la esencial apertura a la trascendencia y a la fraternidad, a los otros y al compromiso con ellos.
9.2. la persona descubre que todo crecimiento hacia la plenitud sólo ocurre en el encuentro con los otros,
10. El encuentro:
10.1. acontecimiento heterotélico. El encuentro "te toca en lo profundo"
10.2. . El otro, al hacerse presente, es epifanía: se hace presente como rostro concreto que me interpela a mí. Y, en el encuentro, es el otro quien me toca y me descentra y me reclama.
10.2.1. La presencia del otro es apelante, de modo que la propia vida se convierte en respuesta al tú.
10.2.1.1. "Ser yo significa, a partir de aquí, no poder sustraerse a la responsabilidad"
10.3. No es que el yo se aliene en el tú. Se trata de que yo y tú se comprometen en el nosotros.
10.3.1. De esta manera, la autonomía del ser humano es, en realidad, autonomía en la referencia al otro, una autonomía heterotélica.
11. Disimetría yo-tú: Yo y tú no son nunca semejantes, sino desemejantes. Ante el otro disimétrico, distinto, la actitud es la de la no indiferencia. Ante la presencia del otro diferente con el que me encuentro ya no permanezco indiferente
12. La persona es una unidad y totalidad, es corporal y es psíquica. Pero hace falta una tercera dimensión, la más definitiva: el de ser un cuerpo personal y un psiquismo personal.
12.1. su cuerpo es un cuerpo personal. Por tanto, no es la biología la que tiene la última palabra sobre el sentido de este cuerpo. Y su psiquismo es un psiquismo personal. Es lo que tradicionalmente se ha llamado la dimensión espiritual.
12.1.1. mm