Parte 6

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Parte 6 by Mind Map: Parte 6

1. La rebelión de criaturas espirituales

1.1. Tenemos que considerar otro factor. Nuestros padres originales no fueron los únicos que se rebelaron contra la gobernación de Dios. Pero ¿quiénes más existían en aquel tiempo? Espíritus, criaturas espirituales. Antes de que Dios creara a los humanos, había creado una forma de vida superior, grandes cantidades de ángeles que habían de vivir en la región celestial. Ellos también fueron creados con libre albedrío y con la necesidad de someterse a la gobernación de Dios. (Job 38:7; Salmo 104:4; Revelación 5:11.)

1.2. La Biblia muestra que originalmente la rebelión estalló en la región celestial. Un espíritu, una criatura celestial, quiso libertad absoluta. Hasta quiso que las criaturas humanas lo adoraran. (Mateo 4:8, 9.) Este espíritu rebelde contribuyó por su influencia a la rebelión de Adán y Eva, cuando hizo la falsa alegación de que Dios les estaba negando algo bueno. (Génesis 3:1-5.) Por eso se le llama Diablo (Calumniador) y Satanás (Adversario). Tiempo después este indujo a otras criaturas espirituales a rebelarse. A estos se les llegó a conocer como demonios. (Deuteronomio 32:17; Revelación 12:9; 16:14.)

1.3. Cuando los humanos se rebelaron contra Dios, se entregaron a la influencia de Satanás y sus demonios. Por eso la Biblia llama a Satanás “el dios de este sistema de cosas”, quien “ha cegado las mentes de los incrédulos”. Por lo tanto, la Palabra de Dios dice que “el mundo entero yace en el poder del inicuo”. Jesús mismo llamó a Satanás “el gobernante de este mundo”. (2 Corintios 4:4; 1 Juan 5:19; Juan 12:31.)

2. Dos cuestiones

2.1. Satanás planteó otra cuestión en su desafío a Dios. En realidad acusó a Dios de haberse equivocado al crear a los humanos como lo había hecho, y dio a entender que nadie haría lo correcto si se le sometía a presión. De hecho, afirmó que, si se ponía a prueba a los humanos, estos hasta maldecirían a Dios. (Job 2:1-5.) Satanás puso así en duda la integridad de la creación humana.

2.2. Por lo tanto, Dios permitió suficiente tiempo como para que toda criatura inteligente viera cómo se resolvería esta cuestión, así como la cuestión de la soberanía de Dios. (Compárese con Éxodo 9:16.) Lo que con el tiempo sucedería en la historia humana revelaría la verdad en cuanto a estas dos cuestiones.

2.3. Ante todo, ¿qué revelaría el tiempo acerca de la cuestión de la soberanía universal, lo correcto de la gobernación de Dios? ¿Podrían los humanos gobernarse a sí mismos mejor de lo que lo puede hacer Dios? ¿Podría cualquier sistema de gobernación humana en independencia de Dios introducir un mundo feliz, libre de guerras, delito e injusticia? ¿Sería posible que alguno de estos gobiernos eliminara la pobreza y suministrara prosperidad para todos? ¿Podría cualquiera de ellos vencer las enfermedades, la vejez y la muerte? La gobernación divina podía hacer todo aquello. (Génesis 1:26-31.)

2.4. En cuanto a la segunda cuestión, ¿qué revelaría el tiempo acerca de la valía de la creación humana? ¿Había cometido Dios un error al crear a la humanidad como lo había hecho? ¿Haría cualquiera de ellos lo correcto si se le sometía a prueba? ¿Habría quienes prefirieran la gobernación divina a la gobernación humana independiente?

3. Por qué ha permitido Dios el sufrimiento

3.1. ¿QUÉ pasó? ¿Qué sucedió que echó a perder el excelente comienzo que Dios había dado a nuestros primeros padres en el Paraíso de Edén? ¿Por qué, en lugar de la paz y armonía que existía en el Paraíso, ha habido iniquidad y sufrimiento por miles de años?

3.2. Esto se debió a que Adán y Eva emplearon mal su libre albedrío. No consideraron el hecho de que no se les había creado de modo que prosperaran sin tomar en cuenta a Dios y sus leyes. Decidieron independizarse de Dios, creyendo que así les iría mejor. Esto los llevó a salirse de los límites que Dios había marcado para su libre albedrío. (Génesis, capítulo 3.)

4. La cuestión de la soberanía universal

4.1. ¿Por qué no optó Dios por sencillamente destruir a Adán y Eva y empezar de nuevo con otra pareja humana? Porque se había planteado un desafío a su soberanía universal, es decir, a su derecho inalienable de gobernar.

4.2. La cuestión era: ¿Quién tiene derecho a gobernar, y quién gobierna como es debido? El que Dios sea todopoderoso y el Creador de toda criatura le da el derecho de gobernarlas. Puesto que es omnisciente, su gobernación es la mejor para todas sus criaturas. Pero ahora se había presentado un desafío a la gobernación de Dios. Además, ¿había algo malo en el hombre como creación de él? Más adelante examinaremos la conexión de este asunto con la cuestión de la integridad humana.

4.3. Había otra cuestión conectada con el hecho de que el hombre se independizara de Dios, y era esta: ¿Les iría mejor a los humanos si Dios no los gobernara? Por supuesto, el Creador sabía la respuesta a esa pregunta, pero una manera segura de hacer que los humanos la descubrieran era permitiéndoles tener la libertad total que deseaban. Ellos escogieron por voluntad propia aquel proceder, así que Dios lo permitió.

4.4. Al dar a los humanos suficiente tiempo para hacer experimentos con la libertad total, Dios haría que quedara resuelto para siempre el asunto de qué sería mejor: si la gobernación divina o que el hombre se gobernara a sí mismo. Y el tiempo que se diera tendría que ser lo suficientemente largo como para permitir que los humanos alcanzaran lo que considerarían la cumbre de sus logros políticos, industriales, científicos y médicos.

4.5. Por lo tanto, Dios le ha dado al hombre rienda suelta hasta nuestros mismos días para que muestre sin lugar a dudas si acaso es verdad que puede gobernarse con éxito en independencia de Dios. Así el hombre ha podido escoger entre la bondad y la crueldad, entre el amor y el odio, entre la justicia y la injusticia. Pero también ha tenido que afrontar las consecuencias de su selección: bondad y paz o iniquidad y sufrimiento.