Absceso hepático amebiano y piógeno

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Absceso hepático amebiano y piógeno da Mind Map: Absceso hepático amebiano y piógeno

1. Manifestaciones clínicas

1.1. Dependen de su mecanismo patogénico

1.1.1. Sintomatología clásica de AHP

1.1.1.1. Fiebre con escalofríos

1.1.1.2. Dolor en hipocondrio derecho de aparición subaguda, presente en el 40 % de los pacientes.

1.1.1.2.1. Con hepatomegalia

1.1.1.2.2. Sin hepatomegalia

1.1.1.3. El dolor abdominal alto se observa solo en la mitad de los enfermos.

1.1.1.4. La ictericia se asocia a la existencia de patología biliar concomitante.

1.1.2. Absceso hepático Amebiano

1.1.2.1. Dolor abdominal

1.1.2.1.1. (70-100 % de los casos)

1.1.2.2. Fiebre

1.1.2.2.1. (70-100 %)

1.1.2.3. Diarrea (30-50 %)

1.1.2.3.1. Diarrea con sangre

1.1.2.3.2. Diarrea sin sangre

1.1.2.4. A veces, el absceso amebiano cursa sólo con fiebre.

1.1.2.5. Tos

1.1.2.6. Malestar, incomodidad o indisposición general (malestar)

1.1.2.7. Hipo que no se detiene (poco frecuente)

1.1.2.8. Ictericia (coloración amarilla de la piel, las membranas mucosas o los ojos)

1.1.2.9. Inapetencia

1.1.2.10. Sudoración

1.1.2.11. Pérdida de peso

2. Etiología

2.1. La identificación del germen por el cultivo del contenido del absceso, gracias al empleo de nuevas tecnologías, se hace en más del 90 % de los casos y por hemocultivo, en el 50 %. Más de la mitad de los AHP son polimicrobianos. Los gérmenes responsables se relacionan con el foco infeccioso inicial. Las enterobacterias, los estreptotocos microaerófilos y los anaerobios intestinales son los causantes de más del 90 % de los AHP.

3. Diagnóstico

3.1. AHP

3.1.1. En los pacientes con AHP, los datos de laboratorio (leucocitosis, fosfatasa alcalina y bilirrubina elevadas) son anodinos y propios de una infección bacteriana sistémica

3.1.1.1. Tomografía computarizada del abdomen

3.1.1.1.1. TC con medio de contraste intravenoso: para identificar y medir el absceso (de gran utilidad al planificar una intervención quirúrgica)

3.1.1.2. Ultrasonido abdominal

3.1.1.2.1. para visualizar un absceso ubicado en el cuadrante superior derecho

3.1.1.3. Hemocultivo para detectar bacterias

3.1.1.3.1. para detectar e identificar bacterias y recetar el antibiótico correcto

3.1.1.4. Conteo sanguíneo completo (CSC)

3.1.1.5. Biopsia del hígado

3.1.1.6. Pruebas de la función hepática

3.2. AHA

3.2.1. Los enfermos con AHA requieren pruebas serológicas (anticuerpos frente a E. histolytica) y otras, basadas en la reacción en cadena de la polimerasa, que detectan el ADN amebiano.

3.2.1.1. Ecografía abdominal

3.2.1.2. Resonancia magnética o tomografía computarizada del abdomen

3.2.1.3. Biometría hemática

3.2.1.4. Aspirado del absceso hepático para buscar infección bacteriana en dicho absceso

3.2.1.5. Gammagrafía del hígado

3.2.1.6. Pruebas de la función hepática

3.2.1.7. Serología para amebiasis

3.2.1.8. Exámenes coprológicos para detectar amebiasis

4. Complicaciones

4.1. Absceso Hepático Piógeno

4.1.1. Septicemia

4.1.1.1. Infección bacteriana generalizada que provoca inflamación y una disminución peligrosa de la presión arterial. Si no se trata de inmediato con antibióticos, la septicemia puede ser mortal.

4.1.2. El drenaje del AHP y la intervención quirúrgica conllevan el riesgo de propagación de las bacterias al resto del organismo.

4.1.2.1. Esto puede dar origen a una infección diseminada o a la formación de abscesos en otros órganos.

4.1.2.1.1. Embolia pulmonar séptica

4.1.2.1.2. Absceso cerebral

4.1.2.1.3. Endoftalmía

4.2. Absceso Hepático Amebiano

4.2.1. El absceso puede romperse y drenar hacia la cavidad abdominal, el revestimiento de los pulmones, los pulmones o el saco alrededor del corazón. La infección también se puede extender al cerebro.

5. Cuadro comparativo de AHP y AHA

6. El absceso hepático es un proceso focal supurativo, poco habitual, de mortalidad moderada (2-12 %). Los agentes patógenos responsables pertenecen principalmente a dos grupos, bacterias y parásitos (Entamoeba histolytica), y dan lugar a dos tipos de abscesos hepáticos: piógenos y amebianos, respectivamente.

7. Fisiopatología

7.1. El mecanismo patogénico de los AHP es múltiple.

7.1.1. Causados por una colangitis ascendente debida a enfermedades biliares

7.1.1.1. abscesos colangíticos

7.1.2. Procesos infecciosos abdominales asociados o no a una trombosis de la vena porta

7.1.2.1. Abscesos pileflebíticos

7.1.3. Bacteriemias secundarias a infecciones a distancia con diseminación hepática a través de la arteria hepática

7.1.3.1. Abscesos hematógenos

7.1.4. Traumatismos no penetrantes y heridas con infección de hematomas

7.1.5. Contacto o extensión directa a partir de una infección próxima pero distinta de las vías biliares

7.1.6. Ingesta accidental de cuerpos extraños con perforación gastrointestinal

7.1.7. Procedimientos terapéuticos sobre lesiones hepáticas malignas.

7.1.8. En ocasiones, no existe una causa clara (abscesos criptogenéticos). Los colangíticos y los criptogenéticos son los más comunes.

7.2. El AHA se debe a la colonización del hígado por cepas patógenas de E. histolytica a través de la circulación portal.

7.2.1. Absceso hepático amebiano es causado por la Entamoeba histolytica. Este parásito causa la amebiasis, una infección intestinal también llamada disentería amebiana.

7.2.1.1. Después de que ha ocurrido una infección, el parásito puede ser transportado a través del torrente sanguíneo desde los intestinos hasta el hígado.

7.2.2. La amebiasis se disemina por consumir agua o alimentos contaminados con materia fecal.

7.2.2.1. En algunas ocasiones, esto se debe al uso de excrementos humanos como fertilizantes.

7.2.2.2. La amebiasis también se disemina por del contacto directo entre personas.

7.2.3. La infección se presenta a nivel mundial. Es más común en las áreas tropicales donde hay situaciones de hacinamiento y malas condiciones sanitarias. África, Latinoamérica, el sudeste asiático y la India tienen problemas de salud considerables a raíz de esta enfermedad.

7.2.4. Factores de riesgo

7.2.4.1. Absceso hepático amebiano

7.2.4.1.1. Algún viaje reciente a una región tropical

7.2.4.1.2. Alcoholismo

7.2.4.1.3. Cáncer

7.2.4.1.4. Inmunodepresión, incluso infección por VIH/SIDA

7.2.4.1.5. Desnutrición

7.2.4.1.6. Edad avanzada

7.2.4.1.7. Embarazo

7.2.4.1.8. Uso de esteroides

8. Tratamiento

8.1. Absceso Hepático Piógeno

8.1.1. En algunos casos, el tratamiento con antibióticos por sí solo es eficaz.

8.1.1.1. Sin embargo, es necesario drenar el absceso en la mayoría de los casos.

8.1.1.2. El drenaje consiste en eliminar el pus por medio de una aguja o una sonda.

8.1.1.2.1. Este procedimiento se realiza con la asistencia de una TC.

8.1.1.3. El médico puede realizar una biopsia de hígado como parte del mismo procedimiento para determinar el estado general de este órgano.

8.1.2. En la medida de lo posible, los médicos intentan tratar el AHP por medios no quirúrgicos a fin de prevenir la propagación de las bacterias al resto del organismo.

8.1.2.1. En casos más graves, es posible que sea necesario recurrir a una intervención quirúrgica para extraer los materiales del absceso.

8.1.2.2. Después de la intervención, recibirá un tratamiento con antibióticos durante varias semanas para evitar la recidiva de la infección.

8.2. Absceso Hepático Amebiano

8.2.1. Los antibióticos como metronidazol (Flagyl) o tinidazol (Tindamax) son el tratamiento usual para un absceso hepático.

8.2.2. Igualmente, hay que tomar un fármaco, como paromomicina o diloxanida, para eliminar todas la amebas en el intestino, con el fin de prevenir la reaparición de la enfermedad.

8.2.2.1. Este tratamiento por lo general puede esperar hasta después de que se haya tratado el absceso.

8.2.3. En pocas ocasiones, es posible que sea necesario drenar el absceso utilizando un catéter o mediante una cirugía para aliviar un poco el dolor abdominal y para incrementar las posibilidades de que el tratamiento tenga éxito.

9. Pronóstico

9.1. Absceso hepático Piógeno

9.1.1. El AHP es una afección potencialmente mortal. Los pacientes que presentan síntomas deben buscar asistencia médica de inmediato para prevenir complicaciones peligrosas. El diagnóstico precoz y el tratamiento quirúrgico son importantes para un pronóstico favorable.

9.2. Absceso Hepático Amebiano

9.2.1. Sin tratamiento, el absceso puede romperse y diseminarse a otros órganos, lo que lleva a la muerte.

9.2.2. Las personas que reciben tratamiento tienen una probabilidad muy alta de curarse por completo o de presentar únicamente complicaciones menores.