Elección de Cónyuge

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Elección de Cónyuge por Mind Map: Elección de Cónyuge

1. Relaciones formales

1.1. Toda relación de pareja es una mezcla de biología y cultura que se funda en cuatro pilares: compromiso, intimidad, romance y amor. La neurobiología nos entrega las bases del amor como proceso funcional sistémico; la psicología habla de la relación amorosa como un proceso social en donde factores como el compromiso y la intimidad son necesarios para el amor maduro.

1.1.1. El componente biológico: el amor La neurobiología actual nos entrega información sobre el proceso del amor romántico como una función dada por ciertas estructuras cerebrales y por neurotransmisores específicos que son necesarios para la experiencia amorosa.

1.1.2. El compromiso: Este componente de la relación romántica hace referencia al interés y responsabilidad que se siente por una pareja y por la decisión de mantener dichos intereses con el transcurso del tiempo pese a las posibles dificultades que puedan surgir, debido a que se cree en lo especial de la relación.

1.1.3. La intimidad tiene que ver con el apoyo afectivo, el conversar, la capacidad de contar cosas personales y profundas a la pareja, la confianza, la seguridad que se siente con el otro, temas y preferencias en comunes, el dar apoyo a la pareja, al estar dispuesto a compartir aspectos económicos y emocionales

1.1.4. El romance (también llamada pasión romántica por Yela, 1997) se refiere a las conductas establecidas por cada sociedad como las adecuadas para generar la atracción y el posterior interés que se mantiene en el tiempo de una pareja en una relación, en otras palabras, el romance es un conjunto de acciones que en una sociedad son conceptualizadas como demostrativas del interés de pareja que un individuo tiene o mantiene en referencia a otro.

2. Naturaleza de los impulsos del Matrimonio

2.1. El matrimonio no es sólo una institución perteneciente al orden natural, que humaniza la sexualidad y la transmisión de la vida, sino que es también un estado al que el ser humano se ve atraído por un impulso innato, una situación a la que se ve empujado por su propio desarrollo psicofísico e incluso se puede decir que la naturaleza se encarga de madurar y hacer aptos para el matrimonio tanto al varón como a la mujer.

3. Amor y procesos inconscientes

3.1. La elección de pareja es un mecanismo aparentemente espontáneo. Sin embargo, con el tiempo aparece la duda de si de verdad éramos conscientes de todo, en el momento de elegir. Nadie quiere equivocarse a la hora de escoger pareja, ya que muchos que en un principio creyeron haber encontrado a la pareja ideal, terminan sintiéndose decepcionados.

3.1.1. El amor romántico, o inconsciente, poco tiene que ver con el amor verdadero. Esa confusión es la causa de muchos conflictos en las relaciones personales. El romanticismo es idealización, apego o pura necesidad del otro; y la necesidad es una falta de amor severa hacia la persona que se dice amar. La concepción romántica del amor ha creado muchos problemas a hombres y mujeres que han sido víctimas de sus propias fantasías. Esto no significa que no convenga ser afectuosos, cariñosos, atentos, tiernos, detallistas, cálidos, suaves, entregados… con las personas con las que nos relacionamos.

3.2. Luego de unos años de experiencia clínica con pacientes neuróticos, Freud nos plantea las condiciones de elección de objeto de amor para el varón en el texto “Sobre un tipo particular de elección de objeto en el hombre” (1910). Hablamos, desde luego, de las condiciones inconscientes que predeterminan el objeto de amor.

3.2.1. La primera de las condiciones es la llamada del “tercero perjudicado”: el sujeto nunca elige una mujer libre como objeto amoroso, sino que siempre lo atrae una mujer que está con otro hombre, ya sea en calidad de pareja estable o simplemente de amigo. Siempre hay otro hombre perjudicado.

3.2.2. En la segunda de estas condiciones, Freud dice que la fidelidad puesta en duda o una cierta “mala fama” de una mujer pueden ejercer un atractivo que la eleve a objeto de amor.

3.2.3. En la vida amorosa normal, el valor de la mujer es regido por su integridad sexual, y el rasgo de la liviandad lo rebaja. Por eso aparece como una llamativa desviación respecto de lo normal el hecho de que los amantes del tipo considerado traten como objetos amorosos de supremo valor a las mujeres que presentan ese rasgo.

3.2.4. Rescatar a la amada. El hombre está convencido de que ella lo necesita, de que sin él perdería todo apoyo moral y rápidamente se hundiría en un nivel lamentable. La rescata, pues, no abandonándola. En algunos casos el propósito de rescate puede invocar, para justificarse, la dudosa escrupulosidad sexual de la amada o su posición social amenazada; pero no resalta con menor nitidez cuando están ausentes tales apuntalamientos en la realidad.