1. Cuando una persona se siente enferma los otros se dan cuenta, aun cuando no existan signos visibles de su dolencia, debido a que las personas se comportan de manera diferente cuando están enfermas y cuando no lo están.
1.1. Mientras que algunas personas acuden de inmediato al médico o a algún servicio de salud apenas detectan algún síntoma por leve que este sea, otras personas no prestan mayor atención a los síntomas y se rehusan a buscar ayuda médica hasta que las molestias son muy intensas o interfieren con sus actividades habituales.
2. CONDUCTAS DE SALUD Y DE ENFERMEDAD
2.1. Desde que fueron descritas por Kasl y Cobb en 1966 (citados en Bernard & Krupat, 1994, p. 65), se acostumbra distinguir entre conducta de salud (accciones destinadas a promover la buena salud y prevenir enfermedades), conducta de enfermedad (destinada a clarificar el estado de salud y buscar ayuda si es necesario) y conducta de rol de enfermo (acciones para restaurar la salud una vez diagnosticado como enfermo).
2.2. Conductas de salud
2.2.1. Son aquellas que las personas adoptan en ausencia de cualquier indicio o síntoma, y que están destinadas a mantenerse bien o a incrementar el estado de bienestar.
2.2.1.1. Estas conductas son de particular interés en el campo de la promoción de la salud y la prevención de enfermedades, ya que existe abrumadora evidencia de cómo ciertos hábitos personales y patrones de conducta pueden afectar negativamente la salud y predisponer a ciertas enfermedades.
2.2.1.1.1. Una persona puede preocuparse mucho de mantener su peso o de ingerir alimentos saludables, mientras que al mismo tiempo puede mantener una alta ingestión de alcohol o fumar en exceso. O bien puede presentar hábitos muy adecuados de aseo dental o de ejercicios físicos, mientras que al mismo tiempo acostumbra manejar sin cinturón de seguridad y a exceso de velocidad.
2.3. Conductas de enfermedad
2.3.1. Son aquellas respuestas del individuo a las señales de su organismo que le indican que algo anda mal con la salud. Se incluyen conductas tales como interpretar los síntomas, buscar consejo de amigos y familiares, y buscar atención médica
2.3.1.1. Una vez que se ha percibido un síntoma y se lo ha interpretado como señal de un problema de salud, la persona puede intentar un autotratamiento o bien acudir a la ayuda profesional, y en esta decisión también intervendrán diversas influencias psicológicas.
2.4. Conductas de rol de enfermo
2.4.1. Se refieren a aquellas acciones y cogniciones que se desarrollan cuando la persona se define a sí misma como enferma o cuando se le ha diagnosticado una enfermedad. Este concepto deriva del hecho evidente de que ciertos tipos de conductas o condiciones tienden a estar asociados con la enfermedad. Así, las personas que asumen el rol de enfermo tienen ciertos privilegios, pero al mismo tiempo deben cumplir con ciertas obligaciones y asumir ciertos costos asociados con ese rol.
3. Es evidente que esas distintas formas de reaccionar frente a la aparición de un problema de salud tendrán diferentes efectos, tanto en la forma en que los otros reaccionarán ante la persona como en el curso que seguirán los intentos por solucionar el problema.
3.1. Mientras que algunas personas pueden ser tildadas de hipocondríacas y tal vez sus quejas no se tomen muy en serio, en otros casos la demora en buscar ayuda médica puede tener efectos importantes en la probabilidad y/o rapidez de la recuperación.
3.1.1. Entre estos importantes determinantes de la recuperación y del bienestar psicológico se encuentran la adaptación al ambiente médico y hospitalario, el ajuste a la enfermedad, la forma de afrontar procedimientos médicos aversivos o intervenciones quirúrgicas, la relación que se establezca con el personal de salud, y el seguimiento de las recomendaciones y prescripciones.
4. INTERACCION MEDICO-PACIENTE
4.1. Desde siempre se ha reconocido la importancia que tiene la relación personal que se establece entre el médico y el paciente para todo el proceso de cuidado y recuperación de la salud. Este reconocimiento se aprecia en la extendida creencia de que la medicina no sólo es una ciencia o una técnica sino que también es un arte, y en la importancia que se concede al médico de familia, aquel profesional que no sólo evalúa los síntomas presentes en el paciente sino que puede situarlos en el contexto más amplio de su entorno familiar y trayectoria vital.
4.1.1. En la primera fase, preparación de la interacción, ejercen influencia una gran cantidad de variables que van desde las respectivas personalidades del paciente y del profesional, a las características del contexto en que ambos interactúan.
4.1.2. En la tercera fase, posterior a la interacción, el paciente debe poner en práctica o seguir el tratamiento prescrito y el problema inicial debe ir desapareciendo paulatinamente.
4.1.3. Considerando que los aspectos emocionales están íntimamente vinculados con el funcionamiento del organismo y el proceso de enfermedad, las intervenciones terapéuticas requieren prestar atención por igual tanto a lo físico como a los aspectos emocionales de la situación del paciente.
5. ADHERENCIA A LAS INDICACIONES MEDICAS
5.1. Cuando un paciente abandona la oficina del médico el proceso de recuperación de la salud recién ha comenzado. Lo habitual es que el médico le haya indicado un plan de tratamiento, le haya solicitado realizar ciertos exámenes, o le haya prescrito determinados medicamentos
5.1.1. La adherencia puede asumir muchas formas. Aunque lo usual es pensar en el grado en que los pacientes toman sus medicamentos, existen otras áreas en las cuales los pacientes pueden actuar de acuerdo o no con las indicaciones profesionales.
5.1.1.1. Respecto a las tasas de adherencia y no adherencia, estas varían ampliamente, tanto al comparar entre diferentes acciones (controles, exámenes, medicamentos, etc.), como al considerar una misma acción (ejemplo, tomar los medicamentos).
5.1.1.1.1. La no adherencia puede tener diversas consecuencias negativas para las personas y también para la utilización óptima de los recursos de salud. Así por ejemplo, el suspender un tratamiento antes de tiempo aumenta la probabilidad que reaparezca el problema, y muchas veces con mayor intensidad aún.
6. Factores asociados con la adherencia
6.1. Para tener una visión más clara de cómo se puede incrementar la adherencia a las prescripciones médicas y mejorar por lo tanto la efectividad de los tratamientos, es conveniente revisar someramente algunos de los factores que pueden afectar la adherencia. Estos factores tienen que ver con el tipo de enfermedad, el régimen de tratamiento, las características personales y las creencias de salud del paciente, la conducta del médico y la satisfacción del paciente con la atención del médico.
6.1.1. Respecto al tipo de enfermedad, y tal como podría esperarse desde un punto de vista lógico, en general las tasas de adherencia serán mayores para enfermedades agudas más que para enfermedades crónicas, para enfermedades graves más que leves, y para problemas que se asocien con dolor que para aquellos que no se asocien con dolor.
6.1.2. Las características de los pacientes en general no se relacionan significativamente con las tasas de adherencia. Así por ejemplo, aunque se podría pensar que el nivel educacional debería importar ya que a mayor nivel existiría más conciencia de la necesidad de seguir estrictamente las prescripciones, algunos estudios han informado que las tasas de adherencia
6.1.2.1. En cuanto al régimen de tratamiento, mientras más complejos sean los procedimientos requeridos para tratar un problema de salud, es menos probable que exista una adherencia total.
7. En la segunda fase, el encuentro entre el médico y el paciente, se define la interacción propiamente tal y aquí se pueden distinguir tres aspectos fundamentales
8. Estrategias para aumentar la adherencia
8.1. Del análisis que hemos hecho de los distintos factores que influyen en la adherencia a las prescripciones médicas, se pueden derivar varias recomendaciones para incrementar esa adherencia, de manera tal que los pacientes obtengan mayor beneficio al seguir los consejos e indicaciones médicas.
8.1.1. En primer lugar, el régimen de ingestión de medicamentos debiera simplificarse todo lo que sea posible, como una manera de minimizar errores, omisiones y confusiones, y permitir así que el paciente sea capaz de administrar adecuadamente la ejecución de las prescripciones.
8.1.2. También sería importante que ese régimen pudiera ser personalizado de forma tal que se adapte al estilo de vida de cada paciente, ya que será más fácil seguir un tratamiento si este no interfiere con el estilo de vida y con las actividades rutinarias cotidianas. Además esto puede ser apoyado por ayudas concretas, como calendarios de medicamentos, recordatorios, dispensadores de píldoras y rótulos en los frascos de medicamentos.
8.1.3. Un aspecto muy importante se refiere a hacer más efectiva la comunicación del médico. Este debiera proporcionar al paciente información específica acerca de cómo seguir las prescripciones y por qué, verificar si el paciente comprendió las instrucciones, estimular las preguntas, y complementar las instrucciones verbales con información escrita (esto también puede ser reforzado por los farmacéuticos, un recurso muy poco utilizado para ayudar a incrementar la adherencia).
8.1.4. Respecto a la interacción médico-paciente, factor que aparece entre los más relacionados con la adherencia, existen dos dimensiones de particular importancia a considerar, una de tarea y otra emocional: (a) proporcionar información completa, precisa y útil, y (b) crear un clima emocional positivo. Puede aumentar la adherencia si los médicos proporcionan más información, se comunican mejor, y son más cálidos y sensibles en su trato con los pacientes.
8.1.5. Otra forma de incrementar la adherencia sería la supervisión médica o hacer controles frecuentes, basado en el hecho que informar regularmente al médico que se está siguiendo el tratamiento sería una situación reforzante, en cambio sería algo inconfortable tener que reconocer ante al médico que no se ha seguido adecuadamente el tratamiento. Sin embargo, en este caso la adherencia se mantiene sólo durante el tiempo que dure la supervisión y no se generaliza a otros tratamientos.
8.1.6. En conclusión, aunque pueden utilizarse muchos medios para intentar incrementar la adherencia, tal vez las formas más importantes son aquellas que tienen que ver con la información adecuada y con la interacción personal entre el paciente y el médico, y también entre el paciente y otras personas significativas involucradas en el proceso de tratamiento.