1. La Edad Moderna: La desmutización de los sordos: Fr. Pedro Ponce de León y Juan de Pablo Bonet.
1.1. La polémica historiográfica sobre el mito Ponce de León:
1.1.1. destacar algunos aspectos de ambos personajes, que, sin embargo, aunque publicados, en general son desconocidos para el gran público.
1.1.2. Aristóteles
1.1.2.1. Muerto Pedro Ponce de León en 1584, y transcurridos apenas cincuenta años, las supuestas opiniones de Aristóteles respecto al tema de los sordos, si alguna vez habían preocupado a alguien, eran ya historia.
1.1.3. al propio Juan de Pablo Bonet lo único que le preocupaba era que el sordo pudiera hablar y “discurrir”, es decir, pensar por sí mismo, puesto que enseñados eran totalmente capaces de poder aprender “cualquier lengua o ciencia”, pues al final resultaba que únicamente eran personas sordas. Conclusión que rompía el tópico general de que los “sordos” eran como personas “imperfectas”.
1.2. en Francia, “sourd-muet” (sordomudo), al popularizarlo L’Epée en 1776, y después en España, en 1795, de la mano de Hervás y Panduro, mientras que el término “mudo”, que se seguía utilizando en España el año 1759, pues como tal lo usó Jerónimo Feijóo en sus Cartas eruditas, para hablar de aquel arte o de los sordos.
1.3. El método:
1.3.1. Como muy bien apuntaba el médico Francisco Vallés, el Divino, el sistema Ponce de León estaba basado fundamentalmente en la escritura, al iniciarse con ella el aprendizaje del sordo, intentando con su mediación “abrirle los sentidos y las potencias, que hasta aquí las tiene y ha tenido como de bruto por estar encerradas y encogidas”7
1.3.2. Juan de Pablo Bonet, pues éste se iniciaba con el aprendizaje del alfabeto manual, pasando seguidamente a la “desmutización” del alumno mediante la fonética, obligándole después a leer o hablar constantemente en voz alta, sin que el sordo entendiera el contenido del texto o del discurso que estaba realizando
1.3.2.1. Cuando el sordo finalmente “comprendía” el significado de la lectura, tanto de un texto como la conformada por mediación del alfabeto manual, era entonces cuando Juan de Pablo Bonet pasaba a enseñarle a escribir.
2. La Edad Contemporánea (I) Rodríguez Pereira, L’Epée y Hervás y Panduro. El establecimiento de la educación de los sordos en España y en Europa.
2.1. existía otro punto en común entre Ramírez de Carrión y el aragonés Juan de Pablo Bonet, ya que ambos se vanagloriaban de haber ideado un sistema el cual permitía enseñar a leer a los niños oyentes de modo fácil y breve, cuando lo normal era que aprendieran, como mínimo, en dos años.
2.1.1. Ramírez de Carrión no había inventado nada en absoluto, ya que, aquel sistema pedagógico era muy viejo, por no decir idéntico, al utilizado por muchos otros maestros en primeras letras de la misma época de Ramírez de Carrión.
2.2. Hervás en esta cuestión, cuando el método de Juan de Pablo Bonet era incluso conocido en Alemania, en los finales del siglo anterior, tal como se puede comprobar en la obra de Felipe Jaime Sachs, y justamente cuando aquel autor habla sobre la obra de Pedro de Castro, o sobre el modo ideal de enseñar a hablar a un “mudo”, pero sin citar para nada la obra de Juan de Pablo Bonet. 107
2.2.1. Si el sordomudo no sabe leer, se le hará aprender el alfabeto; y cada letra de este se debe pronunciar varias veces hasta que el sordomudo la pronuncie: y después se pasará a la pronunciación de las voces mostrando sucesivamente a su vista las cosas nombradas para que aprenda sus nombres: y últimamente se le hablará seguido para que sepa ordenar las palabras.
2.3. En 1776, el abate L’Epée publicó, de forma anónima, su obra Institutions des sourds, et muets par la voie des signes methodiques, 109 obra que volverá a reeditar ampliada y reformada en 1784, pero ya con su nombre.
2.3.1. , L’Epée defendía con ahínco su modo de enseñar mediante el uso de las “señas metódicas” ideadas por él mismo, frente al método “dactilológico” utilizado por Rodríguez Pereira,
2.3.1.1. “El método de Rodríguez Pereira, en línea con las innovaciones de Ponce de León y Bonet, lectura labial y pronunciación, hace uso del alfabeto manual, aunque reducido por simplicidad y redenominado como dactilología, procede a través de los siguientes pasos: aprendizaje de la articulación mediante la vista, el tacto y la memoria de los movimientos dactilográficos; aprendizaje de la voz mediante percepción visual y táctil de la entonación por el gesto y el acento.
2.3.1.1.1. Una prueba bien patente de que el sistema utilizado por Rodríguez Pereira funcionaba y el suyo no, posiblemente al haber seguido el español la máxima de Juan de Pablo Bonet donde afirmaba que: “pues lo escrito basta para que el mudo no parezca que lo es al hablar y discurrir, sino que es un sordo capaz de saber cualquier lengua y ciencia...”,119 concepción evidentemente radical, por lo lúcida, frente a la ciega ignorancia de L’Epée.
3. Edades Antigua y Media: Los prejuicios filosófico- jurídicos y los inicios prácticos.
3.1. Obra capital del español Lorenzo Hervás y Panduro, impresa en Madrid el año 1795.
3.2. Nada sistematizado sobre los prejuicios filosófico jurídicos inherentes al problema de los sordos en las Edades Antigua o Media, salvo lo recogido, en el plano jurídico, por el rey Alfonso X el Sabio en el Código de las VII Partidas.
3.2.1. San Pablo afirmaba que la fe de los Divinos Misterios revelados, “no se logra naturalmente sin oírlos, ya que, el oído es el canal por donde su noticia entra, o va al espíritu.” Comentario que se encargó de rematar San Agustín afirmando que: “La falta de oído desde el nacimiento impide la entrada de la fe.
3.2.2. Al desconocer Hervás la existencia del Tratado de Lasso, habrá que decir que sus conclusiones, respecto al supuesto cambio de mentalidad provocado por Ponce de León, contrapuesto al pensamiento atribuido a Aristóteles, eran erróneas.
3.2.3. Talmud, libro sagrado donde se recoge la tradición oral de la ley Hebrea ( S. III a VIII) ya se afirmaba que: “No equiparéis al sordo y al mudo en la categoría de los idiotas, o de aquellos individuos de irresponsabilidad moral, porque pueden ser instruidos y hechos inteligentes”.
3.3. Consideraciones preliminares al alfabeto dactilológico
3.3.1. El llamado alfabeto manual español, ajeno totalmente a la lengua de señas que es el idioma propio de las personas sordas, tuvo su origen en Castilla a principios o mediados del siglo XVI. Cuanto menos, esto es lo que afirmaba el franciscano Melchor Sánchez de Yebra en su libro Refugium infirmorum, 15 una obra de carácter piadoso que le editó su propia orden en el año 1593, a título póstumo, y donde aparecía impreso.
3.3.2. 1760. Momento en el cual tuvo lugar en París la apertura de la primera escuela pública y gratuita para sordos, primero con el apoyo económico de la corona y posteriormente el del propio gobierno republicano francés, y dirigida por el abate
3.4. Pedro Ponce de León y el alfabeto manual
3.4.1. Pedro Ponce de León, un personaje del siglo XVI, no sólo haber creado un método pedagógico “perfecto” para los sordos, por otra parte todavía en gran medida desconocido, sino también la paternidad de la invención de aquel alfabeto.
3.5. Beda el Venerable
3.5.1. Beda el Venerable (672-735), sin recordar, de forma harto curiosa, el viejo sistema gaélico ogámico, de carácter también dactilológico y simbólico, que pervivió hasta el siglo V, y por lo tanto más cercano geográficamente a su entorno, describe en su De Loquela per Gestum Digitorum un código manual de expresión numérica,22
3.6. ¿Variantes de uso?
3.6.1. La anomalía reside en que las clásicas indigitaciones de Beda, en aquel siglo, aparecen impresas, no en su primitiva versión latina, as nueve primeras letras latinas minúsculas se figuraban idénticas con la mano izquierda, según el primitivo método latino, pasándose a representar la segunda secuencia alfabética con las "decenas", pero al estilo griego y con la misma mano.
3.7. Manos iconográficas
3.7.1. Pero a la fuerza tuvo que existir también otra tradición alfanumérica distinta -y necesariamente anterior- que procedía al revés, asignando un valor alfabético a distintas señas numerales, y no conforme a la posición de las letras en el alfabeto sino a la semejanza formal de tales señas naturales con los caracteres de la escritura uncial, que substituyó en los manuscritos a la escritura capital romana y que estuvo en pleno uso entre los siglos IV y VII, y, por tanto, en tiempos de Beda.
3.8. Sistemas
3.8.1. Inscrito dentro de las corrientes clásicas de alfabetos simbólicos se podría también catalogar otro código alfabético simbólico diferente recogido, en siglo XVI, por Juan Bautista Porta, en su libro De furtivis literarum, 26 donde para significar las letras, solo hacía falta el señalar diferentes partes del cuerpo, según él un antiquísimo sistema romano. De esta manera, las orejas, auris, representan la A, la barba representa la B, caput, la cabeza, la C, dentes, los dientes, la D, y así sucesivamente.
3.8.2. Sistema de origen cluniacense y que se remonta a los tiempos de San Odón (926-942), y que cada congregación religiosa individualiza a su gusto y manera. El cual no debe confundirse, en ningún caso, como habitualmente sucede, con la lengua de señas propia de las personas sordas, puesto que nada tienen en común, al constituir en si un lenguaje estructurado y pensado por y para personas oyentes.27
3.9. Tipología de los alfabetos manuales
3.9.1. Tenemos, por un lado, la dactilología "simbólica" de primer grado o directa, que pretende simbolizar las letras mediante distintos puntos de la palma de mano izquierda que señala el índice derecho -y que es, por tanto, "bimanual" (Ponce de León), y la de segundo grado o indirecta, que, con el mismo objetivo, requiere la mediación de otros símbolos (Porta), y, por otro lado, la dactilología figurativa -alfabeto "unimanual"-, en que las configuraciones de la mano derecha imitan, con mayor o menor fortuna, la grafía de las letras. Y ésta última es la que nos atañe.
3.10. Alfabetos manuales y jeroglíficos
3.10.1. La aproximación más seria, a lo que sería el alfabeto manual, es la del dominico italiano Cosme Rossellio (1579), que en su Thesaurus artificiosae memoriae38 reproduce 52 dibujos diferentes de manos con las que poder representar el alfabeto latino.
3.11. El alfabeto "Q"
3.11.1. El alfabeto unimanual español, arrancaba en línea recta de la vieja tradición de imitación con la mano de la grafía de las letras unciales, una dactilología plenamente figurativa detectada en parte en los siglos XI y XII.