Teoría de Actor - red

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Teoría de Actor - red by Mind Map: Teoría de Actor - red

1. Conjunto de principios metodológicos, epistémicos y trabajos de campo que se enfrentan al problema más general de la producción y estabilización del orden social.

2. Desarrollada por Latour, Callon y Law

3. Ruptura de dicotomía entre la aproximación micro y macrosocial en ciencias sociales

4. Probletamización de la dicotomía dimensión social-dimensión cognitiva.

5. Las dimensiones causales en sus explicaciones no son más que otro producto de las interacciones de los actores

6. Principio de simetría: la regla que debemos respetar es no cambiar de registro cuando nos movemos de los aspectos técnicos del problema estudiado a los sociales. Es decir, lo que necesita ser explicado es siempre lo natural o tecnológico y se soslaya que la sociedad es también un producto, un efecto, algo tan construido como la propia noción de naturaleza.

6.1. a) Dejar para la observación empírica de las prácticas de los científicos cuestiones anteriormente propias de la epistemología, ocupada básicamente en formular y elaborar principios generales... se establece la necesidad de entrar en los contenidos. Pero no para presentar la ciencia como producto, sino para mostrar cómo se elabora y, por tanto, centrarse en las prácticas de los científicos en el momento en que se elaboran o realizan.

6.2. b) Imponer un estilo de explicación en el que no se tome partido por lo que los actores discuten y examinan. Como segunda exigencia, se habla de prevenirse de utilizar las explicaciones que se basen en dualismos que se toman como algo dado e indiscutible, por ejemplo, la distinción verdadero-falso o naturaleza- sociedad.

7. Apuesta por la heterogeneidad: Para el analista de la teoría del actor-red se torna muy importante no establecer sobre estos entramados ninguna clasificación a priori que diferencie, por ejemplo, entre lo social y lo natural o lo natural y lo tecnológico. Del mismo modo, también será crucial no partir nunca de la prevalencia de alguna entidad por encima de otra, verbigracia: considerar las relaciones entre humanos como más relevantes que las que se dan entre humanos y no humanos. La heterogeneidad de las partes será considerada siempre previa a la unidad del todo.

8. Cuasi sujetos, cuasi objetos: Las entidades que forman las redes no son ni sujetos ni objetos. Pero tampoco son simplemente nada, son algo. Su acción tiene efectos, marcan cosas, determinan relaciones, configuran entramados de conexiones, a algunas las consideramos agentes, a nosotros mismos nos denominamos humanos y nos otorgamos un estatus especial frente al resto de entidades que pueblan esas redes.

8.1. Eso a lo que llamamos “microbios” es el resultado de estabilizar, en un momento dado, la trayectoria de acciones de un elemento dentro de esa red de relaciones. En tal trayectoria, los llamados microbios a veces están cerca del polo sujeto, sobre todo, cuando se habla de los efectos que pueden provocar, y otras, del polo objeto, especialmente cuando se los fija en cultivos y probetas para analizarlos. Al conjunto de momentos, acciones y efectos en los que está implicada esa entidad se le denomina “microbio”. En sentido estricto, estamos hablando de una trayectoria3.

8.2. Por ejemplo, cada enfermedad, trastorno o situación que ahora atribuimos a la acción de los microbios, antes de Pasteur, constituían otros tantos actores-red en los que la acción de los llamados microbios era una trayectoria que se estabilizaba con otras denominaciones: castigo divino, acción demoníaca, etc. Por tanto, existían cuasi-objetos y cuasi-sujetos (trayectorias) que implicados en determinados juegos de relaciones provocaban efectos, pero, insistimos, que no se estabilizaban en una trayectoria denominada microbio.

8.3. La teoría del actor-red sostiene algo tan sorprendente como que lo social no es lo que nos mantiene unidos.

8.3.1. Si atendemos a los criterios que Goffman (1979) recoge al referirse a la interacción social: copresencia de al menos dos actores, una relación comunicativa, y la emergencia de cualidades no esperadas que se suman a las competencias que tenían los actores antes de su interacción, las mencionadas comunidades de babuinos y chimpancés los cumplen perfectamente. Por tanto, la diferencia entre la socialidad animal y la humana debe buscarse en otro lugar: concretamente en la materialidad.

8.3.1.1. La muerte del macho alfa, la de la hembra más vieja, el no nacimiento de nuevos miembros, etc., constituyen verdaderas conmociones para el clan que exigen la reorganización estructural de éste. Por tanto, la extrema complejidad que muestran estas comunidades en su interacción social viene acompañada de la imposibilidad permanente de transformar esa riqueza en lazos sociales estables, que perduren en el tiempo y en el espacio.

8.3.1.2. Las comunidades humanas, no obstante, se sostienen gracias a elementos no humanos. Además, aunque parezca paradójico, lo que define la interacción humana no es tanto su complejidad o sofisticación como el esfuerzo permanente por reducirla o simplificarla.

8.3.1.2.1. Una bata blanca en un hospital nos inclina a prestar más atención y sentir más respeto, y menos ánimo de crítica, hacia la opinión de la persona que la lleva.

8.3.2. Nuestros marcos de interacción están preñados de datos, lugares, artefactos, símbolos, personas ausentes pero presentes simbólicamente. Los elementos que componen lo social son de una gran variedad y el lazo social se caracteriza por detentar propiedades extra-sociales y completamente heterogéneas

8.3.2.1. Nuestras comunidades no son exactamente colectivos de seres humanos cuya acción asegura la pervivencia de ésta. Todo lo contrario, junto a ellos encontramos ordenadores, móviles, automóviles, códigos, signos, normas, rituales... que, precisamente, intervienen directamente en esa acción y al facilitar la repetición de la relación social permiten su pervivencia. En otras palabras, lo social no es lo que nos sostiene juntos o mantiene unidos, sino todo lo contrario: lo que es sostenido, lo que debe ser mantenido.

8.4. La sociología de lo social y la sociología de las asociaciones

8.4.1. La teoría del actor-red distingue entre una sociología de lo social y una sociología de las asociaciones. Hacen referencia a una sustancia intangible que tiene la propiedad de ser movilizada para explicar otro tipo de fenómenos.

8.4.2. Leyes, ciencia, religión, organizaciones, pequeños grupos... constituyen dominios analizados y comprendidos gracias a esa sustancia o dimensión denominada “lo social”, que está más allá de ellos y tiene la propiedad de conferirles forma e inteligibilidad.

8.4.2.1. Esta manera de entender la práctica de las ciencias sociales es denominada “sociología de lo social”

8.4.2.1.1. Frente a la anterior práctica, la teoría del actor-red propone una “sociología de las asociaciones”.

8.5. Materialidad y socialidad

8.5.1. Los objetos materiales tienen un papel preeminente en el establecimiento de asociaciones y la generación de colectivos.el dominio de lo material es algo que está más allá del efecto constructivo que se produce en la formación de colectivos.

8.5.2. Para la teoría del actor-red, tanto la materialidad como la socialidad son ámbitos que se definen y producen en el momento de generarse un conjunto de asociaciones.

8.5.3. Actante: Lo que sea que actúa o mueve a la acción, siendo definida la acción como una lista de ejecuciones a través de ensayos; de esas ejecuciones son deducidas un conjunto de competencias con las que se dota al actante... (Akrich y Latour, 1992: 259; traducción nuestra).

8.5.3.1. Los agentes están continuamente apareciendo, moviéndose, desvaneciéndose, intercambiando su lugar con otros, produciendo una relación, entrando en un juego de relaciones nuevo, saliendo de uno antiguo, y así sucesivamente. Eso que denominamos sujeto u objeto no es más que el producto localizado, puntual y emergente de un determinado juego de relaciones. Es el efecto variable de una inmersión en una dimensión puramente relacional.

8.5.3.1.1. El primero es igualar en cuanto a estatus ontológico eso que denominamos sujeto con lo que acertamos a llamar objeto.

8.5.3.1.2. el segundo concierne al acto efectivo de considerar que los objetos tienen agencia (se denomina usualmente “agencia material”).

9. 1. Los mecanismos de inscripción

9.1. permite entender cómo los objetos o elementos materiales detentan agencia en determinadas asociaciones, la propuesta se enfrenta al obstáculo fundamental que supone la intencionalidad. Es una verdad de sentido común que nosotros, los sujetos humanos, diferimos de los no-humanos precisamente en que nuestras acciones admiten una clara descripción e incluso, en el extremo, una explicación a partir de una estructura de intenciones. Resulta imposible discernir absolutamente nada acerca de las intenciones de las cosas.

9.1.1. Puede existir o no, podemos conocerla o no, pero, en todo caso, lo que interesa son las relaciones y los efectos de las mismas.

9.1.1.1. De “medio”, el significado, pasa a “fin”. El efecto revulsivo y renovador de la semiótica radica en varias cuestiones.

9.1.1.1.1. En primer lugar, permite que toda entidad, incluido el Self, la Sociedad, la Naturaleza, cada relación o cada acción, pueda ser entendida como un efecto de “elecciones” o “selecciones” de encajes y entrelazamientos cada vez más y más finos de actantes que van desde estructuras abstractas y definidas como macroentidades a actores muy concretos.

9.1.1.1.2. En segundo lugar, supone que los actantes no son entidades fijas sino flujos que circulan, experimentan y delimitan relaciones y ensayos, y su estabilidad y posible continuidad debe lograrse a través de otras acciones y ensayos que redefinan a los mencionados actantes.

9.1.1.1.3. Finalmente, la semiótica acepta que los textos y los discursos poseen la propiedad de definir su contexto, su autor –en el texto-, sus lectores y su propia demarcación de lectura o metalenguaje.