Historia de la ciudadanía

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Historia de la ciudadanía por Mind Map: Historia de la ciudadanía

1. Inicia en Grecia dejando como legado a dos métodos como lo son el Método Ateniense y el Espartano.

1.1. Método Ateniense

1.1.1. Da inicio en Atenas Este modelo consiste en desarrollar un proyecto de autonomía según el cual cada individuo fuera importante para el funcionamiento de la comunidad.

1.1.2. Los gobernadores están obligados a responder a los ciudadanos.

1.1.3. Característica. - Desarrollo de la idea del pueblo - Participación Ciudadana

1.1.4. Los ciudadanos de Atenas controlaban -el sistema judicial de los tribunales con jurado, - dirigían el sistema político del Consejo, la Asamblea Principal y la Asamblea. Los ciudadanos podían asistir a las reuniones de la Asamblea se consideraba como la base y representación de la ciudadanía democrática ateniense

1.2. Método Espartano

1.2.1. el modelo espartano era una timocracia, que, como se ha dicho, es un sistema mixto que engloba las clases censitarias y la aristocracia. Por otra parte, y esto es más importante todavía, Esparta adoptó, y siguió siempre, una política de conquistas que convirtió a las virtudes militares en lo más importante para sus ciudadanos.

1.2.2. Característica. - Modelo socio-económico opresor. - Esclavitud.

1.2.3. Esparta tenía como finalidades defender el orden y la estabilidad (eunomia), y todo lo demás se vinculaba a ello. Orden y estabilidad son cosas que todo sistema político pretende y necesita alcanzar, de una o de otra forma

2. Roma.

2.1. durante unos quince siglos. Sea considerada como una forma de gobierno democrática o no desde el punto de vista de la actualidad

2.2. Los derechos que confería no eran tantos, en cantidad y también en calidad, como los que tenían que ver con las polis griegas, pero pertenecer a la realidad romana era motivo de orgullo, como puede verse en la declaración “Civis Romanus sum” (soy ciudadano romano); en este caso podríamos decir que la condición de ciudadanía imprimía en el individuo unos atributos más vinculados al reconocimiento social que una efectividad de ejercicio socio político.

2.3. Básicamente, el modelo romano implicaba la creación de distintos grados de ciudadanía.

2.3.1. Por Ejemplo

2.3.1.1. los esclavos que en algún momento pudieran conseguir esta condición, y también podían tener acceso a ella individuos pertenecientes a las tierras conquistadas por el imperio.

2.4. El modelo romano se transmitía por vía paterna, de modo que cualquier hijo de ciudadano obtenía nada más nacer, de forma automática, el estatus de ciudadanía. El emperador Augusto ordenó que se establecieran controles en este sentido, como fue el caso de un registro escrito, que en la práctica era un “certificado de ciudadanía”. De esta manera, el ciudadano vivía bajo la esfera del derecho romano, tanto en la vida privada como en la pública.

2.5. Condición de ciudadanía implica unos derechos y unas obligaciones.

2.5.1. Pago de impuestos.

2.5.1.1. Los que no eran ciudadanos pagaban menos impuestos.

2.5.2. Servicio militar

2.5.3. Derechos

2.5.3.1. implicaba tres tipos de derechos: votar a los miembros de las Asambleas y a los magistrados, poseer un escaño en la Asamblea y poder convertirse en magistrado.

3. Cosmopolitismo estoico.

3.1. Estoicismo griego y romano (desarrollado en tres etapas distintas, que podemos situar en el 300 a.C., en el 100 a.C. y en el 100d.C.).

3.1.1. un proyecto de ciudadanía cosmopolita que englobaba ética y política, y cuya idea iba más allá de los límites legales que funcionaban en la política de ese momento. La fraternidad universal, en el modelo estoico, debía estar por encima de diferencias concretas; el motivo: todos los seres vivos participan por igual del “alma del mundo” y de una misma razón

3.1.1.1. En la versión romana del estoicismo romano, se cumplen unas metas.

3.1.1.1.1. res publica universalis (comunidad universal de derechos, cf. Rubio Carracedo2007), que sería la única que permitiría una completa realización del ser humano. La idea estoica de ciudadanía englobaría la ley natural y el derecho civil en su proyecto de ciudadanía universal (kosmopolites). De hecho, en este modelo se da una doble ciudadanía, la de la comunidad cercana y la comunidad universal, y eso no tendría porqué generar problemas de pertenencia o fidelidad; todo forma parte del círculo

4. Transición hacia la modernidad.

4.1. Hasta épocas bastante recientes no encontramos en absoluto que el tema de la ciudadanía haya tenido una importancia tan decisiva. La caída del Imperio Romano acabó en la práctica con la ciudadanía, pues la autocracia bizantina no le dio margen de maniobra; también, los pueblos bárbaros que conquistaron Europa se romanizaron progresivamente y adoptaron la fe cristiana. A pesar de ello, la idea esencial de ciudadanía nunca pudo ser erradicada y permaneció hasta que, ya en épocas más recientes, fue redimensionada y puesta de nuevo en funcionamiento teórico y práctico.

4.2. Cristianismo y ciudadanía.

4.2.1. Con la caída del imperio, los obispos asumen un poder político, los cristianos toman una decisión casi que mundana en el sentido de que se despreciaba e infravaloraba la vida en el mundo material, también advierte de la inevitable corrupción que caracteriza al mundo temporal; el mundo verdadero, en este sentido, no puede ser el real, donde los hombres viven unos al lado de otros. San Agustín (s. IV-V) fue el autor que, dentro del cristianismo, dio un mayor peso a esta concepción, que ya partía de los orígenes de esta religión.

4.3. Las ciudades estados-italianas.

4.3.1. Nacieron de esta manera las repúblicas de Florencia, Venecia, Pisa, Génova, Milán, Bolonia, Siena, etc., que contaban con autoridad propia tanto política como judicial, y que también prosperaron a varios niveles durante siglos; florecieron las artes, las letras, el comercio, etc. Prueba de su importancia es que, poco después, surgió en sus dominios nada menos que el renacimiento, pero una condición se repetía en la mayoría: la de poseer alguna propiedad en la ciudad correspondiente. El modelo político era, más o menos, de democracia directa, pues los ciudadanos tenían la posibilidad de elegir a los miembros de las asambleas y de los consejos que estructuraban el Estado. Ginebra y de Berna, aunque su importancia fue inferior a las ciudades del caso italiano.

5. La era de las revoluciones.

5.1. En el siglo XVIII cambia drásticamente el panorama relativo al principio de ciudadanía y, por extensión, a la política en general. La herencia de la Ilustración fue clave en este renacimiento de la democracia y de las luchas sociales, en esta vigorización que se imprimió a la esfera de lo político. Los principios que definían el funcionamiento de la política comienzan a cambiar, a la vez que se abre el ejercicio efectivo del poder.En este escenario se demarcan dos perspectivas de pensamiento que se convierten en las dos principales tradiciones políticas de Occidente, en pugna durante siglos: el republicanismo y el liberalismo

5.1.1. Este nuevo lenguaje de los derechos se acabaría plasmando, históricamente, en dos revoluciones decisivas: la americana y la francesa

5.1.1.1. Revolución Americana

5.1.1.1.1. Las trece colonias americanas que habían pertenecido al Imperio Británico se independizaron, primero con la Declaración de Independencia de 1776, y después con la ratificación de la Constitución . A este último documento fueron añadidos, dos años más tarde, diez enmiendas , que tenían como objeto definir los derechos creados en la constitución federal.

5.1.1.2. Revolución Francesa

5.1.1.3. La Revolución Americana suscitó un gran impacto en tierras europeas.En el caso de la Revolución francesa se toma como eje estructural del modelo político la soberanía popular, es decir, que se hace más hincapié que en el caso americano en lo que respecta al ejercicio directo de la democracia. Una serie de derechos que se promulgaron a través de la DeclaraciónSe trataban también las defensas que tenía el ciudadano ante el sistema judicial, además de la forma en que podía perderse la condición de ciudadanía. La formulación de los derechos políticos, sin embargo, fue mucho más controvertida. De esta manera, todo el mundo pasaba a ser un ciudadano , al menos en la teoría. También, las minorías religiosas más destacadas, como es el caso de los hugonotes, obtuvieron algunos derechos civiles.

6. Ciudadanía en la contemporaneidad

6.1. Ciudadanía y nacionalidad

6.1.1. Jürgen Habermas aseguran que «la ciudadanía no ha estado nunca ligada conceptual mente a la identidad nacional», a partir del siglo XVIII comenzó a identificarse ciudadanía con No pretendemos decir con esto que su contenido conceptual fuera el mismo, sino que la ciudadanía se definía a partir de la hegemonía de la idea de Nación. Para poder acceder a la condición de ciudadanía se debía uno someter a dos pruebas: un examen políticocívico, que trataba de evaluar el conocimiento que se tuviera de la constitución; y un examen de alfabetización. ciudadanía implicaba la nacionalidad, pero en Alemania la situación era más complicada, en parte por la división del país , y también por la idea de Volk .

6.2. Los derechos de los negros americanos y de la mujer

6.2.1. Poco a poco, los negros americanos se fueron incorporando a la sociedad civil. Si bien las mujeres han padecido una situación negativa durante gran parte de la historia humana, sus derechos se han ido equiparando a los de los hombres gracias, en parte, al desarrollo de la idea de ciudadanía en la modernidad.

7. Modelos de Ciudadania

7.1. Marshall , que trata de superar su equivalente romano, al no ser ya viable desde la época de las revoluciones. Esta forma de ciudadanía es, al mismo tiempo, igualitaria y universalista. Según Rubio Carracedo, lo más discutible de la concepción de Marshall es que prioriza una identidad cultural colectiva unívoca, es decir, un proyecto de integración de las diferencias en el grupo hegemónico. Sieyès durante le época de la Revolución francesa, Marshall identifica ciudadanía con un Estado o Nación concreta, de modo tal que el ciudadano sólo puede serlo únicamente en el territorio de su Nación correspondiente. La ciudadanía no es algo unívoco, en el sentido de que no se entiende de una única manera.

7.1.1. Ciudadanía Liberal

7.1.1.1. Consiste en defender unos puntos principales, como:

7.1.1.1.1. La libertad.

7.1.1.1.2. Uso instrumental de la moral publica.

7.1.1.1.3. Individualismo.

7.1.1.1.4. Participación Política

7.1.1.1.5. Neutralidad del estado

7.1.2. Ciudadanía Republicana

7.1.2.1. Este modelo ha ido adquiriendo más relevancia debido a algunos problemas del modelo liberal, en la segunda mitad del siglo. De todas formas, aunque se plantee como una alternativa al citado liberalismo, no pocos autores consideran que es inevitable un acuerdo entre una y otra opción, un modelo mixto.

7.1.2.1.1. Idea de libertad

7.1.2.1.2. Igualdad

7.1.2.1.3. Justicia

7.1.2.1.4. Ciudadanía deliberativa y activa

7.1.2.1.5. La educación del ciudadano

7.1.3. Ciudadanía Comunitarista

7.1.3.1. El comunitarismo acusa una "tendencia estructural a priorizar las razones de la comunidad sobre las razones de la libertad" , mientras que el liberalismo iría en la dirección contraria. Todas las formas de comunitarismo plantean, bajo las reticencias al liberalismo individualista, una crítica severa y total de la modernidad, a la que ven como la responsable de la mayor parte de los problemas sociales existentes. Lo democrático se vincula exclusivamente a la Nación, a la comunidad moral y su identidad, de modo que el sistema político debería limitarse, en general, a reconocer y dar marcos de expresión a la identidad colectiva hegemónica. Contra ello señala Jürgen Habermas un punto fundamental, y es que «la ciudadanía no ha estado nunca ligada conceptualmente a la identidad nacional»

7.1.4. Ciudadanía Diferenciada.

7.1.4.1. La ciudadanía diferenciada pretende conseguir una igualdad real y no sólo formal entre todos los miembros de una sociedad. Estas respuestas diferentes no se dan a los individuos en cuanto tales sino por su pertenencia a un grupo social concreto. Pero además, al igual que Kymlicka, Young considera que estos grupos han de tener una representación política propia que garantice la defensa de sus intereses y sus particularidades de grupo.

7.1.5. Ciudadanía Multicultural

7.1.5.1. Tiene muchos puntos en común a la ciudadanía diferenciada, pero esta tienen opciones distintas ya que se dividen en tres clases de grupos que son:

7.1.5.1.1. Grupo desfavorecidos

7.1.5.1.2. Grupo de inmigrantes y grupos de inmigrantes y minorías étnicas o religiosas

7.1.5.1.3. Minorías Nacionales

7.1.5.1.4. Paradójicamente, como ya se ha señalado anteriormente, en un modelo que apela al reconocimiento de la diferencia, a los miembros del grupo se les restringiría precisamente ese derecho.

7.1.6. Ciudadanía Postnacional

7.1.6.1. La ciudadanía en nuestra contemporaneidad más inmediata. Estos nuevos estados, en contra de lo que pueda parecer en un principio, conducen a patrones de ciudadanía de tipo incluyente. Para ello, tal y como señala Rubio Carracedo , se rompe con la estrecha vinculación marshalliana entre ciudadanía y estado, nación. Cabe reseñar también que la propuesta habermasiana se ha llevado a cabo en la línea del proceso de construcción de la Unión Europea. Habermas considera, de todos modos, que el camino más serio para poder alcanzar una plena vertebración europea es el modelo del patriotismo constitucional, en el que se superpone una ciudadanía europea a cada una de las ciudadanías nacionales.

7.1.7. Cosmopolitismo Cívico

7.1.7.1. Se trata de un modelo defendido por autores como David Held o Adela Cortina. La idea consiste en defender un sistema global de derechos y deberes de alcance universal que vaya más allá de aspectos como el lugar de nacimiento o de residencia de cada individuo; se trataría, en suma, de superar los particularismos de tipo esencialista. La realización de la ciudadanía cosmopolita debe plantearse en términos temporales amplios, ya que de momento resulta muy complicado que los estados nacionales cedan una parte importante de su soberanía en aras de la creación de este modelo cívico.