1. Introducción histórica
1.1. En los años setenta, se desarrolló la filosofía del medio ambiente y la ética ambiental en los países anglosajones, pero en realidad, la necesidad de una ética de la tierra ya había sido planteada anteriormente por Aldo Leopold en su libro "A Sand County Almanac" publicado en 1949 (Valera, 2019).
1.1.1. La obra de Rachel Carson, "Silent Spring" publicada en 1962, ayudó a popularizar la ética ambiental y a llamar la atención del público en general sobre la conducta humana irresponsable hacia el ambiente (Valera, 2019).
1.1.1.1. La Deep Ecology fue un movimiento creado por el filósofo noruego Arne Næss en 1972-1973, que contextualizó la cuestión ecológica dentro de la especulación filosófica, liberándola en parte por la exasperada necesidad de datos científicos (Valera, 2019).
1.1.1.1.1. El desarrollo y surgimiento de ecología ha fomentado en gran medida el nacimiento de otra disciplina muy actual: la bioética (Valera, 2019).
2. Ecología humana
2.1. La ecología es la ciencia que estudia las relaciones entre los seres vivos y su entorno, incluyendo los factores abióticos (como el clima, la geología, etc.) y los factores bióticos (como las relaciones entre las especies). La ecología busca comprender cómo los organismos interactúan con su ambiente y cómo estos procesos afectan a la biodiversidad, los ecosistemas y la calidad de vida de las personas.
2.1.1. La ecología humana tiene como objetivo devolver al ser humano al centro del universo moral y reconstruir una relación adecuada entre los seres humanos y otras especies, así como la relación del ser humano consigo mismo (Valera, 2019).
2.1.1.1. La ecología humana tiene que ver con 3 direcciones de las relaciones humanas: la relación que el ser humano construye con su entorno, la relación que el ser humano construye con los otros seres humanos y la relación que cada ser humano construye consigo mismo (Valera, 2019).
3. La ecología es una antropología
3.1. El origen y desarrollo de la ecología humana destaca una necesidad, la cual, ha sido olvidada por el pensamiento ecológico: hay un vínculo inquebrantable entre la ecología y la antropología. Es decir, entre una concepción del hombre y una visión del ser humano. Entonces, la clave de la ecología es el ser humano (Valera, 2019).
3.1.1. La ecología plantea que el ser humano es el único individuo capaz de hacer algo por el medio ambiente (Valera, 2019).
3.1.1.1. La ética ambiental perdió su actor principal, el hombre, el cual, es el único actor capaz de actuar con un juicio ético (Valera, 2019).
4. La antropología relacional para la ecología humana: habitar la casa.
4.1. Se plantea la pregunta sobre el lugar y la posición del hombre en el mundo, y cómo esto afecta su esencia (Valera, 2019).
4.1.1. El paradigma biocéntrico ha puesto al hombre de nuevo en el ambiente, haciéndolo permeable y vulnerable a las dinámicas sistémicas del ecosistema, mientras que el antropocéntrico lo ha distanciado de la naturaleza y lo ha puesto en una dimensión totalmente diferente, olvidando su naturaleza animal (Valera, 2019).
4.1.1.1. Se podría decir que el ser humano es la historia de su propia iniciativa libre en el medio ambiente y en sí mismo, es decir, es la historia de su progresiva liberación de la esclavitud del instinto y de la reacción al ambiente (Valera, 2019, p. 7).
5. Oikos - logos: la ecología humana como construir y custodiar la casa.
5.1. La crisis ecológica es, al mismo tiempo, el reflejo de la crisis de la casa en cuanto morada. El concepto de ‘casa’ -más que un concepto es propiamente una experiencia es extremadamente denso y difícil de entender: habla de lo incalculable, de lo inconmensurable (Valera, 2019).
5.1.1. La importancia de entender la ecología humana como una forma de construir y cuidar nuestra casa, es decir, el mundo en el que vivimos. Se menciona que la crisis ecológica refleja una crisis en nuestra relación con la casa como morada, y que la intimidad y la apertura al otro son fundamentales en la construcción de una casa verdaderamente humana.
5.1.1.1. La casa no se limita a una arquitectura o topología específica, sino que describe los espacios del habitar, es decir, la manera esencial en que los seres humanos interactuamos con el mundo. El hombre es un constructor creativo e inventivo que puede cambiar su entorno para adaptarlo a sus necesidades, pero al mismo tiempo, es profundamente dependiente del mundo y de las relaciones con otras personas.
6. Habitar la casa: la ecología humana como ethos
6.1. El habitar humano como un gesto exclusivo del ser humano, que implica la capacidad de objetivar, dominar y nombrar las cosas, y la construcción de su propia humanidad a partir de la objetivación del entorno (Valera, 2019).
6.1.1. El habitar se entiende como el signo del dominio del hombre sobre la naturaleza, que transforma las cosas naturales en objetos, en entidades nombrables y comprensibles. El hombre habita el mundo a medida que descubre en la naturaleza un significado que siempre la trasciende (Valera, 2019).
6.1.1.1. El hombre habita el mundo a medida que descubre en la naturaleza un significado que siempre la trasciende.