El Hombre ¿algo o alguien?

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El Hombre ¿algo o alguien? por Mind Map: El Hombre ¿algo o alguien?

1. 1. La Antropología filosófica o La filosofía del hombre

1.1. 1.1 Génesis y Desarrollo de la Antropología Filosófica

1.1.1. La antropología filosófica es una rama de la filosofía que se centra en responder a la pregunta "¿qué es el hombre?" en un nivel profundo y radical, y estudia la realidad humana desde un punto de vista de causas y principios. Se diferencia de la antropología cultural y social, ya que no se limita a los aspectos fenoménicos de las ciencias experimentales. La antropología filosófica ha evolucionado a lo largo de la historia, desde Sócrates hasta Max Scheler y Karol Wojtyla, y se ha enfocado en el estudio del alma y la espiritualidad del hombre, así como en la dimensión subjetiva y la centralidad del hombre en relación con Dios. En resumen, la antropología filosófica busca comprender al hombre en su integridad, profundizando en los principios fundamentales de su existencia y conducta.

1.2. 1.2 Características de la Antropología Filosófica

1.2.1. La antropología filosófica, como estudio del hombre, debe ser explicativa, buscando entender y relacionar todas las dimensiones del ser humano, diferenciándose de otras ciencias que solo se enfocan en cómo y no en por qué. Además, debe ser metafísica, concebiendo al hombre como un ser subsistente y permanente radicado en el ser. La antropología filosófica también debe ser integral, ofreciendo una visión del hombre que tenga en cuenta todos sus aspectos y dimensiones. Asimismo, debe ser científica, buscando profundidad y estructurando su conocimiento de manera sistemática. Finalmente, la antropología filosófica debe ser experimental, surgiendo del análisis de la experiencia humana y requiriendo un contacto profundo con las realidades humanas.

1.3. 1.3 El método de la Antropología Filosófica

1.3.1. La antropología filosófica se basa en la observación y análisis de la experiencia humana para comprender la esencia del hombre. Combina la inducción y la deducción en su método y aborda al hombre como un sistema de elementos coordinados. La antropología filosófica estudia al hombre como un ser vivo y analiza sus características, incluyendo su alma, inteligencia, voluntad y libertad

2. 2. La Vida y sus grados

2.1. 2.1 Qué significa ser vivo

2.1.1. La vida es la sustancia esencial de los seres vivos y se distingue de los seres inertes por sus características: automovimiento, unidad, inmanencia, autorrealización y ritmo cíclico. Además, en los seres vivos, la vida coincide con su sustancia y su único cambio sustancial es el inicio o fin de la vida.

2.2. 2.2 Los grados de la vida

2.2.1. En los seres vivos, además de las características comunes como el automovimiento, la unidad, la inmanencia, la autorrealización y el ritmo cíclico, hay una jerarquía de perfección que se basa en la capacidad de un ser vivo para guardar dentro de sí un mundo interior. Esta jerarquía se divide en tres grados: la vida vegetativa, la vida sensitiva y la vida intelectiva. La vida vegetativa es propia de las plantas y animales superiores a ellas, y se caracteriza por tener un automovimiento pequeño, una unidad relativa, una perfectibilidad pobre y una inmanencia mínima. La vida sensitiva distingue a los animales de las plantas, y se caracteriza por tener un sistema perceptivo y un sistema tendencial instintivo en los animales y libre en el hombre. La vida intelectiva es propia del hombre, y se caracteriza por tener la capacidad de elegir intelectualmente sus propios fines y medios para alcanzarlos. El hombre posee facultades vegetativas, sensitivas e intelectivas para realizar funciones propias.En el ser humano, la capacidad de aprendizaje y elección es más importante que el instinto, ya que la conducta humana se basa en el conocimiento intelectual y la elección consciente de fines y medios para alcanzarlos. La razón es fundamental para que el ser humano pueda actuar de acuerdo con su naturaleza racional y por encima de la dictadura del instinto. Las facultades propias del ser humano incluyen las vegetativas, sensitivas e intelectivas, que le permiten realizar funciones específicas como la nutrición, la percepción y la elección consciente.

3. 3. El Alma, Principio Vital del ser humano

3.1. 3.1 Noción de alma

3.1.1. el alma es el principio que organiza un cuerpo de modo que tenga vida, movimiento propio, unidad, perfección y inmanencia. Es la forma del cuerpo, la esencia del cuerpo vivo que lo hace ser y comportarse de un modo determinado. No tiene nada que ver con motivos de índole espiritual o religiosa, sino que es el principio de vida del viviente. El alma es la causa primaria del ser y del obrar y explica el modo de ser de los seres vivos. Se desprenden cuatro características fundamentales del alma: es simple, inmaterial, inextensa y única. Es el principio que organiza, estructura y vivifica al ser vivo, y sin ella, el cuerpo no tendría vida en acto.

3.2. 3.2 Las facultades del Alma

3.2.1. El alma es el principio de operaciones del ser vivo y en ella se encuentran las facultades que le permiten actuar de acuerdo a lo que es. En el caso del hombre, las facultades son: potencias vegetativas para nutrirse, crecer, mantenerse vivo y reproducirse; potencias sensitivas para conocer a nivel sensible y satisfacer tendencias básicas; y potencias intelectivas para conocer a nivel intelectual y querer libremente. Estas facultades se necesitan entre sí y las superiores requieren las operaciones de las inferiores. El hombre se comporta según lo que es cuando la inteligencia y la voluntad dirigen el obrar de las otras potencias y orientan los actos hacia la racionalidad, ya que lo propiamente humano es la racionalidad.

3.3. 3.3 La espiritualidad del alma humana

3.3.1. el alma es el principio de vida de los seres vivos y está ligada a la materia porque es la forma del cuerpo. Mientras que en los seres vivos como plantas y animales, el alma deja de existir al morir el cuerpo, en el caso del hombre, el alma intelectiva trasciende el organismo y espiritual, por lo que su existencia no termina al morir el cuerpo. La capacidad de pensar y querer del hombre es una muestra de la espiritualidad del alma. Además, la espiritualidad del alma implica su incorruptibilidad, por lo que la filosofía sostiene que el alma humana es inmortal

3.4. 3.4 El hombre, cuerpo animado

3.4.1. El cuerpo y el alma son dos principios que forman la unidad del hombre. El cuerpo es la dimensión física y material de la persona, pero también posee una dimensión subjetiva y personal. El cuerpo no puede separarse del alma, de la persona; cuando lo hace, deja de existir. En el hombre existe una integración radical entre cuerpo y alma, y el cuerpo no es ni una cosa ni un instrumento, sino el mismo hombre en su aparición externa. El cuerpo humano está configurado en función de la espiritualidad del alma para cumplir funciones no orgánicas, como pensar, querer, hablar, etc. Así, el hombre es cuerpo animado o alma corporeizada.

3.5. 3.5 Dualidad versus dualismo

3.5.1. La configuración dual del hombre, que es la unión sustancial del alma y el cuerpo, y el dualismo filosófico que exagera la separación entre los dos co-principios. El dualismo opone alma y cuerpo, espíritu y materia, mientras que la configuración dual del hombre es una integración radical de alma y cuerpo. El texto menciona la visión dualista de Platón y el neoplatonismo, así como la visión dualista del materialismo. El texto destaca que la realidad es que sólo existen cuerpos animados, ya que el cuerpo sólo existe si está formalizado por el alma en los seres vivos

4. 4. La Dimensión Sensitiva de la Existencia Humana

4.1. 4.1. Sensación y percepción

4.1.1. el conocimiento sensible comienza con la sensación, que es la captación de cualidades sensibles o accidentes particulares de los cuerpos a través de los sentidos externos. Estos sentidos externos son la vista, el tacto, el gusto, el olfato y el oído, y cada uno nos permite captar diferentes aspectos de la realidad. El proceso psicológico de la sensación se produce cuando el medio físico produce un estímulo físico que impacta en los sentidos, alterándolos, y los receptores transforman la energía del estímulo en impulsos nerviosos que son transmitidos al cerebro, dando lugar a la sensación. En un segundo momento, se produce la percepción, proceso cognoscitivo por el que captamos de forma unitaria, integrada y estable los elementos físicos y sensibles que nos proporcionan los sentidos. La percepción se produce gracias al sentido común, primero de los sentidos internos, que unifica las sensaciones y las atribuye a un único objeto.

4.2. 4.2. Los sentidos internos

4.2.1. aparte del sentido común, hay otros tres sentidos internos importantes en el conocimiento sensible: la imaginación, la estimación y la memoria. La imaginación nos permite reproducir y asociar datos sensoriales en ausencia de los objetos percibidos, mientras que la estimación nos permite distinguir lo conveniente de lo no conveniente y nos proporciona experiencia sobre las cosas y cómo comportarnos frente a ellas. Por último, la memoria es esencial para la conservación de la propia identidad y el enlace con el pasado, ya que nos permite traer al presente objetos y hechos pasados.

4.3. 4.3. Objetividad del conocimiento sensible

4.3.1. La pregunta sobre si lo que sentimos corresponde a la realidad externa o es una modificación interna de nuestros sentidos es común, y aunque existe una diferencia entre nuestras representaciones sensibles y la realidad, el fenómeno o apariencia sensible no se contrapone a su ser, sino que remite intencionalmente a la realidad extramental. El proceso perceptivo es parcial y fragmentario, pero se va corrigiendo naturalmente al comparar el objeto percibido con la realidad. La maduración perceptiva humana comienza a guiarse por la razón y las experiencias particulares, y la razón puede ayudar donde no llega la percepción. La verdad y el error corresponden al juicio, y nos equivocamos cuando juzgamos a la realidad diferente de lo que es. Los errores de juicio perceptivo pueden obedecer a diversas causas, pero no deben llevar a desconfiar de los sentidos de un modo absoluto. En definitiva, el hombre aprende de modo natural a valorar correctamente el alcance de sus percepciones en el ambiente en que se mueve, y existen juicios verdaderos respecto a la percepción y la memoria que son naturales y ciertos.

4.4. 4.4. Las tendencias o apetitos sensibles

4.4.1. el hombre es un ser necesitado que busca satisfacer sus necesidades y apetitos, lo que lo lleva a interactuar con el mundo que lo rodea. Aristóteles define el bien como "lo que todos apetecen", sin una connotación moral, entendido como conveniencia. Existen dos tipos de bienes: los sensibles, particulares, y los intelectuales, universales. A partir de esta división, se pueden identificar tres tipos de tendencias en el hombre: las de la vitalidad, las del yo y las del espíritu. Todas las tendencias humanas están impregnadas de racionalidad y no son iguales a los instintos animales, ya que el hombre elige el modo de satisfacer sus necesidades y es capaz de crear hábitos que desplazan al instinto. Las principales características de las tendencias humanas son la plasticidad, la variabilidad, el esquema abierto y la necesidad de aprendizaje y formación de hábitos.

5. 5. La afectividad

5.1. 5.1 Emociones y sentimiento

5.1.1. los sentimientos son reacciones internas a la satisfacción o insatisfacción de una tendencia determinada y pueden estar acompañados de una reacción física. Son la manera en que nuestra subjetividad enfrenta y reacciona ante los acontecimientos de la vida, lo que nos ayuda a conocer nuestra intimidad y determinar lo que nos interesa o no. Los sentimientos tienen un origen irracional pero están llamados a integrarse en nuestra racionalidad, y su manejo requiere un dominio político y no despótico. La estructura del movimiento sentimental siempre es similar: objeto desencadenante, reacción anímica, alteración orgánica y respuesta o conducta. Existen pequeños matices de distinción entre los términos sentimiento, emoción y pasión, aunque se usan indistintamente. La emoción es una reacción puntual ante un hecho, mientras que el sentimiento es más profundo y persistente, y la pasión es una vivencia afectiva especialmente poderosa que arrastra a la persona.

5.2. 5.2 Clasificación de los sentimientos

5.2.1. La clasificación de los sentimientos en dos grandes campos, según el objeto que lo desencadena: bien/mal presente y bien/mal futuro. Se mencionan algunos sentimientos específicos en cada campo, así como la conducta y consecuencia asociada con cada uno. Se destaca que los sentimientos parten siempre del amor y que la clasificación, aunque limitada, refleja muchos de nuestros comportamientos. Se enfatiza que lo que amamos, lo deseamos, y lo que impide nuestro amor, lo odiamos. Además, cuando no tenemos lo que amamos, esperamos conseguirlo y gozamos con su posesión.

5.3. 5.3 El dinamismo de los sentimientos: valor cognoscitivo y conductual

5.3.1. La afectividad juega un papel importante en la determinación de nuestros intereses, lo que aceptamos o rechazamos y lo que consideramos importante para nosotros.

5.4. 5.4 Algunas reflexiones sobre los sentimientos

5.4.1. La afectividad y los sentimientos son importantes en la vida humana porque conforman nuestra situación anímica, impulsan o retraen la acción y juntan o separan a las personas. Aunque debemos valorarlos positivamente, no deben dirigir unilateralmente nuestra conducta ya que son subjetivos y hablan acerca del modo en que vivimos la realidad que nos circunda. Es importante tener una proporción adecuada entre los sentimientos y la realidad, ya que sin ella podemos engañarnos y generar frustraciones. Además, es necesario corregir y rectificar nuestras valoraciones sentimentales. La armonía del alma es necesaria para la vida lograda y se trata de un equilibrio dinámico que potencia cada facultad al tiempo que la acompasa y une a las demás. Para lograr esta armonía, debemos encargar a la razón el mando sobre el resto de las dimensiones humanas, ya que la inteligencia es nuestra facultad superior y distintiva, la que llena de sentido la vida.

5.5. 5.5 Educación de la afectividad

5.5.1. La importancia de armonizar los sentimientos con la razón para evitar patologías psíquicas, morales o del comportamiento. Aunque los sentimientos son importantes en la vida del ser humano, no deben ser los únicos rectores de nuestra conducta, y a veces habrá que actuar en contra de ellos por el bien general del sujeto. Se propone la educación de los sentimientos mediante la razón y las virtudes para orientar nuestra dimensión afectiva hacia nuestra dimensión espiritual. Para conseguir esto, es necesario interpretar, valorar y dirigir adecuadamente los sentimientos para que estén al servicio de nuestro bien total como personas y nuestra felicidad en plenitud.

5.6. 5.6 El corazón, raíz última de la afectividad

5.6.1. explica que nuestras experiencias afectivas se relacionan con el corazón, que es la fuente última de todo nuestro mundo sentimental y uno de los centros espirituales de la persona. El corazón no se identifica con la voluntad ni con el yo, pero puede ser el elemento único y decisivo del yo, especialmente en el amor. La felicidad también está relacionada con el corazón, y las relaciones interpersonales se fortalecen cuando hay una comunicación auténtica de corazón a corazón. En conjunto, la inteligencia, la voluntad y el corazón conforman el centro radical de la persona, que es el yo.

6. 6. La Inteligencia Humana

6.1. 6.1. En qué consiste conocer

6.1.1. El conocimiento consiste en poseer inmaterialmente la forma de otra cosa sin afectar la forma de lo conocido, es una relación entre el sujeto cognoscente y el objeto conocido. El hombre conoce a través de los sentidos y la inteligencia, que es capaz de formular conceptos, juzgar y concluir a partir de ellos. La inteligencia es la facultad que tiene la persona para salir de sí misma, acceder al mundo que la rodea, comprenderlo y poseerlo de modo inmaterial. El conocimiento es la capacidad de la inteligencia para poseer de modo inmaterial lo que existe fuera de ella de modo material, permitiendo al hombre captar la esencia de las cosas y llegar a lo universal.

6.2. 6.2. Cómo conocemos

6.2.1. El conocimiento es un proceso complejo que comienza con la actividad de los sentidos, que ponen en contacto al sujeto cognoscente con la realidad. En segundo lugar, la inteligencia propiamente dicha ordena, asimila, profundiza y coordina todo ese contenido. En tercer lugar, se produce el proceso específicamente cognoscitivo o intelectual, en el que se distinguen tres momentos: la abstracción, el juicio y el razonamiento. La inmaterialidad y la reflexividad son las características fundamentales del conocimiento intelectual. La inteligencia accede a lo que las cosas son, a su esencia, y llega a poseerlas en ese grado de inmaterialidad. Además, la inteligencia puede volver sobre sí misma y conocer su propio acto de conocer. El conocimiento es un proceso interactivo y se distingue una dimensión objetiva y otra subjetiva. El conocimiento es objetivo porque las realidades del mundo tienen una entidad propia independiente del hombre y podemos comunicar nuestro conocimiento de la realidad. Por otro lado, el conocimiento tiene una cierta subjetividad porque cada sujeto conoce un aspecto parcial de la realidad.

6.3. 6.3. Pensamiento y lenguaje

6.3.1. El lenguaje es un método exclusivamente humano de comunicar ideas, emociones y deseos por medio de un sistema de símbolos producidos de manera deliberada. A diferencia del lenguaje animal, el lenguaje humano no es instintivo, es arbitrario y es ilimitado, permitiendo formar nuevas proposiciones. El lenguaje existe porque el ser humano es capaz de conocer y manifestar sus estados sensibles e interiores, y el pensamiento está esencial e internamente vinculado al lenguaje. Analizar el lenguaje es una forma de analizar el pensamiento, y la relación entre pensamiento y lenguaje es intrínseca. El pensamiento es infinito, nos abre al mundo, está unido a lo sensible y es universal, capta lo común a muchos objetos y genera conceptos generales.

6.4. 6.4. El conocimiento de la verdad

6.4.1. La verdad es uno de los grandes temas filosóficos, pero su existencia y nuestra capacidad para alcanzarla son temas de debate. La verdad del conocimiento se refiere a la adecuación del entendimiento a la realidad, mientras que la verdad del ser se refiere a la verdad intrínseca de las cosas. El consenso no es garantía de verdad y el relativismo no es compatible con la defensa de la verdad, lo que lleva a pensar que cada persona tiene derecho a actuar según sus propias reglas. Sin embargo, se argumenta que la convicción de verdad no está ligada al fanatismo, pues se puede estar sinceramente convencido de algo y, a la vez, respetar otras opiniones.

7. 7. Voluntad y libertad

7.1. 7.1 La voluntad, tendencia o apetito intelectual

7.1.1. Hemos aprendido que los seres humanos tienen una inclinación natural hacia el bien, tanto hacia los bienes sensibles (que son buscados por los apetitos sensibles) como hacia los bienes espirituales. Esto sucede porque percibimos la realidad no solo con nuestros sentidos, sino también con nuestra inteligencia, comprendiendo lo que es verdaderamente bueno. La voluntad es la inclinación natural hacia el bien conocido por la inteligencia, y es una facultad que es apetitiva e intelectual. Es una capacidad de acción e inclinación hacia el bien conocido por la inteligencia. La voluntad es una facultad espiritual que busca nuestro bien total como personas, que es la felicidad. En cada acto de la voluntad, hay componentes cognitivos, afectivos y conductuales. La persona humana está naturalmente inclinada hacia el bien según nuestra naturaleza racional, y nuestras inclinaciones son racionales, no solo guiadas por el instinto. La voluntad es el medio por el cual alcanzamos nuestro fin y alcanzamos nuestro potencial completo como personas. Podemos distinguir dos actos de la voluntad: la inclinación natural hacia el bien supremo y la voluntad que sigue la reflexión de la inteligencia y elige los medios para alcanzar el fin. La voluntad es una facultad espiritual que puede desear cualquier bien, y es reflexiva porque puede desear desear. En última instancia, la voluntad nos lleva a alcanzar el bien infinito, que es la felicidad absoluta.

7.2. 7.2 Dinámica del acto voluntario

7.2.1. La acción voluntaria es aquella que procede de un principio intrínseco con conocimiento formal del fin. El principio intrínseco es la voluntad, y la acción voluntaria nace en nuestro interior porque nosotros queremos, no es fruto de violencia, coacción o un agente externo. El conocimiento formal del fin implica que hay una finalidad en la acción voluntaria, y el sujeto conoce aquello en vista de lo cual realiza la acción y valora su conveniencia en cuanto tal. El fin que se persigue en un acto voluntario siempre es un bien conocido como tal. Las acciones voluntarias proceden del interior del hombre y por lo tanto, siempre somos responsables de ellas y somos dueños de ellas. La voluntariedad es el modo específico de la voluntad de tender hacia un fin y se caracteriza por ser consciente, guiada y ordenada por la razón, activa y autorreferencial. En todo acto voluntario podemos distinguir la intención o conocimiento del fin, la elección de los medios que nos llevan al fin, y la ejecución efectiva de lo que se ha decidido. Es importante que intención y elección vayan juntas, pues a veces el fracaso en el plano de la decisión concreta hace vana la buena intención. Este tema tiene importantes repercusiones éticas, que serán abordadas en el libro segundo de esta serie.

7.3. 7.3 Educación de la voluntad

7.3.1. Enrique Rojas, en su libro "La conquista de la voluntad", destaca la importancia de la educación de la voluntad y propone diez reglas de oro para lograrlo. Entre estas reglas, destaca que la voluntad requiere un aprendizaje gradual, motivación por conseguir metas concretas, objetivos claros y precisos, así como el equilibrio entre los objetivos trazados y los medios para conseguirlos. Rojas enfatiza que una buena educación de la voluntad es un indicador de madurez de la personalidad, y que la educación de la voluntad no tiene fin. Además, se resalta que las acciones voluntarias son libres. Superar la falta de voluntad es importante, ya que las personas con voluntad consiguen lo que se proponen y desarrollan al máximo sus potencialidades.

7.4. 7.4 La estructura escencial de la libertad

7.4.1. La libertad es una capacidad humana que nos permite elegir entre diferentes opciones para alcanzar un fin, y es propiedad de la voluntad. Es autodeterminación y permite la capacidad de disponer de sí mismo. La libertad es una conquista, un valor y un objetivo que se puede alcanzar en el plano personal y social. Es un modo de ser, lo más radicalmente constitutivo del hombre. El ejercicio de la libertad es un derecho al que no se puede renunciar, y aunque puede ser condicionado, no es determinado, ya que la acción verdaderamente libre es aquella en la que elegimos el mayor bien posible.

7.5. 7.5 La autorrealización personal manifiest un alguien más bien que un algo

7.5.1. Este texto habla sobre la libertad y la capacidad del ser humano de tomar decisiones y enfrentar el futuro a través de la realización de su propia vida. Se destaca que cada persona elige un conjunto de trayectorias vitales que nacen de sus decisiones y que se reflejan en su mapa del mundo personal, como la elección de una carrera, casarse, aceptar un trabajo, entre otras. La capacidad de autoperfeccionamiento mediante un buen uso de la libertad permite que la persona se ponga metas ilimitadamente altas, llamadas ideales, que estimulan su acción y que nacen de la infinitud de su inteligencia y voluntad. La tercera dimensión de la libertad implica tratar de realizar los propios ideales y llegar a ser el tipo de persona que uno quiere ser. Se destaca que la persona es un sujeto al que le pasan cosas y que hace cosas, un centro de libertad que está abierto al mundo y a la trascendencia, y que es un alguien digno y personal, capaz de autorperfeccionarse y actuar.