1. 1. La desnudez es ese "instante" en que Dios, empujándonos del paraíso, nos quita el vestido divino a los hombres para cubrirlos de un vestido de origen animal (signo de la naturaleza.). Es un instante de desposesión la desnudez, un instante vergonzoso.
2. 2. Si seguimos a Agamben, a la significación fundacional de ese acto teológico, la desnudez se da sólo en el umbral espacio-tiempo de la expulsión y transición de la vida paradisíaca y la entrada a la vida terrenal, único momento, instante efímero, en que estamos desnudos; incluso en el parto, el niño es rápidamente cubierto por el ritual de los cuidados médicos.
3. 3. La desnudez como ausencia de vestido es casi un imposible, pequeño instante de la gracia. La desnudez en todo caso es "otro" vestido.
4. 7. El cuerpo es así lo que está cubierto por las prácticas, siempre una práctica lo cubre, marca, produce y rodea. El cuerpo es la topía de las prácticas y la utopía de las representaciones, lugar imaginario a donde se dirigen los acontecimientos sin nombre de los discursos y de las prácticas.
5. 4. Agamben nos lleva a pensar por fuera de ese paradigma teológico de la negatividad o de la ausencia: el cuerpo desnudo no es lo que resta una vez que lo despojamos de los vestidos, la desnudez no es tanto un acto negativo, una ausencia que se hace presente por un acto simple de des/cubrir, ni un retorno al cuerpo natural que se esconde debajo del vestido de la cultura.
6. 5. El cuerpo desnudo fue, es y siempre será un producto cultural.
6.1. O cuando observamos nuestros cuerpos “desnudos”, ¿no vemos las marcas que han hecho de él una cierta figura tallada de acuerdo con una representación ideal utópica, como nos recuerda Foucault? ¿O incluso las huellas de una enfermedad, de una herida, de un accidente, de todo un régimen de vida, de tribulaciones, de achaques, de un cierto itinerario laboral, de ejercicios, de prácticas gimnásticas o deportivas y de un régimen dietético?
7. 6. Obviamente se encuentran todas esas marcas que sólo otros pueden descifrar en la topología de nuestros cuerpos: esas marcas que son poco visibles o invisibles, como dice Foucault: "marcas del deseo, del inconsciente, gestos que no reconocemos o movimientos involuntarios.