1. Los inicios de la arqueología moderna: La disciplina arqueológica no llegó a constituirse realmente hasta mediados del siglo XIX.
2. El geólogo escocés James Hutton (1726-1797), en su Teoría de la Tierra (1785), había estudiado la estratificación de las rocas, estableciendo los principios que sentarían las bases de la excavación arqueológica
3. La antigüedad del hombre: Fue un inspector de aduanas francés, Jacques Boucher de Perthes (1788-1868), trabajando en las canteras de grava del río Somme, quien publicó, en 1841, pruebas convincentes de la asociación en aquel lugar de artefactos humanos […] y huesos de animales extinguidos.
4. Boucher de Perthes sostuvo que esto indicaba la existencia humana mucho antes del Diluvio bíblico.
5. El sistema de las Tres Edades: En 1836, el estudioso danés C. J. Thomsen (1788-1865), publicó su guía del “Museo Nacional de Copenhague”. En ella proponía que las colecciones se dividieran entre las procedentes de la Edad de Piedra, la Edad del Bronce y la Edad del Hierro, y esta clasificación fue considerada de utilidad por eruditos de toda Europa.
6. Etnografía y arqueología: Otra línea importante en el pensamiento del momento fue la comprensión de que el estudio realizado por los etnógrafos en las comunidades vivientes de distintas partes del mundo, podía ser un punto de partida útil para los arqueólogos
7. Estudiosos como Daniel Wilson y John Lubbock, hicieron un uso sistemático de este enfoque etnográfi co. Al mismo tiempo, los propios etnógrafos y antropólogos creaban esquemas del progreso humano. Fuertemente infl uenciados por las ideas de Darwin sobre la evolución, el antropólogo británico Edward Tylor (1832-1917) y su colega americano Lewis Morgan (1818-1881) publicaron trabajos importantes en la década de 1870, sosteniendo que las sociedades humanas habían evolucionado desde un estadio de salvajismo, a través de la barbarie, hasta la civilización.
8. La fase especulativa : Durante el resurgimiento del saber en Europa, conocido como Renacimiento (siglos XIV al XVII), los príncipes y las gentes refi nadas comenzaron a crear “gabinetes de curiosidades”, en los que artefactos singulares y antiguos se disponían de forma un tanto desordenada junto a minerales exóticos y toda clase de especímenes ilustrativos
9. En el siglo XVIII cuando los investigadores más emprendedores iniciaron la excavación de algunos de los yacimientos más destacados [como por ejemplo Pompeya en Italia, y los Mound Builders en Virginia, EU].
10. El concepto de evolución: Estas ideas armonizaban con los hallazgos de otro gran erudito del siglo XIX, Charles Darwin (1809-1882), cuya obra fundamental, El origen de las especies, publicada en 1859, estableció el concepto de evolución como la mejor explicación del origen y desarrollo de todas las plantas y animales.
11. La propia idea de evolución no era nueva –estudiosos anteriores habían sugerido que los seres vivos habían cambiado o evolucionado a lo largo del tiempo-. Lo que Darwin demostró fue cómo se producía este cambio. El mecanismo clave era, en palabras de Darwin, “la selección natural o supervivencia de los más aptos”. En la lucha por la existencia, los individuos de una determinada especie mejor adaptados al entorno sobrevivirían (o serían “seleccionados de forma natural”), mientras que los menos adaptados morirían.
12. Más tarde, se estableció una subdivisión de la primera entre Paleolítico o Antigua Edad de Piedra y Neolítico o Nueva Edad de Piedra. Estos términos fueron menos aplicables a África, donde no se empleaba el bronce al sur del Sahara, o a América, en la que el bronce era poco importante y no se utilizaba el hierro antes de la conquista europea. Pero fue un avance conceptualmente signifi cativo. Estableció el principio de que, estudiando y clasifi cando los artefactos prehistóricos, se podía llevar a cabo una ordenación cronológica, y se podría decir algo de los periodos en cuestión.