Libro del Eclesiástico

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Libro del Eclesiástico por Mind Map: Libro del Eclesiástico

1. Aspectos generales

1.1. Nombre del libro

1.1.1. «Sabiduría de Jesús, hijo de Eleazar, hijo de Sira»

1.2. Canonicidad

1.2.1. La Iglesia católica lo considera canónico; judíos y protestantes lo consideran apócrifo.

1.3. Autor

1.3.1. Jesús ben Eleazar ben Sira (cfr. 50,27; 51,1.30)

1.4. Fecha

1.4.1. Escrito poco antes de la revolución macabea del 168 a.C

1.5. Lugar

1.5.1. Jerusalén

2. Aspectos literarios

2.1. Lengua

2.1.1. Hebreo. Utiliza aramaísmos.

2.1.1.1. Combinar magistralmente lo didáctico con lo devocional, las retahílas moralizantes con sorprendentes imágenes literarias.

2.1.1.2. Lenguaje poético soberbio, en las formulaciones teológicas y en las secciones hímnicas.

2.2. Géneros literarios

2.2.1. Sigue la narrativa del cuerpo sapiencial.

2.2.2. Encontramos himnos, narración autobiográfica, onomástica, plegarias, el gran poema didáctico y hasta un salmo de acción de gracias.

2.2.3. Familiarizado con Proverbios

2.2.4. Compuesto de himnos poéticos: descripción que tiene por objeto a Dios, sus cualidades o sus obras.

2.3. Recursos retóricos y estilísticos

2.3.1. Redacción poética, clásica en el hebreo.

2.3.2. Utiliza el paralelismo: sinonímico, antitético y progresivo/sintético.

2.3.3. Los recursos de la aliteración y la asonancia son también frecuentes, así como la variedad de estructuras quiásticas.

2.3.4. Macarismos, preguntas retóricas, aforismo estructurado a partir de la fórmula ṭob...min, series positivas y negativas.

2.4. Estructura literaria

2.4.1. Cuestión debatida, ya que se pueden seguir dos principios: por una parte, a las repeticiones temáticas; por otra, las secciones hímnicas.

2.4.2. Secciones hímnicas fundamentales: 1,1-10, origen divino de la Sabiduría 24,1-29 la Sabiduría en Israel y sus frutos; 42,15–43,33, himno a la creación y al Creador.

2.4.3. Exentando el c. 51, desconocido por el traductor griego y el prólogo del nieto/traductor, el libro de Ben Sira se estructura en tres grandes bloques: 1,1–23,27; 24,1–42,14; 42,15–50,29.

3. Aspectos teológicos

3.1. Presentación temática

3.1.1. Sección primera (1,1–23,27)

3.1.1.1. Tópicos sapienciales

3.1.1.1.1. Temor del Señor como camino de la sabiduría, paciencia, fidelidad, autocontrol, etc.

3.1.1.2. Compasión de Dios

3.1.1.2.1. Confianza en la misericordia de Dios, a la vez que se invita al lector a hacer lo que se le manda (referencia implícita a la observancia de la Ley), pues lo revelado supera a priori la comprensión humana

3.1.1.3. Necesidades sociales

3.1.1.3.1. En la obra se da un tratamiento de la pobreza desde las exigencias de la justicia

3.1.1.3.2. L primera mirada fuera del ámbito familiar (cf. 3,1-16) debe ir dirigida al mundo de los desheredados

3.1.1.3.3. Quien busca la sabiduría encontrará en la justicia uno de los lugares privilegiados.

3.1.1.4. Pragmatismo y humanismo

3.1.1.4.1. Con lucidez y ecuanimidad pone en tela de juicio algunas de las enseñanzas tradicionales.

3.1.1.4.2. En ocasiones Ben Sira se deja llevar por un pragmatismo escandaloso, a pesar del enfoque religioso de sus consejos.

3.1.1.4.3. Se aprecia a veces tensión entre una ternura solícita (9,10; 18,15-17) y una dureza intransigente, reejo de la tensión, de las ambigüedades, que el hombre prudente descubre en la existencia como tal.

3.2. Sección segunda

3.2.1. Temas antiguos y nuevos

3.2.1.1. Vuelve a retomar algunos tópicos de la primera sección, además de abordar otros como la mentira, la venganza, la hipocresía, los secretos, la corrección de los hijos, la salud, etc.

3.2.1.2. Habla de sí mismo (autodesvelamiento) en función de sabio.

3.2.1.3. Concede gran valor a la disciplina y a la sabiduría, identificándolas llamativamente con la profecía.

3.2.1.4. El tema de la muerte es retomado y propone algo nuevo en 41,1-4.

3.2.1.5. Termina esta sección con un poema didáctico dirigido a las hijas.

3.2.2. Dimensión religiosa explícita

3.2.2.1. Otorga fundamental importancia decisiva del temor del Señor y de la confianza.

3.2.2.2. La fuente última que fertiliza sus consejos y la raíz de la que brota la auténtica sabiduría tiene una naturaleza trascendente.

3.2.2.3. En 36,1-17 encontramos una conmovedora aclamación a Dios para con su pueblo sometido y la destrucción inmisericorde de sus enemigos.

3.2.3. Ideal del sabio (38,24–39,11)

3.2.3.1. Afirma que el sabio tiene que dedicarse, entre otras cosas, al estudio de la Torá (identificación entre sabiduría y Ley)

3.2.3.2. El resto de las funciones adscritas al sabio se corresponden con la tradición sapiencial israelita

3.2.3.3. La meditación de la ley del Altísimo y el estudio de las profecías parece no formar parte.

3.2.4. Coherencia de la obra

3.2.4.1. La repetición de temas en la primera y segunda sección han llevado a los especialistas a pensar que se trata de una obra compuesta.

3.2.4.2. Eclesiástico es una recopilación de apuntes de escuela y de poemas del sabio de Jerusalén.

3.2.4.3. Pueden descubrirse en una misma sección ciertos rasgos que reflejan una voluntad de orden y de progresión temática.

3.3. Tercera sección (42,15–50,29)

3.3.1. Manifiesta perles más netos que las dos anteriores, y trata de servir de recapitulación a las ideas básicas expuestas en ellas.

3.3.2. Pretende presentar a la Sabiduría en la naturaleza y en la historia.

4. Aporías doctrinales.

4.1. Retribución y creación

4.1.1. Para Ben Sira, Dios es justo e imparcial con sus creaturas (16,14; 35,12; cf. Job 34,19; Sab 6,7): la gente honrada disfruta en contrapartida de una vida plena y feliz; los pecadores viven inquietos y continuamente expuestos al fracaso (21,9-10; 41,5-13).

4.1.2. Pero, para nuestro autor, que no cree en la resurrección, esta retribución tiene lugar necesariamente en el más acá.

4.1.3. Pone en marcha una serie argumentativa para tratar de explicar el viejo problema de la prosperidad del malvado y del infortunio del justo.

4.1.4. Busca una respuesta más pertinente a la teología tradicional de la retribución, aún sabiendo que todo tiene su explicación en la misteriosa libertad de Dios

4.1.5. Responde desde la teodicea: Dios ha creado todas las cosas por pares de contrarios en equilibrio: mal y bien, muerte y vida; según elija el hombre, se convertirá en pecador o piadoso

4.2. Predeterminismo y libertad

4.2.1. Sigue la tradición del monoteísmo ético, sabe que el Señor es un Dios único, todopoderoso y eterno, que todo lo ve, que conoce lo que ha sido y lo que será, incluso las cosas ocultas. En este entramado creacional, tanto el bien como el mal proceden de Dios, en sus manos está el destino del hombre.

4.2.2. Por el contrario, y paradójicamente, Ben Sira arma que el hombre es un ser libre.

4.3. Ética y ritualismo

4.3.1. En línea con una tradición que se remonta al profeta Amós, subraya el carácter ineficaz de las rúbricas rituales por sí mismas, al margen de las exigencias eticas.

4.3.2. Por otra parte, es llamativo el respeto que muestra por el sacerdocio. Hasta la Sabiduría misma aparece ociando el servicio litúrgico, como si de un sacerdote se tratara. Las guras sacerdotales ocupan siempre puestos de relieve en Eclesiástico. Pone en relieve el elogio de los antepasados.

4.3.3. Todo esto constituye un indicio de lo arraigado que estaba Ben Sira en las tradiciones cultuales de Jerusalén y de la peculiaridad de su sabiduría. En este contexto no es de extrañar su decidida identificación de sabiduría y ley.

4.4. Universalismo y nacionalismo

4.4.1. Se percibe una apertura universalista en consonancia con la tradición profética. La crítica de Amós a la teología del éxodo como ideología exclusivista, comenzó a abrir brecha en lo que podíamos llamar nacionalyavismo.

4.4.2. Israel es la porción del Señor y Jerusalén el lugar de su descanso. La Sabiduría primordial fijó su residencia en Israel, se estableció en Sión, asentó su poder en Jerusalén, echó raíces en el pueblo glorioso.

4.5. Pesimismo y optimismo

4.5.1. De acuerdo con la antropología de la que era deudor, Ben Sira cree que el hombre fue creado del polvo, al que volverá irremediablemente. Tras una vida efímera, su destino es la muerte y el sheol. Los momentos de felicidad de que el ser humano puede disponer están siempre a merced de un eventual fin repentino.

4.5.2. Por otra parte, rezuma el optimismo propio del relato de la creación. El hombre fue creado a imagen de Dios y revestido de una fuerza como la suya; a él se le concedió el dominio de todo cuanto existe en la tierra. Fue dotado de ciencia, de inteligencia y de conocimiento

4.6. Fe y razón

4.6.1. Crisis epistemológica: entre la razonabilidad del orden creado en el cosmos y las relaciones sociales.

4.6.2. dio paso sin duda a la búsqueda de una solución trascendente: desde la personificación de la Sabiduría como simple figura retórica hasta su constitución en creatura primordial, testigo de la acción sabia por excelencia, la creación

4.6.3. En esta obra se nota un doble esfuerzo: la confianza en el esfuerzo racional por la búsqueda de un estilo de vida capaz de hacer feliz al ser humano y el recurso a la fe (temor del Señor) en la Sabiduría primordial, creatura divina, única entidad capaz de enseñar el camino de la autorrealización.