1. El poder está circulando siempre a través de los cuerpos. El poder no solo se ejerce sobre los cuerpos, sino también desde ellos y a partir de ellos.
1.1. El poder visto como una red productiva que atraviesa todo el cuerpo social más que como una instancia negativa que tiene como función reprimir
1.2. Las posibilidades reales de resistencia comienzan cuando dejamos de preguntarnos si el poder es bueno o malo, legítimo o ilegítimo, y lo interrogamos en el nivel de sus condiciones de existencia.
1.3. Incluso en relaciones de poder con margen de libertad reducido,, “estados de dominación”, cabría esperar que se forme la resistencia.
2. En las relaciones de poder existe necesariamente la posibilidad de la resistencia.
2.1. Donde hay poder hay resistencia” - noción de corporeidad
2.1.1. La resistencia es, desde el momento en que tiene lugar, adaptable al poder.
2.2. Resistencia dada por complejas dinámicas de las relaciones de poder con la posibilidad de excedencia y desbordamiento de los procesos de sujeción que una cierta condición heterotópica del cuerpo permite.
2.2.1. La resistencia estratégica no puede proceder sin el poder circulando a través de ella
3. El cuerpo como una realidad variable
3.1. Materialidad ambigua, aunque innegable que llega a tomar formas más o menos definidas al interior de configuraciones específicas de las relaciones de poder.
3.2. Esa “realidad” es somática, porque efectivamente es corporal o material pero es singular, porque no es siempre la misma, es variable; por lo tanto, de estatuto indefinido.
3.3. Materialidad adyacente a la configuración cultural y contemporánea con ella.
3.4. No es la materialidad la que constituiría la condición de posibilidad de la resistencia del cuerpo, sino la espacialidad ambigua que “sobre” ella viene a fijarse
3.4.1. No hay una corporalidad dada, sino más bien el espacio ambiguo, heterotópico
3.4.1.1. A los sujetos les cabe la posibilidad de exceder la sujeción y de ser otros sujetos, es decir, configurar otras utopías, otros espacios, otras identidades.
3.4.2. el cuerpo existe como posibilidad.
4. No es posible una utopía totalmente des-sujetante con respecto a determinados dispositivos del poder pero sujeta al cuerpo, ya que implica la idea de un sujeto soberano que llega a ser siempre el mismo, y la idea de un cuerpo“afuera” de las relaciones de poder.
4.1. Si los procesos de sujeción no llegan a ser nunca del todo efectivos y completos, la resistencia tampoco
4.1.1. La des- sujeción no es factible ni del todo deseable, puesto que las formas mismas de sujeción, aunque pueden resultar limitantes en un sentido, pueden eventualmente potenciar ciertas habilidades de los sujetos.
4.2. El único punto estable acerca del cuerpo es su relación con el poder.
5. Intensificación- creación de placeres
5.1. Placer como un ejemplo del tipo de experiencia des- subjetivizada de Foucault: un acontecimiento que ocurre fuera del sujeto, o en el límite del sujeto, o en medio de dos sujetos.
5.1.1. Acontecimiento de des-sujeción de sí mismo, es decir, la posibilidad de dejar de ser de estar atado a una identidad.
6. Benavides, T. (2018, Agosto 03).El cuerpo como espacio de resistencia: Foucault, las heterotopías y el cuerpo experiencial*. Co-herencia, 16(30), pp. 247-272.
7. Poder y resistencia serían dos nombres diferentes que Foucault le da a una misma capacidad: la capacidad de crear el cambio social
7.1. Visibilización del cuerpo configurada, excedencia. Ilusión de una cierta profundidad que invita a su propia construcción.
7.1.1. La espacialidad constituida del cuerpo se torna ambigua, susceptible siempre de ser remodulada y reconfigurada de maneras que pueden resultar des-sujetantes. "Condición heterotópica”
7.1.1.1. Los cuerpos mismos son formados en su propia materialidad al interior de unos ciertos dispositivos del poder.
7.1.1.2. Las heterotopías se definen en virtud de su carácter de espacio ambiguo en el que confluyen y se yuxtaponen espacios absolutamente diversos entre sí.
7.1.1.3. El cuerpo, entendido como heterotopía, no podría reducirse a la simple fijación de una única utopía que negaría a todas las demás.
7.1.1.4. La condición heterotópica del cuerpo hace referencia a que este permite que, entre las utopías sujetantes que se fijan en él, y en contraposición a ellas, lleguen a instalarse utopías des-sujetantes que permitan la impugnación de las primeras.
8. La sujeción de los cuerpos nunca es completa porque los despliegues del poder son siempre parciales y contradictorios
8.1. El poder produce cuerpos con ciertas y diferentes capacidades, no le es posible controlar las formas en las cuales esas habilidades son utilizadas.
9. Condiciones de posibilidad de la resistencia del cuerpo
9.1. Resistencia entendida como “no pasividad” del cuerpo frente a las formas de espacialización operadas sobre él por ciertas tecnologías del poder político
9.1.1. Resistencia- un proceso de creación; crear y recrear, transformar la situación, participar activamente en el proceso
9.2. La resistencia foucaultiana de los cuerpos no puede ser lograda por el sujeto intencional. No es el resultado de elecciones conscientes y soluciones prácticas
9.2.1. Esa misma resistencia, aunque es “activa” no garantiza en todos los casos la impugnación efectiva de aquellos espacios que se fijan en el cuerpo como efecto de la sujeción.
10. Modulación de la libertad al interior de las relaciones de poder.
10.1. Experiencia de resistencia sin sujeto
10.1.1. Estructura anónima y general, que conecta campos de conocimiento, tipos de normatividad y formas de subjetividad
10.1.2. Arrancar al sujeto de sí mismo, asegurarse de que el sujeto no es más sí-mismo, o que es llevado a su aniquilación o disolución. Se trata de un proceso de des-subjetivación
10.1.2.1. Sentido objetivo; estructura históricamente contingente, constituida por los elementos interrelacionados del poder, el conocimiento y las formas de relación con uno mismo
10.1.2.2. Poder normalizante, en tanto posible vía de disolución del sujeto y posibilidad de transgresión en lo impredecible del acontecimiento.
11. Poder que penetra el cuerpo y opera a través de él, que se encuentra, a su vez, expuesto en el cuerpo mismo. Al no tener un control absoluto de sus efectos sobre el cuerpo, las técnicas del poder permiten la configuración de un cierto espacio de indocilidad y de excedencia que tendría lugar en el propio cuerpo.
11.1. Efecto e instrumento de las operaciones del poder, resulta, a la vez, ser un cuerpo resistente a esas mismas operaciones.
11.1.1. Este no sufre pasivamente la sujeción, sino que la resiste de algún modo.
11.2. Noción foucaultiana del cuerpo como lugar de resistencia y de los placeres como prácticas que subvertirían una economía de placeres sexualmente normativizados, implica la configuración de una experiencia des-sujetante, en la medida en que puede resultar desidentificadora.
12. Cuerpo existencial
12.1. Cuerpo capaz de placeres discursivamente indefinidos e ininteligibles y que puede multiplicar, distorsionar y desbordar los significados, las definiciones y las clasificaciones vinculadas a la experiencia cotidiana.
12.1.1. Impugnación permanente de definiciones discursivas, valores y prácticas normativas.
12.1.1.1. Un cuerpo, siempre resistente a las operaciones del poder, puede experimentar la subversion de las configuraciones normalizantes