PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE LA FILOSOFÍA POLÍTICA DE SANTO TOMÁS

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PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE LA FILOSOFÍA POLÍTICA DE SANTO TOMÁS por Mind Map: PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE LA FILOSOFÍA   POLÍTICA DE SANTO TOMÁS

1. LA FILOSOFÍA POLÍTICA TOMISTA No se encuentra entre la numerosa y variada obra de Santo Tomás de Aquino ni una obra completa dedicada a la fi losofía política ni tampoco un tratado en la Suma Teológica. Tampoco se encuentra una filosofía política completa y sistemática en otra obra directamente dedicada al pensamiento político y de mucha mayor extensión. Sin embargo, se puede reconstruir un tratado político tomista. Además, como el Aquinate sostiene que la política guarda una relación necesaria con la ética. son de gran utilidad sus numerosos textos éticos e incluso jurídicos. Han sido bastante numerosos los intentos de realizar esta sistematizacion.

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1.1.1. Tampoco se encuentra una fi losofía política completa y sistemática en otra obra directamente dedicada al pensamiento político y de mucha mayor extensión, la Exposición a los libros de la Política preparada también durante estos últimos años de su vida. Además de ser un comentario a la Política de Aristóteles, Santo Tomás no la pudo terminar. La dejó en la lección 6 del libro III.

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2. NATURALIDAD DE LA POLÍTICA El primer principio puede tener el siguiente enunciado: La comunidad política es una entidad natural, del mismo modo que lo es la familiar. Pertenecer a una familia y a una sociedad política es propio de la naturaleza humana. Para Santo Tomás la causa efi ciente de la comunidad política estaría, como indicaba Martínez Lorca, en el carácter cívico del hombre. La voz o sonido producido por el aire al pasar por la garganta sirve para expresar pasiones o sentimientos. Tan natural es en el hombre el habla o pronunciar palabras, como el co￾municarse con ellas a los demás. La comunicación pertenece, por tanto, a la misma naturaleza humana.

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2.2. Al igual que el hablar, el carácter familiar y civil del hombre, por consiguiente, es natural. El hecho de la existencia del lenguaje en el hombre revela que es social por su misma naturaleza. Para vivir de acuerdo con ella, necesita de la sociedad. Sin ella, no conseguiría lo necesario para vivir bien. El hombre necesita de la sociedad doméstica o familiar, la primera forma de sociabilidad natural. También recibe ayuda de la sociedad política, segunda forma natural de sociabilidad, no sólo en cuanto a bienes corporales, sino también espirituales.

2.2.1. Nuevo Tema

3. LA PERSONA FUNDAMENTO DE LA COMUNIDAD POLÍTICA El segundo principio de la filosofía política de Santo Tomás puede enunciarse así: La finalidad principal de la comunidad política es la defensa y el desarrollo de la perfección de cada persona. Cada hombre es persona o un individuo muy superior a los demás materiales, porque posee un alma espiritual, que hace que su naturaleza esté dotada de inteligencia y libertad. el hombre, por consiguiente, además de la individualidad de su cuerpo, cuyo origen está en la materia corpórea, se da la individualidad mayor de los entes espirituales. Cada alma es creada por Dios, subsistente e individual, pero para un cuerpo determinado, que recibe así una mayor individuación.

3.1. La persona es, por tanto, lo más individual, lo más propio que es cada hombre, lo más incomunicable, o lo menos común, lo más singular. Una individualidad única, que no se transmite por generación, porque no pertenece a la naturaleza humana ni a ciertos accidentes suyos, a los que está predispues￾ta la misma naturaleza, que es transmitida con ellos de padres a hijos.

4. EL BIEN COMÚN, FINALIDAD POLÍTICA Un tercer principio fundamental derivado del anterior es que la comuni￾dad debe tender a la búsqueda del bien común. En su singularidad, la persona es un fi n en sí misma. En el orden creado, todo está subordinado a la persona. Por esta absoluta y universal primacía de la persona, todo es un medio para que cada una de ellas logre su plenitud de bien. Afi rma, por ello, Santo Tomás que: «Todas las ciencias y las artes se ordenan a una sola cosa, a la perfección del hombre, que es su felicidad»17. Para que la persona consiga su bien o felicidad, necesita que la acción política busque la realización de este bien, que es además común a las otras personas que conviven civilmente con ella. Este bien común prevalece sobre el bien particular.

5. LA LAICIDAD POLÍTICA Además de estos cuatro principios fundamentales de la fi losofía política de Santo Tomás, pueden señalarse otros tres, que no están explicitados en ella. Son, sin embargo, tomistas, en cuanto que no están en potencia en su doctrina, sino en acto, aunque implícitos. El desarrollo de teorías y de actuaciones políticas concretas opuestas a las del Aquinate y, en general, a las que tenía la sociedad cristiana de su época, permite que se manifi esten. El quinto principio fundamental de la concepción tomista de la política sería el siguiente: la actividad política pertenece al ámbito de la razón natural humana, no al del campo de la fe religiosa ni de la Iglesia.

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5.3. Nuevo Tema

5.4. «Gobernar consiste en conducir lo que es gobernado a su debido fin. Así, se dice que una nave es gobernada mientras es conducida ilesa al puerto, mediante la pericia del piloto por un itinerario normal». Precisa seguidamente que el fin puede ser externo a lo gobernado o interno. En el primer caso. «Si algo se ve ordenado a un fi n exterior a sí mismo, como la nave al puerto, corresponderá a la tarea de gobierno no solamente conservar la cosa ilesa, sino incluso conducirla después hasta su fin.

5.4.1. Nuevo Tema

5.5. El último fi n interno sería la vida moral y el último fi n externo, la contem￾plación de Dios en la bienaventuranza eterna. Este último es propiamente el último fi n del hombre, porque el fi n moral, en realidad, es, en cierto modo, un medio con respecto al fi n trascendente. No obstante,

6. LA AMISTAD CIVIL, PERFECCIÓN DEL BIEN COMÚN Se establece que la realización más auténtica del bien común está en la amistad civil. Es una fundamento o principio que, en gran parte, ha sido olvidado en las filosofías políticas, quizá por el infl ujo de las ideologías, tanto individualistas como colectivistas, que parecen buscar únicamente la justicia en la sociedad política. Según los dos fines esenciales indicados de la sociedad, que la determinan como ámbito de recepción de bienes necesarios y espacio de donación de bienes poseídos, todas las leyes tienden, por una parte, al bien común.

6.1. El signifi cado profundo de esta amistad civil surge de la persona humana y su ordenación a la convivencia con las otras personas. Con la justicia, forma￾lidad del bien común, se distribuyen, protegen y respetan los bienes exteriores y los de toda la cultura y con este orden surge la paz, «la tranquilidad del orden»24, según la clásica defi nición de San Agustín. Con la justicia quedan, por tanto, tutelados los bienes que son útiles a los ciudadanos. En cambio, la amistad no se refi ere al interés sino al desinterés, a la disponibilidad para los demás, a sus peticiones y, en defi nitiva a la donación interior y exterior. Escribe el Aquinate:

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6.1.1.1. La amistad, por tanto, debe estudiarse en la fi losofía moral y también en la fi losofía política. La amistad cívica proporciona una visión más profunda del signifi cado de la comunidad política, porque para su completa realización requiere que se supere la razón de la necesidad por la de la donación gratuita

6.1.2. Nuevo Tema

7. LA POLÍTICA Y LA ÉTICA principio fundamental, el sexto, segundo conexionado con el anterior, en cuanto lo precisa, es que la actividad política no supone una reducción de la esfera de la razón humana. De este principio se deriva, por una parte, que la razón del hombre puede descubrir los imperativos morales e incluso sus fundamentos metafísicos. Podría decirse también con un lenguaje actual que la razón política no puede mutilar la capacidad moral y metafísica de la razón humana. Siempre es capaz de descubrir los principios morales y aplicarlos en el ámbito concreto de todos los hechos, e igualmente los políticos. La actividad política depende, por tanto, de la razón y de una razón ética y metafísica

7.1. Para Santo Tomás, no sólo la ética debe regir la actividad de la autoridad política sino también toda la misma comunidad política. Los valores éticos forman parte del bien común e incluso con una prioridad de importancia o dignidad, que los convierten en último fi n. Llega a esta conclusión del examen de la esencia del gobernar en sí misma.

7.1.1. No es la autoridad política quien ha establecido las leyes morales, sino que son propias de la naturaleza humana del hombre, creada por Dios, que le ordenan a su fin último intrínseco. Por ello, la autoridad política debe legislar de acuerdo a ellas. De igual modo, esta última tampoco puede dirigir hacia el fin último sobrenatural, dado por Dios y dejada su conducción a la Iglesia. El gobernante, por tanto, debe igualmente conformar su ley a esta finalidad trascendente, de tal manera que ayude o facilite a su consecución. Afirma, por ello, Santo Tomás que: «Es imposible que el bien común de la ciudad resplandezca si los ciudadanos, al menos los encargados de gobernar, no son virtuosos»

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