“LA PREGUNTA DIFICIL” La Vida y Obra de Rodolfo Llinás.

Comienza Ya. Es Gratis
ó regístrate con tu dirección de correo electrónico
Rocket clouds
“LA PREGUNTA DIFICIL” La Vida y Obra de Rodolfo Llinás. por Mind Map: “LA PREGUNTA DIFICIL” La Vida y Obra de Rodolfo Llinás.

1. La historia del neurocientífico colombiano más importante de todos los tiempos llega a las librerías. El primer libro del periodista Pablo Correa Torres, editor de la sección Vivir del periódico El Espectador.

1.1. el autor de Rodolfo Llinás, la pregunta difícil refiere que el personaje para desentrañar la vida del neurocientífico de 82 años fue su hermana menor, Patricia Llinás, una talentosa mujer que lleva tres décadas formando actores de teatro. Con ella recorrió los caminos familiares desde que sus ancestros llegaron de España a Sabanalarga (Atlántico) a finales del siglo XIX.

1.2. en la vida de Rodolfo Llinás todo fue medicina. Desde que entró a estudiar a la Universidad Javeriana y convirtió el sótano de su casa en laboratorio, o desde el segundo año, cuando tras una práctica en el Instituto de Fisiología de la Universidad de Zúrich (Suiza), junto a Walter Hess o Antonio Fernández de Molina, quedó convencido de que “lo único que valía la pena era estudiar el cerebro”. En 1959 se hizo médico, viajó a Estados Unidos y, antes de un año, era investigador en el Laboratorio de Neurofisiología de la Universidad de Minnesota.

1.3. Intenso aprendizaje junto al científico italiano Carlo Terzuolo; cambio de rumbo cuando conoció al fisiólogo John Eccles y terminó en Camberra; su matrimonio con la filósofa, también australiana, Gilliam Kimber, antes de retornar a Estados Unidos; el nacimiento de sus hijos Rafael y Alexánder. El libro de Pablo Correa describe cada momento en la vida de Llinás, acompasado con la explicación de sus avances investigativos, hasta que llegó a la Universidad de Nueva York

2. Así lo hizo. Se pensó periodista judicial y su tesis fue la injusticia con un hombre condenado a prisión por un crimen que no cometió, llamado Gustavo Sastoque, pero en 2004 llegó a El Espectador y asumió que lo suyo era lo distinto. Era sacar a flote la controversia ambiental, la visión científica, la educación o el reto de la salud más allá del negocio. Una visión que pronto encontró aliados entre las nuevas generaciones y que en 2008 lo volvió uno de los editores del periódico y también eje de la transición hacia los nuevos lenguajes.