1. ACTIVIDAD FÍSICA PARA LA SALUD
1.1. La inactividad física constituye el cuarto factor de riesgo más importante de mortalidad en todo el mundo (6% de defunciones a nivel mundial). Sólo la superan la hipertensión (13%), el consumo de tabaco (9%) y el exceso de glucosa en la sangre (6%). El sobrepeso y la obesidad representan un 5% de la mortalidad mundial
1.1.1. La inactividad física está cada vez más extendida en muchos países, y ello repercute considerablemente en la salud general de la población mundial, en la prevalencia de ENT
1.1.1.1. enfermedades cardiovasculares, diabetes o cáncer
1.1.1.1.1. Se estima que la inactividad física es la causa principal de aproximadamente 21–25% de los cánceres de mama y de colon, 27% de la diabetes, y aproximadamente un 30% de las cardiopatías isquémicas
1.1.1.1.2. actividad física practicada con regularidad reduce el riesgo de cardiopatías coronarias y accidentes cerebrovasculares, diabetes de tipo II, hipertensión, cáncer de colon, cáncer de mama y depresión.
1.1.1.1.3. fundamental para conseguir la igualdad energía y el control del peso
2. ELABORACIÓN DE LAS RECOMENDACIONES MUNDIALES SOBRE LA ACTIVIDAD FÍSICA PARA LA SALUD
2.1. Frecuencia, duración, intensidad, tipo y cantidad total de actividad física necesaria para mejorar la salud y prevenir las ENT
2.2. No contiene directrices sobre la manera de desarrollar intervenciones y metodologías que fomenten la actividad física en los distintos grupos de población.
2.3. Ofrecer directrices sobre la relación dosis-respuesta entre la actividad física y los beneficios para la salud
3. Adopción de los niveles de actividad física recomendados para la salud
3.1. Se alienta a los responsables de políticas a incorporar a las políticas nacionales los niveles mundiales de actividad física recomendados para la salud
3.2. intervenciones nacionales o locales los niveles de actividad física recomendados para la salud
3.2.1. Normas sociales.
3.2.2. Valores religiosos.
3.2.3. Situación nacional y/o local en materia de seguridad.
3.2.4. Disponibilidad de espacios seguros para la práctica de ejercicios físicos.
3.2.5. Situación geográfica, estaciones climáticas y clima.
3.2.6. Aspectos de género.
3.2.7. Participación de todos los sectores y agentes interesados.
3.2.8. Papel de los municipios y de los líderes locales.
3.2.9. Acceso y asistencia a escuelas y lugares de trabajo, especialmente para niñas y mujeres.
3.2.10. Infraestructuras de transporte existentes, instalaciones deportivas y recreativas, y diseño urbano.
3.2.11. Pautas de participación en todos los ámbitos de actividad física
3.3. para incrementar el nivel de actividad física de la población será necesario adoptar un planteamiento demográfico, multisectorial, multidisciplinario y culturalmente idóneo. Las políticas y planes nacionales sobre actividad física deberían incorporar múltiples estrategias encaminadas a ayudar a las personas
3.3.1. Analizar el éxito de los programas e identificar posibles áreas de actuación • Conseguir que las políticas, planes o programas respondan a los objetivos • Contribuir al aprendizaje continuo y a la mejora progresiva de las iniciativas emprendidas • Ayudar a los responsables de políticas a adoptar decisiones acerca de las políticas, planes y programas existentes, y particularmente a desarrollar otros nuevos • Facilitar la transparencia y la responsabilización
4. NIVELES DE ACTIVIDAD FÍSICA PARA LA SALUD RECOMENDADOS A LA POBLACIÓN
4.1. GRUPO DE EDADES: DE 5 A 17 AÑOS
4.1.1. los niños y jóvenes deberían realizar diariamente actividades físicas en forma de juegos, deportes, desplazamientos, actividades recreativas, educación física o ejercicios programados, en el contexto de la familia, la escuela y las actividades comunitarias.
4.1.2. En conjunto, la evidencia observacional y experimental respalda la hipótesis de que una mayor asiduidad e intensidad de la actividad física desde la infancia y a lo largo de la vida adulta permite a las personas mantener un perfil de riesgo favorable y unas menores tasas de morbilidad y de mortalidad por enfermedad cardiovascular y diabetes mellitus de tipo 2 en algún momento de su vida.
4.1.2.1. RECOMENDACIONES
4.1.2.1.1. 1. Los niños de 5–17 años deberían acumular un mínimo de 60 minutos diarios de actividad física moderada o vigorosa.
4.1.2.1.2. 2. La actividad física durante más de 60 minutos reporta beneficios adicionales para la salud.
4.1.2.1.3. 3. La actividad física diaria debería ser, en su mayor parte, aeróbica. Convendría incorporar actividades vigorosas, en particular para fortalecer los músculos y los huesos, como mínimo tres veces a la semana.
4.2. GRUPO DE EDADES: DE 18 A 64 AÑOS
4.2.1. Estas recomendaciones son aplicables a los adultos con discapacidades. No obstante, podría ser necesario ajustarlas a cada individuo en función de su capacidad
4.2.2. La actividad física mejora las funciones cardiorrespiratorias. La buena forma física presenta relaciones dosis-respuesta directas entre la intensidad, la frecuencia, la duración y el volumen de actividad.
4.2.3. La actividad física habitual está vinculada a la prevención del cáncer de mama y de colon. Los datos indican que 30 a 60 minutos diarios de actividad física moderada o vigorosa son el mínimo necesario para reducir apreciablemente el riesgo de esas enfermedades.
4.2.4. RECOMENDACIONES
4.2.4.1. 1. Los adultos de 18 a 64 años deberían acumular un mínimo de 150 minutos semanales de actividad física aeróbica moderada, o bien un mínimo de 75 minutos semanales de actividad aeróbica vigorosa, o bien una combinación equivalente de actividad moderada y vigorosa.
4.2.4.2. 2. La actividad aeróbica se realizará en sesiones de 10 minutos, como mínimo.
4.2.4.3. 3. Para obtener mayores beneficios, los adultos deberían incrementar esos niveles hasta 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o bien 150 minutos de actividad aeróbica vigorosa cada semana, o bien una combinación equivalente de actividad moderada y vigorosa.
4.2.4.4. 4. Deberían realizar ejercicios de fortalecimiento muscular de los grandes grupos musculares dos o más días a la semana.
4.3. GRUPO DE EDADES: DE 65 EN ADELANTE
4.3.1. Las recomendaciones son válidas para los adultos de mayor edad con discapacidades, aunque podría ser necesario adaptarlas a cada individuo en función de su capacidad para hacer ejercicios y de los riesgos o limitaciones específicas para su salud.
4.3.2. los hombres y mujeres que desarrollan una mayor actividad presentan tasas más bajas de mortalidad, cardiopatía coronaria, hipertensión, accidente cerebrovascular, diabetes de tipo 2, cáncer de colon, cáncer de mama, funciones cardiorrespiratorias y musculares mejoradas, una masa y composición corporal más sanas, y un perfil de biomarcadores más favorable Si no pudieran alcanzar los niveles necesarios para cumplir las directrices, deberían mantenerse activos hasta donde les sea posible y su salud se lo permita. la evidencia científica indica mayoritariamente que conviene practicar ejercicios físicos moderados para el mantenimiento del equilibrio y fortalecer la musculatura tres veces por semana
4.3.3. RECOMENDACIONES
4.3.3.1. 1. Los adultos de mayor edad deberían acumular un mínimo de 150 minutos semanales de actividad física aeróbica moderada, o bien no menos de 75 minutos semanales de actividad aeróbica vigorosa, o bien una combinación equivalente de actividad física moderada y vigorosa.
4.3.3.2. 2. La actividad aeróbica se desarrollará en sesiones de 10 minutos como mínimo.
4.3.3.3. 3. Para obtener aún mayores beneficios, los adultos de este grupo de edades deberían aumentar hasta 300 minutos semanales su actividad física mediante ejercicios aeróbicos de intensidad moderada, o bien practicar 150 minutos semanales de actividad aeróbica vigorosa, o bien una combinación equivalente de actividad física moderada y vigorosa.
4.3.3.4. 4. Los adultos de mayor edad con dificultades de movilidad deberían dedicar tres o más días a la semana a realizar actividades físicas para mejorar su equilibrio y evitar las caídas.
4.3.3.5. 5. Deberían realizarse actividades de fortalecimiento muscular de los grandes grupos musculares dos o más veces a la semana.
4.3.3.6. 6. Cuando los adultos de este grupo no puedan realizar la actividad física recomendada debido a su estado de salud, deberían mantenerse activos hasta donde les sea posible y les permita su salud.