1. El subjetivismo y el relativismo
1.1. El subjetivismo y el relativismo no van tan lejos. No hay ninguna verdad universalmente válida. El subjetivismo, como ya indica su nombre, limita la validez de la verdad al sujeto que conoce y juzga. Según el primero, un juicio es válido únicamente para el sujeto individual que lo formula.
1.1.1. Para el subjetivismo general hay verdades supraindividuales pero no verdades universalmente válidas. Ningún juicio es válido más que para el género humano. Existe, en todo caso, la posibilidad de que el mismo juicio que es verdadero para los hombres sea falso para seres de distinta especie. El subjetivismo general es, según esto, idéntico al psicologismo o antropologismo.
1.1.1.1. El relativismo está emparentado con el subjetivismo. Pero mientras el subjetivismo hace depender el conocimiento humano de factores que residen en el sujeto cognoscente, el relativismo subraya la dependencia de todo conocimiento humano respecto a factores externos. Como tales considera, ante todo, la influencia del medio y del espíritu del tiempo, la pertenencia a un determinado círculo cultural y los factores determinantes contenidos en él. Los representantes clásicos del subjetivismo son en ella los sofistas.
2. El pragmatismo
2.1. El escepticismo, toma un sesgo positivo en el moderno pragmatismo . Como el escepticismo, también el pragmatismo abandona el concepto de la verdad en el sentido de la concordancia entre el pensamiento y el ser.
2.1.1. Pero el pragmatismo no se detiene en esta negación, sino que remplaza el concepto abandonado por un nuevo concepto de la verdad. Según él, verdadero significa útil, valioso, fomentador de la vida. El pragmatismo modifica de esta forma el concepto de la verdad, porque parte de una determinada concepción del ser humano. Su intelecto está íntegramente al servicio de su voluntad y de su acción.
2.1.1.1. El intelecto es dado al hombre, no para investigar y conocer la verdad, sino para poder orientarse en la realidad. El conocimiento humano recibe su sentido y su valor de éste su destino práctico. Como el verdadero fundador del pragmatismo se considera al filósofo norteamericano William James , del cual procede también el nombre de «pragmatismo». El pragmatismo ha encontrado adeptos también en Alemania.
2.1.1.1.1. Nuestro intelecto trabaja de preferencia, según Vaihinger, con supuestos conscientemente falsos, con ficciones. Finalmente, también Georg Simmel defiende el pragmatismo en su Filosofía del dinero. Estas objeciones no alcanzan, sin embargo, a las posiciones de Nietzsche y de Vaihinger, que mantienen, como se ha visto, la distinción entre lo «verdadero» y lo «útil». Conservan el concepto de la verdad en el sentido de la concordancia entre el pensamiento y el ser.
3. El criticismo
3.1. Esta posición intermedia entre el dogmatismo y el escepticismo se llama criticismo . El criticismo comparte con el dogmatismo la fundamental confianza en la razón humana. El criticismo está convencido de que es posible el conocimiento, de que hay una verdad. Pero mientras esta confianza induce al dogmatismo a aceptar despreocupa‐ damente, por decirlo así, todas las afirmaciones de la razón humana y a no reconocer límites al poder del conocimiento humano, el criticismo, próximo en esto al escepticismo, une a la confianza en el conocimiento humano en general la desconfianza hacia todo conocimiento determinado.
3.1.1. El criticismo examina todas las afirmaciones de la razón humana y no acepta nada despreocupada‐ mente. 25 Brotes de criticismo existen dondequiera que aparecen reflexiones epistemológicas. El verdadero fundador del criticismo es, sin embargo, Kant, cuya filosofía se llama pura y simplemente «criticismo». El criticismo supera ambos exclusivismos.
3.1.1.1. El criticismo es «aquel método de filosofar que consiste en investigar las fuentes de las propias afirmaciones y objeciones y las razones en que las mismas descansan, método que da la esperanza de llegar a la certeza». « Pero es necesario un tercer paso, el del juicio maduro y viril.» En la cuestión de la posibilidad del conocimiento, el criticismo es la única posición justa. Es menester distinguir entre el criticismo como método y el criticismo como sistema. El criticismo de Kant representa, por lo tanto, una forma especial de criticismo general.
3.1.1.1.1. Al designar el criticismo como la única posición justa, pensamos en el criticismo general, no en la forma especial que ha encontrado en Kant. Admitir el criticismo general no significa otra cosa, en conclusión, que reconocer la teoría del conocimiento como una disciplina filosófica independiente y fundamental.
4. El escepticismo
4.1. Según el escepticismo, el sujeto no puede aprehender el objeto, El escepticismo es una posición esencialmente negativa. Significa la negación de la posibilidad del conocimiento.
4.1.1. el escepticismo no ve el objeto, también el escepticismo puede referirse tanto a la posibilidad del conocimiento en general como a la de un conocimiento determinado.
4.1.1.1. En el primer caso, estamos ante un escepticismo lógico. Se llama también escepticismo absoluto o radical.
4.1.1.2. Finalmente, hay que distinguir entre el escepticismo metódico y el escepticismo sistemático.
4.1.1.2.1. El escepticismo se encuentra, ante todo, en la Antigüedad, También en la filosofía moderna encontramos el escepticismo. Pero el escepticismo que hallamos aquí no es, la más de las veces, radical y absoluto, sin un escepticismo especial.
4.1.1.3. El escepticismo sistemático.