1. Aportan proteínas, vitaminas y minerales. Las carnes, aves y pescados son la mejor fuente de proteína de origen animal y de minerales como hierro y zinc. El huevo es una excelente fuente de proteínas de alto valor biológico. Por su parte, las leguminosas como los frijoles, lentejas y garbanzos, combinados con cereales, tienen un aporte proteico similar a la carne.
2. Cereales, raíces, tubérculos, plátanos y derivados:
2.1. De estos obtenemos la mayor cantidad de energía que utiliza el organismo para realizar todas sus funciones, tales como respirar, moverse, crecer y reparar tejidos. Además, los cereales integrales aportan fibra que ayuda al buen funcionamiento del sistema digestivo.
3. Carnes, huevos y leguminosas:
4. Grasas:
4.1. Son fundamentales en la absorción de vitaminas como la A, D, E y K, esenciales para el cuerpo, y son una fuente importante de energía.
5. Azúcares:
5.1. Constituyen básicamente una fuente de energía de rápida utilización, por ende, es necesario moderar su consumo.
6. Frutas y verduras:
6.1. Aportan nutrientes que regulan el buen funcionamiento del cuerpo como las vitaminas, minerales, agua y fibra. Las vitaminas regulan procesos básicos de la vida, tales como el crecimiento y la conservación de tejidos. Los minerales contribuyen a mantener los dientes y huesos sanos, participan en la regulación de la contracción muscular y el transporte de oxígeno a través de la sangre. Por su parte, el agua es esencial para regular las funciones vitales del cuerpo.
7. Leches y derivados lácteos:
7.1. Aportan elementos esenciales para el crecimiento y desarrollo del cuerpo, como proteínas de alto valor biológico, vitaminas y minerales. Este grupo representa la mayor fuente de calcio, nutriente necesario para la formación de huesos y dientes.