1. El desarrollo de estas habilidades ayudan en el ámbito laboral y en nuestra vida profesional también están relacionadas con el bienestar personal, el ajuste social y la adaptación al contexto laboral y el universitario estará formado para resolver problemas cotidianas, liderar y dirigir grupos
1.1. ¿Qué son las habilidades blandas?
1.1.1. Es similar al concepto de habilidades para la vida que se define como un conjunto de habilidades socio efectivos, que estas le permiten a las personas tomar decisiones.
1.1.1.1. resolver problemas
1.1.1.2. pensar de manera crítica y creativa
1.1.1.3. comunicarse de manera efectiva
1.1.1.4. reconocer las emociones de otros
1.1.1.5. construir relaciones saludables a nivel físico y emocional
1.1.2. Es importante clarificar las habilidades sociales hacen parte de las habilidades blandas pero estas últimas están conformadas adicionalmente por habilidades para:
1.1.2.1. aprender
1.1.2.2. analizar
1.1.2.3. gestionar el tiempo
1.1.2.4. innovar
1.1.3. Las habilidades para la vida están conformadas por tres categorías.
1.1.3.1. Las habilidades interpersonales que contemplan habilidades para
1.1.3.1.1. Comunicación asertiva
1.1.3.1.2. Negociación
1.1.3.1.3. Confianza
1.1.3.1.4. Cooperación
1.1.3.1.5. Empatía
1.1.3.2. Habilidades cognitivas que implican habilidades para
1.1.3.2.1. La solución de problemas
1.1.3.2.2. Toma de decisiones
1.1.3.2.3. Pensamiento critico
1.1.3.2.4. Autoevaluación
1.1.3.2.5. Análisis y compresión de consecuencias
1.1.3.3. Habilidades para el control emocional
1.2. La reducida noción de las habilidades blandas como aspectos de la personalidad
1.2.1. Moss & Tilly, 1996; Brunello & Schlotter, 2011
1.2.1.1. Se encuentro que en muchos casos el desarrollo de las habilidades blandas se relaciona con rasgos de la personalidad, aspecto que llevaría teóricamente a establecer que no necesariamente se pueden modificar a través del entrenamiento
1.2.2. Cunha y Heckman, 2007
1.2.2.1. Mencionan que si las habilidades blandas son consideradas como rasgos de personalidad, solo podría evidenciarse un impacto y desarrollo de estas al realizar un entrenamiento en edades muy tempranas, es decir, durante la infancia.
1.2.3. Krauskopof, 1999
1.2.3.1. También se reconoce que en muchos casos el entrenamiento en habilidades blandas no se da en la infancia o en la adolescencia ya que como se indicó anteriormente, los modelos educativos han centrado sus esfuerzos en el desarrollo de competencias cognitivas. Por otro lado, la preadolescencia (entre los 12 y los 14 años) y la adolescencia media (entre los 14 y los 16 años) son épocas generalmente caracterizadas por necesidades diferentes de socialización, interacción y apoyo social
1.2.4. Thieme, 2007
1.2.4.1. Menciona que las habilidades blandas de los estudiantes universitarios no son producto de la formación brindada por la institución de educación superior y que por el contrario responden a características propias del alumno y la interacción de este con el contexto laboral
1.2.5. Raciti, 2005
1.2.5.1. Señala que las instituciones que se han interesado en el tema, se han enfocado en aspectos de la personalidad que no necesariamente tienen un impacto en el desarrollo de habilidades blandas de modo que, aun cuando se aboguepor un desarrollo de habilidades socioemocionales desde la infancia también, es fundamental apelar por el entrenamiento de habilidades blandas en la adolescencia tardía y en el adulto joven, reconociendo que es en este periodo evolutivo, con el ingreso al campo profesional, es donde la persona tendrá una mejor disposición para la socialización
1.3. Las habilidades blandas como patrones conductuales susceptibles de ser entrenados
1.3.1. Teoría del aprendizaje social
1.3.1.1. Brinda un soporte teórico claro respecto a porqué una pedagogía de aprendizaje activo es efectiva para el entrenamiento en habilidades blandas
1.3.1.1.1. Wenger, 2001
1.3.1.1.2. Bandura, 1977
1.3.2. Monjas (1999)
1.3.2.1. Ha establecido un modelo interesante y aplicable para realizar entrenamiento directo de habilidades.
1.3.2.1.1. La primera etapa
1.3.2.1.2. La segunda estapa
1.3.2.1.3. La tercera etapa
1.3.2.1.4. La cuarta etapa
1.3.2.1.5. La quinta etapa
1.3.2.1.6. La sexta etapa
1.4. Cómo desarrollar y potencializar habilidades blandas en el contexto de la educación superior
1.4.1. Para el desarrollo de habilidades para la vida, la persona se debe comprometer de manera significativa en el desarrollo personal, por lo que es necesaria una pedagogía de aprendizaje activo, es decir, la enseñanza de habilidades requiere métodos participativos como juegos de roles, debates y análisis de situaciones.
1.4.1.1. A partir del análisis de la literatura se encontró que dentro de las principales estrategias para fomentar el desarrollo de las competencias blandas en el contexto universitario, se encuentra el diseño de actividades ligadas al currículo que permitan la aplicación práctica por ejemplo, actividades experienciales que impliquen la interacción y relación con otros
1.4.1.2. María José Valdebenito de la Universidad Alberto Hurtado, en la que señaló que dentro de las estrategias para potencializar las habilidades blandas se encuentran los talleres o programas de formación grupal direccionados a fomentar trabajo colaborativo y en equipo así como, actividades que propicien la comunicación entre estudiantes como juegos y actividades artísticas o lúdicas fuera del espacio tradicional del aula de clase. Adicionalmente, refirió que esto no se efectúa con frecuencia en los centros educativos y que aún es necesario establecer claramente en los currículos las estrategias y actividades que específicamente permitan el entrenamiento de las habilidades transversales
1.4.1.3. Es fundamental realizar trabajos de campo y con comunidades y familias cercanas al entorno educativo que se puedan beneficiar de las competencias técnicas o disciplinares que están desarrollando los estudiantes ya que, esto les permite generar un sentido de identidad sólido, evidenciando la necesidad del trabajo en equipo con el objetivo de obtener mejores resultados en las actividades laborales y personales que desempeñan diariamente.
1.4.1.4. A través de este proceso educativo, el estudiante asume el rol profesional conjuntamente con el rol personal y se enfrenta a nuevos retos. Todas estas condiciones ambientales propias de este espacio educativo se espera permitan el desarrollo de las habilidades transversales. Por tal razón, las instituciones de educación superior, deben despertar interés en evaluar el desarrollo de las habilidades blandas durante la formación profesional previo a las prácticas profesionales y posterior a las prácticas profesionales. Esta evaluación permitirá identificar si efectivamente es el proceso de formación con entrenamiento “simulado” el que permite del desarrollo de las habilidades o si por el contrario se deben centrar los esfuerzos en el periodo de las prácticas profesionales.
1.4.1.5. En síntesis, la revisión de aspectos prácticos lleva a pensar en la necesidad de trasformar la pedagogía pasiva o tradicional, que se limita a la transmisión de conocimientos de manera magistral, por una pedagogía activa que fomenta el trabajo multidisciplinar en los centros de educación superior y forma docentes integrales para poder educar estudiantes integrales.