FILOSOFIA DE LA EDUCACIÓN
por Rocio Beatriz Melgar Abrego
1. G. Avanzini ha propuesto tres funciones para una filosofía de la educación: epistemológica, elucidadora, propositiva
1.1. La función epistemológica consiste en identificar el carácter de los saberes circulantes sobre la educación y evaluar su validez y condiciones de pertenencia
1.2. La segunda función reside en discernir y exponer los valores que, explícitos o no, se encuentran en los distintos sistemas educativos
1.3. Finalmente, la filosofía de la educación propondrá "finalidades legítimas e inteligibles" a partir de una reflexión sobre los principios y fines que deben guiar una práctica o un sistema educativo.
2. Una filosofía de la educación que merezca tal nombre debería cumplir, según Àvanzini, estas tres funciones. El filósofo de la educación sería un experto reflexivo en materias educacionales
3. la función epistemológica puede conectarse con una tradición crítica que reivindica para la filosofía de la educación el papel de vigilar y alertar sobre los valores, prácticas y saberes dominantes en la educación
3.1. . La función elucidadora puede vincularse a una tradición analítica, que asigna a la filosofía de la educación el papel de echar luz sobre las teorías o conceptos educacionales
3.2. Finalmente, la función propositiva puede relacionarse con las más diversas propuestas de intervención en educación. En la perspectiva de Avanzini estas funciones son compatibles y deberían ser complementarias.
4. La filosofía de la educación se sitúa dentro del campo de la filosofía
4.1. la filosofía de la educación comporta la especificación de un objeto de estudio particular ¨la educación¨
5. una distinción que circula con bastante aceptación en el medio filosófico, la división entre hacer o practicar la filosofía y enseñarla
5.1. esta distinción presupone una división aún más fúndante: la distinción entre el filósofo y el profesor de filosofía, entre un supuesto creador de la filosofía y un no menos supuesto divulgador de esa filosofía creada por otro
6. Para la filosofía de la educación vale lo mismo que para cualquier otra "filosofía de": enseñarla comporta hacerla, practicarla, vivirla. Esto implica un movimiento reflexivo, problematizador de la realidad educativa contemporánea
6.1. La distinción entre un supuesto creador de filosofía y un hipotético transmisor de esa filosofía creada por otro se derrumba sencillamente porque la filosofía no se puede transmitir como lista y terminada
7. Cuando la filosofía es concebida como práctica colectiva, practicar filosofía de la educación también comporta enseñarla.
7.1. La filosofía y la educación son prácticas históricas y consecuentemente también lo es la filosofía de la educación
7.2. Históricos son, por ejemplo, los proyectos educacionales contenidos en La República de Platón o el Emilio de Rousseau. Históricos son las filosofías kantiana y hegeliana de la educación. Históricas son las pretensiones ahistóricas de los filósofos analíticos de la educación contemporáneos. Histórica es también nuestra afirmación de la historicidad de toda filosofía de la educación.
8. Por una parte, la filosofía de la educación es una práctica en la medida en que es la actividad del filosofar, el vivir o practicar la filosofía, lo que la constituye más propiamente. Al mismo tiempo, es una práctica teórica en tanto esa práctica está sustentada en fundamentos teóricos que legitiman ese desarrollo y que contribuyen a realizar sus funciones y finalidades. Lo reconozca o no quien la lleva a cabo, toda práctica está ya de algún modo informada de teoría
8.1. Inspirados en esas ideas y a la luz ele las anotaciones precedentes, proponemos visualizar del siguiente modo estas condiciones:
8.1.1. Es necesario que la filosofía se produzca o recree en el mismo contexto en el que se la enseña y que el profesor de filosofía de la educación se vuelva un filósofo de la educación
8.1.2. En algún sentido, la práctica determina el valor de una teoría, en tanto "la teoría sólo adquiere su valor educativo cuando puede corregirse, perfeccionarse y evaluarse a la luz de sus consecuencias prácticas
8.1.3. De los puntos precedentes, puede concluirse que el valor de una filosofía de la educación estriba, en buena parte, en tanto pueda convertirse en un filosofar en la educación