1. El comercio mundial ya no crece al mismo ritmo:l comercio mundial ha cambiado completamente su ritmo de expansión desde la crisis en 2008. Antes de esa fecha crecía de media un 6,8% al año en términos de volumen, siendo de este modo una fuerte fuente de impulso en cada economía e impulsando el crecimiento económico, con una dinámica virtuosa general entre el comercio y la actividad económica.
2. Desaceleración en la productividad: Desde el comienzo de la crisis se observa una desaceleración en el aumento de la productividad en los países industrializados, con una clara desaceleración para Francia y todos los países del G7.
3. La deuda de las familias sigue demasiado alta: La crisis financiera estuvo auspiciada, en parte, por el aumento de la deuda de los hogares, especialmente en los préstamos hipotecarios. Cuando observamos la zona del euro, vemos que este tipo de deuda no ha disminuido realmente en los últimos diez años.
4. El equilibrio político global ya no es cooperativo: Antes de la crisis financiera, el equilibrio político se consideraba bastante cooperativo: cada país tenía un papel que desempeñar en el contexto mundial, y cada uno sentía que tenía algo que ganar con esta cooperación.
5. El valor añadido se lo quedan las empresas: Los beneficios de valor añadido se han desplazado para beneficiar a las empresas y a los dueños del capital, particularmente desde la crisis financiera. La participación de los salarios en el PIB ha disminuido en la mayoría de los países desarrollados.