LA UNIDAD DE LA LENGUA

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LA UNIDAD DE LA LENGUA por Mind Map: LA UNIDAD DE LA LENGUA

1. En todo este ejercicio de reflexión sobre el futuro de la lengua, una pieza clave es la comunicación entre los hablantes.

2. Ciertas designaciones del español contemporáneo pueden hacernos pensar que la lengua va a la zaga de las innovaciones, descubrimientos e inventos.

3. Estamos en una era de inventos y por ello la sedimentación del léxico reciente debe ser considerada como un asunto importante. Muchos vocablos son enteramente técnicos.

4. Hace ver Carrillo Herrera que resulta normal hablar de un romanticismo francés y de un renacimiento italiano y parece asimismo natural referirse a un realismo o un romanticismo hispanoamericano, sin que se dé la imperiosa necesidad de distinguir por naciones o regiones el desarrollo de esos movimientos artísticos.

5. “tal como las usan los hablantes cultos” (261), que evidentemente no dificultan de manera grave la comunicación idiomática. Son el vulgarismo y el dialectalismo los verdaderos enemigos, y de la enseñanza sistemática en las escuelas y las universidades depende el porvenir del español en el mundo, pues es en esos ámbitos donde se difunde la cultura.

6. El mismo Carrillo Herrera se pregunta qué fue lo que motivó en Cuervo un cambio tan radical en su concepción sobre la unidad de la lengua española en América. Dos son para él las razones más importantes.

7. Algunos más han visto en la enorme demografía y rápido crecimiento de muchas ciudades americanas un factor que puede provocar rupturas y diferenciación idiomática.

8. No hay razón para suponer que la literatura costumbrista pudiera ser causa para una escisión idiomática en América, temor manifestado por Cuervo y por Juan Ignacio Armas. Efectivamente, las formas populares o vulgares que tienen lugar en las obras costumbristas no afectan a la lengua estándar.

9. En América, lo contrario de lo que sucedió en la Romania, es decir que el español tienda más a la unidad que a la diversidad.

10. En primer lugar, las lenguas no son, como pensaban los positivistas y darwinistas, organismos regidos por fatales leyes naturales, que nacen, crecen, se desarrollan y mueren, sino un hecho social: “una lengua".

11. Hoy sin dificultad y con deleite leemos las obras de los escritores americanos sobre historia, literatura, filosofía; pero en llegando a lo familiar o local, necesitamos glosarios.

12. Ramón Menéndez Pidal,en un discurso sobre “La unidad del idioma”, que varios años. hace un inteligente resumen de la polémica que, a fines del siglo XIX y principios del XX.

13. UNIDAD Y VARIEDAD DEL ESPAÑOL EN AMÉRICA

14. Durante el siglo XVIII, señala GUITARTE (1991: 76): hablar con pureza, o sea hablar bien, implicaba mantener una forma única, frente a la cual todas las otras eran consideradas viciosas o, en el mejor de los casos, regionalismos.

15. Un ejemplo de ello podría ser la función diversificadora que adquieren vocablos que, habiendo desaparecido del léxico peninsular, siguen siendo aprovechados funcionalmente en el español de México o de la Argentina.

15.1. Los jóvenes americanos ven su modelo lingüístico más en la familia o en el ambiente extraescolar que en la escuela.

15.2. Influyen sin duda en la unificación lingüística de cada país.

16. EL FUTURO DEL ESPAÑOL

16.1. Las más importantes causas de los cambios lingüísticos: el juego de sus fuerzas internas, siempre en inestable equilibrio; el contacto de una lengua con otra; la necesidad de expresar la impresionante revolución científica y técnica.

17. En segundo lugar, existe una abismal diferencia entre el proceso histórico de la generación de las lenguas románicas y el establecimiento del español americano.

18. CARRILLO (1964) hace ver que el proceso y las circunstancias históricas llevaron a la Romania de la unidad del imperio a la fragmentación propia de los feudos. Ello produjo una seria escisión lingüística.

19. Desgraciadamente, en nuestro ámbito idiomático casi no existen voces nuevas debidas a una creación hispánica, sino que simplemente nos limitamos a tomar vocablos que nos ofrecen otras lenguas, particularmente el inglés y el francés.

20. Las naciones hispanohablantes, cuya función principal fuera evitar la diversificación del léxico moderno español, cosa posible si se considera que este tipo de términos casi nunca van acompañados por matices de afectividad.

21. No hay lengua que se desnaturalice por el hecho de incorporar léxico ajeno. Hay que tener en cuenta empero que los barbarismos no tienen igual extensión a lo largo y ancho del mundo hispanohablante

22. En todo caso, me parece que, aunque lo anotado por Coseriu es ciertamente defendible, hay necesidad de hacer varias precisiones. 1) No todos los vocablos privativos o predominantes de España y desconocidos o no predominantes en determinado país americano se usan por los hablantes cultos americanos.

23. 2) El hablante hispanoamericano culto, fuera de su ámbito, evitará ciertamente vocablos que conoce como no ejemplares en su propia norma nacional.

24. 3) No pocos hablantes hispanoamericanos cultos, muchos escritores. 4) Para el empleo de determinada voz (madrileña o americana), por parte de un hispanohablante culto, puede influir la nacionalidad del interlocutor (en lengua hablada) o del hipotético lector (en escrita): puede suceder que un mexicano culto diga acera (en España) cuando habla con un madrileño.

25. El desconocimiento, por parte de muchos de los hablantes cultos americanos, de voces exclusivas o casi de España. Un innegable ‘nacionalismo’ lingüístico americano que impide concebir como ‘de todos’ los vocablos privativos o casi de España.

26. Finalmente, me parece que, cuando un hispanoblante culto, fuera de su ámbito, decide emplear un vocablo que en su dialecto no es el ejemplar, lo hace por juzgarlo panhispánico o mejor conocido de todos (españoles y americanos) y no creo que para él la lengua ejemplar de España represente, como señala Coseriu, “una ejemplaridad panhispánica” por sí misma.

27. En Hispanoamérica sucede lo contrario. Actualmente, como herencia de la Colonia, se tiene una estructura agraria de carácter nacional, semifeudal, que se manifiesta en el subdesarrollo.

28. romanticismo