1. EN NIÑOS
1.1. INTERPRETACION DE RESULTADOS
1.1.1. La edad, el sexo, la pubertad, la condición física y el propio proceso de crecimiento afectan de forma sustancial a la respuesta fisiológica al ejercicio. Por eso, y de cara a evitar interpretaciones erróneas, tanto por exceso como por defecto, es necesario ajustar los datos obtenidos en la PE de acuerdo al estado madurativo del niño y a sus especiales características.
1.2. PROTOCOLOS
1.2.1. Existe una gran heterogeneidad en la elección de los protocolos de ejercicio, que en última instancia deberá hacerse de acuerdo con las características del niño, la finalidad de la prueba, las variables a medir y el material disponible. Lo ideal es que el protocolo esté diseñado para conseguir el límite máximo en 10 ± 2 minutos, con un periodo inicial de recogida de datos en reposo, un calentamiento previo de 2-3 minutos y un periodo de recuperación de 5-10 minutos.
1.3. VARIABLES
1.3.1. Al igual que en los adultos, las PE pueden realizarse con o sin análisis de gases ventilatorios. Una PE con monitorización del ECG puede ser suficiente para el estudio de la PA, los cambios electrocardiográficos o la SaO2, o cuando el niño no tolera la boquilla o la mascarilla para toma de muestras ventilatorias. En estos casos, el parámetro indicativo de la capacidad de esfuerzo será el tiempo hasta la fatiga en tapiz rodante, o el pico de potencia en cicloergómetro. Sin embargo, el rango de normalidad de estas variables es muy amplio en los niños, por lo que su utilidad es limitada
2. EN PERSONAS MAYORES
2.1. La edad a la que se considera a una persona mayor o anciana son los 65 años, y para el correcto uso de la PE se requiere conocer los cambios asociados a la edad en la respuesta aeróbica y también en las patologías asociadas a esa misma edad, fundamentalmente en lo referente a ECV
3. EN MUJERES
3.1. CAPACIDAD FUNCIONAL
3.1.1. El nivel de capacidad funcional evaluado con la PE es uno de los marcadores de riesgo cardiovascular más importantes a tener en cuenta y se considera un predictor independiente de enfermedad coronaria en las mujeres. En caso de dudas, tener una buena capacidad física mejora la sensibilidad y la especificidad diagnósticas de la PE cuando se asocia a un descenso del ST.
3.2. RECUPERACION DE LA FRECUENCIA CARDIACA
3.2.1. Cuando la FC al minuto de finalizar la PE no ha disminuido al menos 12 lpm respecto al valor máximo obtenido, existe una recuperación insuficiente. Este dato es indicativo de una posible disfunción autonómica y se ha relacionado con resistencia a la insulina en adultos jóvenes. Además, es un predictor independiente de riesgo de mortalidad por todas las causas en caso de cardiopatía isquémica en las mujeres.
3.3. RESPUESTA CRONOTOPICA
3.3.1. Cuando durante una PE no se produce un aumento de la FC adecuado al nivel de esfuerzo, se considera que existe una repuesta cronotrópica insuficiente.
3.4. CONCLUSIONES
3.4.1. En conclusión, en comparación con la población masculina, las PE en las mujeres presentan algunas limitaciones en su realización, evaluación y significado pronóstico y diagnóstico, que deben tenerse en cuenta. La cuestión fundamental que queda sin resolver sigue siendo el alto número de resultados falsamente positivos basados en la interpretación de la depresión del segmento ST, que posiblemente se deba a una mayor prevalencia de la enfermedad coronaria no obstructiva en las mujeres. Sin embargo, dado el bajo coste del ECG de esfuerzo y su eficacia en comparación con otras opciones diagnósticas, la PE puede ayudar a guiar las decisiones clínicas y ser una prueba de elección óptima y rentable, sobre todo en mujeres sintomáticas. En la Tabla 14 se exponen las recomendaciones de la AHA y los niveles de evidencia para el uso de las PE en la cardiopatía isquémica en las mujeres185.