1. Consultarán, derivarán o cooperarán con otros profesionales e instituciones hasta donde sea necesario, con el fin de servir a los mejores intereses de aquellos con los que trabajan
2. Etica profesional
2.1. Código de ética de la APA
2.1.1. Una de las principales novedades de esta nueva versión 2003 del código es la adopción entre sus principios generales de los propuestos por la bioética.
2.1.1.1. a) Beneficencia y no-maleficencia
2.1.1.2. b) Fidelidad y responsabilidad social
2.1.1.3. c) Integridad
2.1.1.4. d) Justicia
2.1.1.5. e) Respeto a los derechos y dignidad de las personas
3. Historia clínica
3.1. Es un arte de la sutil dirección de la conversación con el paciente. conforme se desarrolla la entrevista el médico va compenetrándose en el problema, lo cual le permite llevar la entrevista por causes más útiles.
3.2. Frecuentemente el médico ha entendido mal al paciente o escribe su propia interpretación de la exposición del enfermo.
3.3. El paciente debe ser alentado para que proporcione sus datos en orden cronológico.
3.4. El énfasis no será siempre el mismo, pero lo importante es llevar a cabo una investigación general, de otra manera es probable que la historia clínica sea incompleta.
3.5. El relato de la enfermedad es una parte de la historia de una vida y no algo sin relación con el hogar, el trabajo y la comunidad. Una perspectiva correcta y un énfasis sobre estos aspectos son esenciales para hacer un diagnóstico correcto y para dirigir al paciente y a su familia.
4. El orden mediante el cual se obtiene la información acerca de la familia, de enfermedades anteriores y de la condición social puede variar de un médico a otro y puede depender del problema.
5. La práctica de la neuropsicología clínica requiere de un buen conocimiento de las funciones cognitivas, pero también de la anatomía cerebral y de los circuitos implicados en la conducta y la cognición.
6. Neuropsicología
6.1. Es una disciplina que estudia la relación que existe entre los distintos procesos psicológicos y el funcionamiento cerebral.
6.2. El neuropsicólogo se sitúa en una perspectiva biológica para entender la cognición y el comportamiento en función de su correlato o sustrato cerebral.
6.3. La neuropsicología clínica utiliza instrumentos propios de la psicología para la valoración de las funciones cogntivas y trabaja fundamentalmente en el ámbito de los pacientes neurológicos, es decir, aquellos que presentan algún tipo de lesión o disfunción cerebral susceptible de provocar cambios cognitivos o conductuales.
6.4. Requiere de la utilización tanto de pruebas cuantitativas como de la observación cualitativa de la ejecución de los pacientes, y debe huir del mero análisis psicométrico de los déficits para centrarse en una valoración global, basada en la persona y en relación con las variables clínicas que influyen.
6.5. Las nuevas técnicas de neuroimagen cerebral y los conocimientos neuroquímicos y genéticos, van moldeando el trabajo del neuropsicólogo clínico, que debe adaptarse a los nuevos conocimientos, a los nuevos criterios basados en esos avances o a la descripción de nuevas patologías.
6.6. El trabajo del neuropsicólogo clínico se basa en una historia clínica del paciente, en una historia específica de los déficits, en la realización de una exploración neuropsicológica orientada o dirigida en función de las hpótesis previas planteadas, y en la realización de un informe de resultados que incluye un diagnóstico de compatibilidad. con esta forma de trabajar, la neuropsicología clínica resulta ser una prueba complementaria de enorme interés en el diagnóstico neurológico de determinadas enfermedades, así como un elemento imprescindible en el proceso de rehabilitación de los pacientes.
6.7. El neuropsicólogo ha extendido su trabajo al ámbito de la psiquiatría, al ámbito forense y, cada vez más en nuestro país, se va extendiendo el trabajo en rehabilitación neuropsicológica.
7. La administración conjunta de tratamientos farmacológicos y psicológicos es común en la práctica clínica, aún a pesar de que la investigación sistemática de los efectos de tal combinación es todavía bastante escasa, se lleva a cabo en la práctica clínica cotidiana, sobre bases a menudo más intuitivas que fundamentadas en la investigación sistemática y empírica de sus resultados.
8. Psicofarmacología
8.1. Los psicofármacos, y las sustancias psicoactivas en general, pueden clasificarse según diferentes criterios.
8.1.1. En función de su mecanismo de acción.
8.1.2. Estructura química
8.1.3. Efectos conductuales y clínicos más caracterízticos
8.2. El neuropsicólogo clínico debe ser capaz de valorar las funciones cognitivas, de relacionar los deficits con los circuitos o áreas cerebrales disfuncionantes, y también de establecer un diagnóstico de compatibilidad, bien sea con la disfunción de una región determinada, bien con una enfermedad concreta.
8.3. Efectos positivos
8.3.1. Los psicofármacos pueden incrementar la adherencia al tratamiento psicológico/conductual
8.3.2. Los tratamientos psicológicos pueden incrementar la adherencia a la terapia farmacológica.
8.3.3. Ambos tipos de tratamientos pueden presentar efectos sinérgicos sobre diferentes síntomas o aspectos del transtorno que se trate.
8.3.3.1. En un paciente con ataques de pánico y agorafobia, mientras que un determinado fármaco puede reducir los ataques de ansiedad, una terapia conductual adecuada puede reducir las conductas desadaptativas.
8.3.4. Los tratamientos farmacológicos y psicológicos pueden, también, presentar efectos aditivos (sumación de efectos) sobre uno o varios aspectos del trastorno.
8.3.5. Los tratamientos psicológicos pueden disminuir la reinstauración de sintomatología cuando la terapia farmacológica se está eliminando.
8.4. Efectos negativos
8.4.1. Los psicofármacos pueden reducir los síntomas y, como consecuencia, el paciente puede perder motivación por el cumplimiento completo del tratamiento.
8.4.2. Los psicofármacos pueden intervenir directamente con los tratamientos psicológicos/conductuales (afectando la memoria o la atención).
8.4.2.1. La mejora de los síntomas podría perderse cuando el paciente deje de ser tratado farmacológicamente.
8.4.3. Los psicofármacos pueden distorsionar la relación paciente-terapeuta, al hacer que el paciente asuma un papel demasiado pasivo.
8.4.4. Administrar psicofármacos es una tarea compleja que requiere exploración psicológica, para evitar, por ejemplo, que el paciente pierda su confianza en su capacidad (autoeficacia) de aportar algo al tratamiento y deposite todas sus expectativas de recuperación en agentes externos (los fármacos).
8.4.5. La supresión de los tratamientos farmacológicos es también una tarea compleja que precisa la asistencia psicológica.
8.4.5.1. Un ejemplo claro es la supresión progresiva de un tratamiento con benzodiazepinas que haya producido síntomas de ansiedad, pero que también puede haber producido una cierta dependencia. Si este es el caso, para evitar la reaparición de síntomas de ansiedad el tratamiento deberá reducirse paulatinamente (hasta suprimirlo por completo) y a menudo será necesaria y muy positiva clínicamente la asistencia con alguna terapia psicológica que asegure el buen fin del proceso.
9. Procesos psicológicos
9.1. Memoria
9.1.1. Es el proceso cognitivo a través del cual se codifica, almacena y recupera una información determinada o suceso concreto. es el proceso psicológico que nos permite aprender.
9.1.2. Las fases fundamentales del proceso de la memoria son la codificación, el almacenamiento o consolidación y la recuperación.
9.2. Aprendizaje
9.2.1. No asociativo: habituación y sensibilización.
9.2.2. Priming
9.2.3. Aprendizaje asociativo: condicionamiento clásico y condicionamiento instrumental.
10. Flores de Bach
10.1. Cada vez más personas recurren a las terapias naturales como tratamiento complementario a la medicina tradicional. De entre estas terapias, una de las que está más en boga es la terapia floral de Bach o Flores de Bach. Aunque los pocos estudios realizados sobre este tratamiento no muestran efectos adversos, sí que ponen en duda sus beneficios, comparables a los de un placebo.
10.2. La terapia floral de Bach entiende la enfermedad como una disarmonía entre los cinco planos de los que se compone el ser humano: físico, emocional, mental, social y espiritual. De este modo, busca la armonización entre estos diferentes planos mediante la intervención energética de las esencias de las flores.
10.3. Estas esencias fueron descubiertas entre 1928 y 1935 por Edward Bach, un bacteriólogo y homeópata inglés, de ahí el nombre de Flores de Bach. La acción terapéutica de las Flores de Bach no se basa en un principio activo farmacológico o fitoterapéutico, sino energético.
10.4. Las Flores de Bach constan de 38 esencias florales elaboradas a partir de flores de plantas, árboles y arbustos. El proceso de preparación por solarización o ebullición de las Flores de Bach culmina con una segunda dilución
10.5. Desde la Organización de consumidores y usuarios (OCU), que desaconseja las flores de Bach ante la falta de resultados clínicos que avalen su eficacia, explican que el doctor Bach identificaba estados de ánimo negativos que se expresaban a través de ciertas plantas.
10.5.1. La agrimonia la relacionaba con las emociones tortuosas y angustia inconsciente.
10.5.2. La centaurea con quien no puede decir que no y reacciona exageradamente a los deseos de los demás.
10.5.3. La clematis con el soñador que evade la realidad.
10.5.4. La archicoria con los que sobreprotegen a sus seres queridos, el sauce con quienes se sienten víctimas del destino y manifiestan resentimientos.
10.5.5. La rosa silvestre con quienes muestran desinterés, apatía y resignación.
10.5.6. El castaño rojo con las personas que tienen miedo a que les suceda algún daño a los seres queridos.
11. Enfermedades cerebrovasculares
11.1. Ocupan el tercer lugar como causa de muerte en el mundo occidental, después de los cardiópatas y cáncer.
11.2. El término enfermedades cerebrovasculares denota cualquier anormalidad del cerebro que es resultado de un proceso patológico de los vasos sanguíneos, sean arterias, arteriolas, capilares, venas o senos venosos.
11.2.1. Las anormalidades que surgen en el encéfalo son de dos tipos
11.2.1.1. Isquemia, con infarto o sin éste
11.2.1.2. Hemorragia
11.3. Malformación arteriovenosa
11.3.1. La frecuencia de la aparición de estas malformaciones hamartomatosas es el 33%, en promedio, como aneurismas saculares.
11.3.2. Están compuestas de una gran masa de vasos finos que reciben sangre de grandes arterias y son drenadas por grandes venas. En muchos casos son asintomáticas hasta que comienzan a sangrar en el espacio subaracnoideo, el encéfalo o un ventrículo. En una pequeña proporción, las malformaciones se manifiestan por déficit neurológico progresivo debido a agrandamiento gradual o desviación de la sangre por conductos vasculares agrandados (”robo intracerebral”), en un número importante de casos se advierten convulsiones focales o un síndrome migrañoso que debe obligar al neurólogo a iniciar la búsqueda de la malformación por medio de una tomografía computada con medio de contraste o resonancia magnética.
11.3.2.1. La hemorragia, que es la complicación más temible, puede ser recurrente o mortal.
11.3.2.1.1. Si las malformaciones arteriovenosas son pequeñas y accesibles en una “zona silenciosa” del encéfalo pueden ser extirpadas, con índices aceptablemente bajos de mortalidad y morbilidad. En el caso de malformaciones grandes y complicadas, un método coadyuvante útil ha sido la embolización preoperatoria de los grandes vasos nutricios con bolitas (pellets). Si son inoperables, las lesiones mostrarán obliteración con rayos gamma o de protones en 80 a 90% de los casos, y quizá sea un método útil en grandes lesiones.