1. El privilegio del sentido de la vista La cultura occidental ha privilegiado el sentido de la vista para observar y este privilegio se ha extendido al dominio de la ciencia; lo que la ciencia no puede ver se inventa la manera de traducirlo al órgano de la visión, por medio de artefactos. Basta mirar los tableros de un avión, de un automóvil, o de cualquier otra máquina compleja. Todo lo que se oculta a la vista podemos observarlo a través de indicadores visuales. Hoy en día, prácticamente todos los procesos de una máquina compleja, pueden observarse a través de monitores. La medicina es paradigmática al respecto, se ha inventado una multiplicidad de ojos mecánicos para penetrar en las cavidades del cuerpo, a través de todos los agujeros que tenemos. No sería atrevido decir que la medicina ha "violado" las entrañas sacrosantas de nuestro cuerpo para hacerlas accesibles al ojo. No hay nada que pueda detener la curiosidad de un ojo clínico.
2. La distinción entre ver y mirar Todo un conjunto de experiencias, sin embargo, nos han llevado a pensar que, aunque las imágenes que se producen en las retinas sean relativamente iguales, dos observadores que vean el mismo objeto en circunstancias parecidas no tienen las mismas experiencias visuales, dos observadores que ven la misma escena desde el mismo lugar ven la misma cosa pero interpretan de modo diferente. Más aún: dos observadores presentes en el mismo escenario no ven las mismas cosas. El uno fija su atención en unas cosas, el otro en otras. Un estudiante novato en biología no ve las mismas estructuras celulares que un biólogo experimentado, un estudiante de medicina no puede ver en una radiografía lo mismo que ve un médico experimentado, etc. En consecuencia, la opinión de que nuestra experiencia visual está determinada únicamente por las imágenes formadas en nuestras retinas, "llevan demasiado lejos la analogía de la cámara" fotográfica, como dice Alan Chalmers (1984:9).
3. El que observa es un sujeto Hoy en día nos puede parecer extraño, pero la explicación del origen del conocimiento por la acción transportadora de las imágenes, desde el objeto hasta la retina por la luz, generó una epistemología sin sujeto, una observación sin sujeto, una mirada sin sujeto (7). En este sentido, la ciencia clásica no tuvo que recurrir a ningún tipo de argucia para deportar al sujeto de la práctica científica, nació sin sujeto, y se habituó a trabajar sin él; por esta razón, me imagino, fue una gran sorpresa toparse con el principio de incertidumbre (Heisenberg).
4. La mirada objetivante Todas estas miradas, aun manteniendo una cierta diversidad, tienen un algo en común: todas ellas son objetivantes. Han sido entrenadas para mirar objetos. Y, cuando esta manera de mirar se convierte en habitus, pasa a ser naturalizada, es decir, parece natural pero no lo es. El proceso de aprendizaje desaparece y queda el habitus. Los científicos actúan y miran el mundo a través de sus habitus.
5. Aprender a mirar sujetos Introducir la mirada objetivante en el ámbito de las ciencias socioculturales sería algo así como introducir un principio de distorsión desde el comienzo. La razón es contundente: en este campo de conocimiento observamos sujetos, y no objetos. Observamos sujetos que, a su vez, son observadores de... y que, frecuentemente, se observan mutuamente. Es lo que la epistemología constructivista denomina observación de segundo orden, y la tradición hermenéutica califica de "segunda lectura" (Giddens 1997).
6. Lo que es preciso conservar Esta claro que la mirada objetivante oculta un "cargamento irregular" que no podemos dejar pasar inadvertido en nuestras "aduanas epistemológicas". Pero, atención, hay dos cualidades de la observación experimental que es preciso recuperar: los científicos experimentales no miran de cualquier manera, lo hacen con atención y con detención.
7. El explorador y el detective Los modelos del explorador y del detective pueden ser de indudable utilidad para aprender a observar. El explorador, con su espíritu de aventura y su interés por descubrir lo que aún no se conoce, y el detective que insiste en recoger las huellas, y hacerle seguimiento a los rastros e indicios, no ponen a nuestra disposición un conjunto de recetas, pero nos sugieren un conjunto de actitudes y predisposiciones necesarias para aprender a investigar.
8. La mirada crítica La mirada crítica es una herencia preciosa de los maestros de la sospecha (Marx, Freud, Nietzsche, Foucault, Bourdieu, etc) que fueron los primeros en adentrarse en el mundo de las determinaciones y en desvelar las sedimentaciones ideológicas que entorpecen la construcción de una sociedad democrática. Por eso antepusieron el conocimiento liberador al conocimiento regulador e insistieron en la dinámica de las contradicciones.
9. Prolongaciones más que conclusiones Decía, al comienzo, que había optado por "abrir una ventana para observar la observación", que me animaba el propósito de desmontar ilusiones y verificar sospechas. Que no estaba dispuesto a cohonestar la reducción de la práctica investigativa a un saber puramente instrumental, mecánicamente orientado por la rigidez de un monismo metodológico. Y, sobretodo, que me interesaba reivindicar dos aspectos: a) la inclusión del sujeto en el proceso de construcción del conocimiento (versus exclusión del sujeto como garantía de objetividad en el paradigma positivista), y b) la especificidad de la investigación en ciencias humanas en contraste con la investigación en las ciencias naturales (versus monismo teórico y metodológico).
10. Introduccion Nos inclinamos a pensar que nuestros objetos de estudio son más construcciones socioculturales que realidades ontológicas (Berger y Luckmann), y nos parece difícil aceptar que el científico, la teoría, o el mismo objeto de estudio puedan escapar a la condición de estar ubicados en un campo de fuerzas (Bourdieu). "La teoría, a su vez, no es mirada como un conjunto de proposiciones analíticas e incontaminadas por la praxis, sino como parte de la lucha social por el control de los significados" (Castro-Gómez 2000:97).
11. El propósito El primer propósito de este Seminario es el de contribuir a disolver (desaprender) una concepción y una práctica ingenuas de la observación, y el segundo someter a examen los axiomas, premisas y supuestos epistémicos que la mantienen anclada a las expectativas de la tradición empirista, hoy radicalmente cuestionadas por la redefinición de la ciencia en las epistemologías de inspiración constructivista. No debe extrañar, por consiguiente, que estos propósitos trasladen el objeto de estudio de este Seminario al campo estrictamente epistemológico, más allá́ de las preocupaciones metodológicas.
12. ¿Por qué́ las prácticas de observación? Por un lado, se constata que la observación es una práctica transversa la todos los campos del saber (experimentales y socioculturales) (3). En todo ellos la apertura del proceso investigativo comienza con la observación; como fase previa a la experimentación, en las ciencias naturales; y como fase previa a la interpretación, en las ciencias socioculturales. Aunque no es condición suficiente para hacer ciencia, es condición absolutamente necesaria. Y, por otro lado, se constata que cada campo del saber diseña su propia modalidad de observación, con rutas diferentes que muestran sus peculiaridades y sus tradiciones específicas, que les dan un color y una tonalidad características a sus procedimientos, sus técnicas, sus rituales, sus hábitos y sus categorías lingüísticas.
13. La observación en el universo lingüístico Al intentar un seguimiento de la palabra "observación", nos encontramos una multiplicidad de acepciones, ligadas a usos diversos en contextos diversos. Se trata de una palabra polisémica (4). Algunas de sus acepciones aparecen ligadas a contextos de regulación civil o religiosa, otras al contexto de la vigilancia, otras al contexto de la notificación, otras al contexto de la reprensión y otras, en fin, ligadas al contexto del análisis.
14. Origen de la observación Es una verdad incuestionable que la observación tiene su origen en el mundo de la vida cotidiana. Sin haber recibido entrenamiento específico en algún campo profesional o en algún campo del saber, todos nosotros, cada uno a su manera, hacemos observaciones en diferentes dominios del mundo de la vida y, con base en ellas, construimos conocimiento y experiencia.
15. Aprendiendo a observar situaciones educativas Dada la prioridad que le acordamos a la investigación de la cultura escolar, en el contexto de esta maestría, lo que más nos interesa es aprender a "observar situaciones educativas". El actor y la acción siempre están ubicados en una situación, en un contexto. El actor llamado maestro siempre está situado en el ámbito de una institución llamada escuela, un escenario complejo atravesado por diferentes culturas y por diversas tensiones entre actores con intereses diferentes.